NADIE PODRÁ SALVARTE
NADIE PODRÁ SALVARTE EE. UU., 2023
Título original: No one will sabe you
Dirección: Brian Duffield
Guión: Brian Duffield
Producción: Tim White, Trevor White, Brian Duffield
Música: Joseph Trapanese
Fotografía: Aaron Morton
Duración: 93 min.
IMDb:
Reparto: Kaitlyn Dever (Brynn Adams); Ginger Cressman (invitada a la celebración); Zack Duhame (cartero); Dari Lynn Griffin (Maude Collins); Geraldine Singer (Sra. Collins)
Comentarios de: Jorge Armando Romo

El tema de los OVNIs se ha manejado en el cine casi siempre apelando a elementos de terror. Ahora no son los fantasmas o las criaturas de la oscuridad las metáforas de los depredadores que vienen a cazar a los humanos por las noches, sino seres terroríficos de otros mundos que no tienen nada mejor que hacer que visitar la Tierra para secuestrar a un grupo de jóvenes que sólo estaban de reventón. En algunos casos, los secuestrados son utilizados para llevar a cabo monstruosos experimentos en sus cuerpos. La leyenda urbana, la teoría de la conspiración o el relato de terror en donde lo extraterrestre sustituye a lo sobrenatural forman parte de las narraciones frecuentes que uno puede encontrarse en pantalla. Atrás quedó aquel cuento de hadas sobre el primer contacto que lleva por título ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE (Dir. Steven Spielberg, 1977), en donde el estereotipo del alienígena gris, ojón y cabezón se comunicaba musical y amigablemente con los seres humanos. Si bien las cintas actuales sobre los visitantes alienígenas no siempre son afortunadas, de pronto aparece por sorpresa en plataformas de streaming una producción que invita al espectador a abordar el tema de una manera mucho más interesante y refrescante. NADIE PODRÁ SALVARTE (2023), aparece en escena como una apuesta arriesgada que reformula la invasión de los platillos voladores.

Brynn es una joven costurera solitaria que habita una casa muy grande, lo suficientemente grande como para no darse cuenta de la llegada de ciertos intrusos. Poco a poco, el espectador descubre que todos en el condado en el que vive la observan con una mirada acusadora o simplemente la ignoran. Su madre falleció recientemente, el chico que le gusta no le presta la menor atención y la madre de su mejor amiga le escupe en la cara al encontrársela en la calle. ¿Cuáles son los misterios detrás de la absoluta soledad de la joven? ¿Qué provocó la muerte de su madre? ¿Dónde está su mejor amiga? En un ambiente sin ningún diálogo, el día a día de Brynn se complica cuando visitantes inesperados la visitan por la noche.

A diferencia de otras propuestas que se guardan la verdadera imagen de la amenaza sobrenatural o del alienígena de turno hasta el final, la cinta que ahora comentamos muestra casi al inicio quiénes son los invasores y cómo entran a la casa en busca de la joven. El alienígena grisáceo en su plato volador hace su aparición como una criatura nocturna que acecha a la joven, quien ya tiene suficiente problemas en su comunidad. Los juegos de correr y esconderse, de escapar de la bestia depredadora y mantenerse con vida se muestran eficaces en cuanto a que le producen al espectador algunos saltos sin necesidad de sustos sorpresivos como hoy acostumbra mucho del cine de terror.

Conforme avance la historia, se irá mostrando que el ataque no sólo estaba dirigido a Brynn, sino que a nivel local, e incluso mundial, la invasión silenciosa ha comenzado y las personas alrededor de la joven se convertirán a la vez en depredadores que no dejarán escapar a ninguna persona. Nadie está a salvo en ningún lugar y no importa en dónde se escondan las personas: el ataque ha iniciado y no hay forma de enfrentarlo.

Así, la cinta retoma la famosa fórmula del ente alienígena que llega a apoderarse de los cuerpos humanos indefensos, sin embargo, ofrece situaciones inesperadas que le imprimen giros sumamente curiosos e interesantes. Obviamente, se invita al lector a disfrutar de la película sin mayor información, dado que la simple mención de alguno de dichos giros podría arruinar buena parte de las sorpresas.

Un aspecto arriesgado que dividirá a los espectadores es justo la ausencia de diálogo en casi toda la producción. Brynn, interpretada por la actriz Kaitlyn Dever, lleva todo el peso de la historia, de la soledad y de la lucha por la sobrevivencia. Su papel consiste en mostrar un personaje convincente que no sólo está aterrado frente a lo desconocido, sino que a la vez es un cuerpo que lucha incesantemente por escapar del control absoluto de los invasores. Y justo dicha ausencia de diálogo puede alejar a algunos espectadores: en una lucha por la sobrevivencia e incluso la libertad, los gritos, el terror reflejado en el rostro de la joven, así como los enfrentamientos con los aliens y sus naves espaciales, puede que no sean del agrado de cierto sector del público acostumbrado a escuchar y observar las conversaciones de los protagonistas.

La cinta reta al espectador a armar un breve rompecabezas a través de las imágenes. Con pequeños vistazos a lo que se muestra, a los sonidos y a los diálogos inexistentes, la historia mostrará lo sucedido en el pasado con la madre y la mejor amiga de Brynn, la verdadera naturaleza psicológica de la protagonista, así como el encuentro final con los invasores, quienes se interesarán especialmente en el pasado de la joven. Así, la historia puede que aleje a aquellos espectadores acostumbrados a las explicaciones detalladas pero a la vez atraerá aquellos que deseen disfrutar de una historia de ciencia-ficción y terror que juega de una manera refrescante con el asunto de los platillos voladores.

En definitiva, una aproximación atractiva y retadora que retoma el asunto clásico conspiranoico de los OVNIs. Y uno de sus aciertos es justo reformular aquellas historias muchas veces contadas en la pantalla grande sobre el tema, aunque de una forma mucho más fresca y por momentos más experimental.

© Jorge Armando Romo,
(914 palabras) Créditos