ONDAS EN EL MAR DE DIRAC
ONDAS EN EL MAR DE DIRAC Geoffrey A. Landis
Título original: Ripples in the Dirac Sea
Año de publicación: 1990
Editorial: Cuásar
Colección: Cuásar nº 22
Traducción: Magdalena Araceli Mouján Otaño
Edición: 1991
Páginas: 164
ISBN:
Precio: Descatalogado

Dirac, sexo libre y saltos cuánticos en el período de la guerra contra Vietnam

Justificación 1: Las burbujas temporales se han acumulados hasta obturar con su baba ácida la palanca de toma de decisiones, y es que Arcadio vino de vacaciones, estuve en las colas del Seguro muy frecuentemente para obtener un lugar en el listado de quienes van a ser operados —y por fin me operen—, le seguí las huellas a la guerra ucraniana y revisé cientos de notas, visioné vídeos y debatí en mi mente con los propagandistas del imperio, o sea extravié el ritmo y ahora debo retomarlo, a mis flacas huestes de seguidores les solicito me disculpen y retornen a anclar sus veleros en el golfo de mis aportes.

Olor humano y coyuntura: Es un relato angustiante, exigente, quizás elegante, que fatiga las escalinatas de la filosofía y la física cuántica, doloroso ya que me obligó a repasar ese propio segmento de mi existencia inserto en las consecuencias de la política exterior del imperio USA, y en las peripecias del movimiento estudiantil de la UIS en Bucaramanga; sin embargo, atrapa en su propuesta de ciencia-ficción: viaje al pasado e investigación de transporte cuántico. Hay ocasiones en que siento que alguna felicidad consiste en recordar, y al comprobar las transformaciones que sufren los recuerdos, sonreír. Y eso consiguió Landis, que sonriera y evocara esas circunstancias y esas personas ya lejanas, lo cual me impulsó a redactar el post.

Física destellante: Flotamos en un océano de energía negativa, infinitamente denso que rebota sobre si mismo una y otra vez creando la sustentabilidad temporal con su oleaje, observarlas cual sucesivas olas de un tsunami puede ser terrorífico, y asimismo aleccionador, no hay donde escapar, solo queda experimentar el encuentro; con excelente visión señaló Dirac que nuestro universo cual lámina de energía positiva ondulaba sobre ese mar de partículas negativas y se barruntaba era probable que los universos positivos fueran a su vez infinitos uno a uno mecidos por ese mar de Dirac.

Versión oscura: Geoff lo sintetiza en: Si todos los posibles estados de energía negativa ya estuvieran ocupados, una partícula no podría caer en un estado de energía negativa, o sea la estabilidad equilibrada o una premonición de la energía oscura que dicen los cosmólogos colma el multiverso.

Destino: Vivir es inexorable y cada cual es un emisor de trenes de ondas que chocan y se mezclan, superponen, disuelven en las demás y en seguida mientras vivimos vuelven a reconstituirse; como las ondas del mar de Dirac viajan hacia el pasado nos encaramamos en ellas y podemos convertirnos en temponautas, sin embargo no podemos transgredir el principio de causalidad.

Eternidad cotidiana: Es una apuesta firme por el Carpe diem expresada en una frase del diálogo entre los protagonistas: Tú y yo, sabemos cuán falsa es esa ilusión. No hay pasado, ni futuro, solo el ahora, eterno, y uno descubre que vivir puede aceptarse como el esfuerzo de horadar incansable una y otra vez el instante para que absorba las olas que llegan a nuestro encuentro y nos mantengamos ligados a la trascendencia del existir.

Facetas del imperio: Nos agarra desde el primer renglón, y nos sacude cuando expone que fue la coyuntura de Ricardo el Tramposo (Richard Nixon) y su bufón de la corte (Spiro Agnew), un año antes de Kent State (la matanza de estudiantes en el campus por la Guardia Nacional USA), el Festival de Altamont donde los Ángeles del Infierno, contratados como seguridad asesinaron a M. Hunter de 18 años y también la guerra secreta en Camboya.

Fisiología: Es asimismo una historia de amor cuyo cuerpo atraviesan dardos punzantes como: —los hispanos llegan a Frisco a follar porque las hippies lo dan gratis y si se niegan las violan—, o —ambos estaban en la cama, sentí una punzada de celos, y no supe de cuál de ellos estaba celoso—, es también el informe del grupo de científicos que se desplazan por las ondulaciones temporales.

Sinfonía estelar: Las descripciones de metodologías y procedimientos van acordes con la música de la ciencia que escuchamos en bastantes párrafos, desde los deslices desventurados: viajar al Cretáceo y no tropezarse con ningún dinosaurio de tamaño mayor a un perro de caza hasta las aciagas intervenciones para variar lo ocurrido en incendios, intervenciones quirúrgicas u otras calamidades similares;

Rockeando y comerciando: Hay ritmo de rock cayendo por dondequiera que caminemos, con Dancer y Lisa se va armando un trío que explora con LSD las otras dimensiones y comprueba con el sexo libre la presencia de dimensiones internas, avanzan entonces enriquecidos y complejizados; con los investigadores se expanden los marcos del conocimiento y hasta le damos contenido de negocio que siempre ronda las cavilaciones de los académicos y se admitirá por conveniente atenerse a los axiomas —por ejemplo: no cambiar algo— pero si filmarlo y cobrar por la película.

Colofón melancólico: El final es vertiginoso, no brotará ninguna fisura —a pesar de las sacudidas— por donde evadirse, el oleaje de Dirac liquidará cualquier veleidad de modificación, la tristeza se impone y ese terceto de amor libre en Frisco se desvanece y mientras leía las postreras palabras cruzaban por mis ojos las imágenes del film INTERESTELLAR.

Adjunto un par de frases del relato para que catéis el poema en estado puro:

Mi muerte se cierne sobre mí como un maremoto, corriendo hacia mí con una inexorable majestad en cámara lenta. Y sin embargo, huyo, por inútil que pueda ser.

Me voy, y mis ondas divergen hasta el infinito, como olas que suavizan las huellas de los viajeros olvidados.

Justificación 2: Decidí no recorrer lo trillado en el tema, de allí la ingenuidad casi infantil y la blandura de las situaciones, a pesar de confiar en Pinterest rocé tengencialmente, apenas mordisqueando aquí y acullá, tocando con suavidad y apretón humorístico al momento de seleccionar.

© Luis Antonio Bolaños de la Cruz,
(957 palabras) Créditos