SOBREVIVIENDO EN MARTE
SOBREVIVIENDO EN MARTE Reino Unido, 2021
Título original: Settlers
Dirección: Wyatt Rockefeller
Guión: Wyatt Rockefeller
Producción: Julie Fabrizio, Joshua Horsfield, Johan Kruger
Música: Nitin Sawhney
Fotografía: Willie Nel
Duración: 103 min.
IMDb:
Reparto: Sofia Boutella (Ilsa); Ismael Cruz Córdova (Jerry); Brooklynn Prince (Remmy niña); Nell Tiger Free (Remmy joven); Jonny Lee Miller (Reza); Natalie Walsh (Asaltante); Matthew Van Leeve (Asaltante)

Lo he dicho muchas veces, por activa y por pasiva. Hay autores, directores en éste caso, que se creen que basta con dejar al espectador con dos palmos de narices para convertirse en unos genios de dimensiones galácticas.

Pues no, de genios nada, como mucho, pedantes y gandules.

Wyatt Rockefeller se las da de estupendo narrador arrancando la película en un Marte polvoriento y, en lo que parece, en estado de terraformación más que avanzado. El escenario que presidirá casi todo el metraje es una granja igual de polvorienta y destartalada donde viven el matrimonio compuesto por Reza (Jonny Lee Miller) e Ilsa (Sofía Boutella), con su hija Remmy (Brooklyn Prince de niña y Nell Tiger Free unos años después). Están a sus cosas de granjeros cuando algo que trae el viento (debe ser eso, porque no hay más indicios de lo que han percibido) inquieta a Reza e Ilsa, que se aprestan para la defensa ¿contra qué? ¿Marcianos? ¿Bandidos? Eso de momento no es relevante, pero el caso es que al poco se descubre que en apariencia es lo segundo, la granja es asaltada por Jerry (Ismael Cruz Cordova) y su banda, de la que no sobrevive más que él, y a partir de ese momento todo son tragedias y desgracias.

Rockefeller, tarda media hora en empezar a dar pistas aceptables sobre los porqués de lo que está pasando, y así durante toda la película, pasan cosas, el guionista-director concreta en muy pocas ocasiones esos porqués, y el espectador se ve en la tediosa tarea de ir uniendo puntos. Si de lo que se trata es de pasar hora y media de la tarde-noche del jueves en un cine de arte y ensayo siguiendo el juego al guionista-director completándole los huecos y aplaudiendo las sutilezas de la narrativa, pues oiga, es un entretenimiento como otro cualquiera y puede que me esté equivocando, y Rockefeller solo haya querido dirigirse a esa clase de espectador sesudo, pero en términos generales, SOBREVIVIENDO EN MARTE no es en absoluto una película de domingo por la tarde en la que solo se quiere un poco de agilidad narrativa y una historia lineal, bien contextualizada, con un arranque absorbente y un final que, propiamente, finalice.

En realidad la película tiene mucho de western crepuscular. No soy especialista en la materia, pero seguro que si rebuscamos en la historia de las pelis del oeste encontramos alguna que se parezca de una forma bastante sospechosa a esta tragedia marciana: colonos en mitad de ninguna parte polvorienta, intensas balaseras con resultados dramáticos, extraños síndromes de Estocolmo que acaban como el rosario de la aurora... Sin la menor duda cambiamos escenarios y vestuario y para el caso hubiera dado igual. Tampoco es algo de lo que extrañarse, mucha ciencia-ficción es perfectamente intercambiable como western clásico.

Lo que desconcierta son algunas de las licencias que se toma el guionista-director, como la presencia de un robotillo simpático, completamente incongruente dentro del escenario planteado, no tanto por la presencia de un robot, sino por como se comporta, esto es, como una mascota desvalida, recordando en cierto modo a aquellas cajas con patas que iban de acá para allá en NAVES MISTERIOSAS.

Otra cuestión chocante es la multiplicación misteriosa de cerdos y gallinas en una granja, a todas luces descuidada tras los devastadores acontecimientos que dan inicio a la película. El espectador experimentado puede intuir embriones congelados, pero corrales y cochiqueras, por decir algo, cutres hasta decir basta. El espectador no experimentado, se cisca en las muelas del director ante la multiplicación sin sentido de gallinas y cerdos.

Pese a todo la película está por encima de una mera serie B zafia y vulgar. El trabajo de los actores es bueno, y lo poco que se decide a narrar Rockefeller, pese a los huecos, lo hace bien: la atmósfera opresiva, los personajes ambiguos, la falta de futuro, la desesperación... Pero no por ello el conjunto resulta atractivo, tampoco ofensivo, es de esas películas que resulta difícil recomendar, perdida entre constantes alegorías, pero que su visionado tampoco va a suponer un desastre si se toma con la correspondiente paciencia y al espectador le gusta seguir la corriente a directores perezosos.

© Francisco José Súñer Iglesias,
(701 palabras) Créditos