HIJO DE NADIE
HIJO DE NADIE Nancy Freedman
Título original: Joshua Son of None
Año de publicación: 1973
Editorial: Bruguera
Colección: Libro Amigo, nº 340
Traducción: Baldomero Porta
Edición: 1975
Páginas: 319
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Magda Revetllat

Era el año mil novecientos sesenta y tres. Se recordaba. El mes, noviembre. Se recordaba. El día y la hora se recordaban. Cada hombre, cada mujer, cada niño de la nación podrían relatárnoslo, podrían decirnos dónde estaban y qué hacían cuando sucedió aquello; cómo supieron la noticia, quién se la dio, qué pensaron.

Argumento

El doctor Thor Bitterbaum está a punto de terminar su turno en el hospital lo cual agradece ya que quiere llegar por lo menos al final del desfile. El presidente John F. Kennedy está de visita en la ciudad y él quiere verlo, pero lo que llegará a ver junto al equipo médico del hospital es su cuerpo exánime.

En ese momento tomará una decisión que no solo cambiará su vida sino la del futuro de la nación, extraerá una muestra de tejido del fallecido y la conservará con el objetivo de crear un clon.

Una nota del traductor

Una nota preliminar es interesante como documento de la evolución del lenguaje científico y la incorporación de este en el habla cotidiana, es una nota del traductor, también constata la ardua labor en ocasiones de estos comunicadores:

Los progresos de la ciencia y la técnica imponen la creación de palabras nuevas, que designen de manera breve y clara lo que en otro caso habríamos de expresar mediante largas frases.

Por ello me atrevo a dar como existente ya en castellano el verbo clonar (significando provocar, llevar a cabo la reproducción asexual de un ser vivo cualquiera) y empleo en el presente libro algunos de sus posibles derivados, especialmente clonal y clonación. Pido por ello mil perdones al lector y a la Real Academia de la Lengua.

La novela

A partir de conseguir las células del fallecido presidente el doctor Bitterbaum contactará con un médico que experimentaba con la clonación y que debido a presiones sociales le habían sido retiradas las aportaciones económicas, pero a él no se le informará sobre quién es la persona clonada. Contactará también con G. K. Kellogg, millonario emprendedor con negocios en múltiples sectores que será quien financie el proyecto, finalmente se escogerá la mujer que acogerá en su seno ese ser creado en un laboratorio.

No sólo se trata de recrear al presidente fallecido, se trata que crezca en un entorno similar al de la persona original: Kellogg lo criará como hijo suyo, adoptarán niñas para que sean las hermanas que JFK tuvo, serán católicos, practicarán multitud de deportes y enfocarán sus estudios hacia la carrera política.

Todos los personajes están construidos de una manera sólida, Kellogg, Bitterbaum, Lynn la esposa de Kellogg a la que harán creer que Josh, el clon, es un hijo natural de su esposo y los años pasarán y de vez en cuando alguien le comentará a Josh: ¿No nos conocemos? ¿No te he visto antes?.

El relato es interesante de por sí por la posibilidad que plantea, recrear a alguien para que pueda cumplir su destino pero además hay reflexiones que cuestionan valores asentados en la sociedad, como la escena en el hospital donde yace el cuerpo del que fue presidente:

Bitterbaum hubiera querido levantar el brazo y tocar aquel vestido rosa, ensangrentado. Señora, no se desespere. Las células de su marido vivirán, no morirá. Podía pronosticar el fruto de su acción y de un discurso semejante. Los agentes del puesto de mando le arrastrarían hasta una sala cerrada. Y sin embargo, nadie arrastraba fuera al viejo sacerdote cuando hablaba de ángeles.

Por lo que respecta a la mujer que debe albergar el embrión del clon también la autora es visionaria en cuanto a lo que puede conllevar y aquí se puede establecer conexión con novelas como LA GRANJA de Joanne Ramos:

Habría mujeres que se contratarían como mercenarias, alquilarían el útero. La familia se desintegraría por completo.

Otros interesantes conceptos se mencionan como la posibilidad que el clon tenga adheridos recuerdos del original o que desde entidades con pocos escrúpulos fabriquen copias humanas como reserva de órganos vitales. Ciencia-ficción posterior ha tratado estos temas. Y un planteamiento de carácter religioso:

¿Tenía Dios una dotación suplementaria de almas para poblar cuerpos formados en relucientes mostradores?

He leído en GoodReads comentarios de personas que leyeron el libro en la escuela y en mi opinión no es de extrañar ya que además de una buena novela especulativa es de formación de una persona de niño a adulto y por lo que respecta al final no desmerece la trama ni lo que fue el hecho histórico.

Otros clones en la ciencia-ficción

En 1976 se publicaron dos novelas en las que los clones eran protagonistas: LOS NIÑOS DEL BRASIL de Ira Levin y DONDE SOLÍAN CANTAR LOS DULCES PÁJAROS, de Kate Wilhelm. En la primera también se reproduce en el entorno de los clones las características y el ambiente en el que creció el ser original. En la novela de Wilhelm los clones se enfrentan a las generaciones anteriores y se cuestiona el valor de la individualidad.

Nancy Freedman se adelantó a estos dos clásicos con esta novela, relato en el que además se habla del trabajo desde casa (por circuito cerrado de TV), de coches autónomos y de zonas donde el ambiente está altamente contaminado y se impone una tasa a los coches que estén ocupados por un único conductor o pasajero.

La autora

Nancy Mars Freedman (EE. UU., 1920-2010) fue de pequeña actriz profesional, entorno en el conoció a su marido Benedict Freedman. Escribieron novelas conjuntamente y su propia producción estuvo marcada por un fuerte punto de vista feminista. Su delicada salud lastró su vida que pese a todo fue muy productiva.

© Magda Revetllat,
(922 palabras) Créditos