Introducción. Sobre el autor

La literatura rioplatense de comienzos del s. xx tiene un representante importante en la figura de Leopoldo Lugones junto a Roberto Arlt, Horacio Quiroga y Eduardo Holmberg, entre otros. Jorge L. Borges fue uno de los primeros en colocar a Lugones como uno de los escritores imprescindibles de la literatura argentina, a tal punto que el día del escritor, en Argentina, se celebra el día de su natalicio, el 13 de junio.
Nació en el interior de la Argentina hacia 1874. Vivió entre los siglos XIX y XX y su obra fantástica se inserta en este cambio de siglo dejando una colección de poemas, relatos y cuentos de gran nivel estilístico.
Fue uno de los máximos exponentes del modernismo junto a José Martí y Rubén Darío. Lugones abogó por la renovación y enriquecimiento del lenguaje, inspirado en el simbolismo europeo, como la obra de Víctor Hugo y sienta los precedentes para el comienzo de la literatura moderna en Argentina, con un castellano rioplatense.
La crítica literaria lo considera el padre espiritual del cuento fantástico
al introducir en la literatura argentina el término fantaciencia, un análogo al término science-fiction de H. G. Wells. En sus obras se inspiraron de forma contundente autores como Borges, Bioy Casares y las hermanas Ocampo.
De familia de alto abolengo, a los dieciocho años se inicia en el periodismo y la literatura. Fue un poeta preocupado por la perfección de la forma. En 1897 con el poemario LAS MONTAÑAS DE ORO atrae la atención y admiración de Rubén Darío. Como periodista y crítico literario, publica artículos desde una ideología liberal y, en 1896, imbuido de ideas socialistas, se instala en Buenos Aires.
En verdad su pensamiento político y concepción del mundo evolucionaron desde su anarquía juvenil hasta el socialismo, simpatizando posteriormente con el nacionalismo y los gobiernos golpistas.
Vivió de su pluma y de su sueldo de director de la Biblioteca del Maestro aunque previamente fue inspector de enseñanza media y empleado de correos, entre otros empleos públicos.
Lugones es el paradigma del escritor finisecular y culto, que practica todos los géneros: poesía, ensayo filosófico, político y literario.
Su singular figura se cierra con un suicidio en 1938, a la edad de 64 años, a base de cianuro, whisky y un amor imposible. Su nieta supo decir que: ...el poeta fue el marido más fiel de Buenos Aires hasta que se enamoró de una estudiante de veintipocos años cuando él ya había cumplido 52
.
Lugones era un fatalista, de tal manera que este fatalismo es un elemento común en sus cuentos y en la forma de terminar con su vida. Vida y obra se une así en la creencia de la fuerza omnipotente de la predestinación que determina todo y todo lo domina.
Entre sus producciones más importantes se encuentran LA GUERRA GAUCHA, de 1904; EL ÁNGEL DE LA SOMBRA (novela), de 1926; CUENTOS FATALES, de 1924; una extensa producción de poemas y ensayos y LAS FUERZAS EXTRAÑAS, de 1906, obra que vamos a tratar en este momento.
LAS FUERZAS EXTRAÑAS

Un rasgo particular dentro de la ciencia-ficción argentina es que hasta entrados los años 1940 del s. XX la producción literaria de este género era eminentemente por los diarios y revistas. Sin embargo LAS FUERZAS EXTRAÑAS vio la luz en formato libro.
Este sirvió de mucho para el afianzamiento del género y su mayor visibilización, debe tenerse en cuenta que en una época en que la fantasía y la incipiente ciencia-ficción se publicaba en revistas y diarios, y muchas veces sin identificar al autor o con pseudónimos, esta obra aparece directamente como libro y por un autor que para 1906 ya era un poeta consolidado y un intelectual consustanciado con la filosofía de la elite liberal gobernante.
Estructura de la obra
En este libro de cuentos nos topamos con doce relatos que trasuntan religión, ocultismo y espiritismo como ciencia de la época, siendo sus principales inspiradores autores de la talla de Poe, Goethe o Marcel Schwob.
Son doce relatos que acaban conformando, junto a un ensayo, una teoría del cosmos, su cosmos propio, plagado de discurso científico con irracionalidad, espiritismo y la tradición romántica con el misticismo.
Una clasificación tradicional que se ha hecho sobre esta obra es dividir la obra en tres partes y a una de sus partes, las narraciones, sus doce relatos, en tres categorías:
Así nos encontramos con tres partes bien definidas, que son:
En primer lugar los cuentos, en segundo lugar las diez lecciones del ENSAYO DE UNA COSMOGONÍA y por último el proemio y el epílogo del ensayo en donde Lugones, que tiene todo calculado, nos explica la concepción de LAS FUERZAS EXTRAÑAS
que contiene el libro, la visión de su alcance y el sentido de su pensamiento.
Así en la primera parte, la de los cuentos nos encontraremos con una subdivisión en tres categorías bien definidas.
Una primera categoría es la denominada cientificista
, en donde se ubica a LA FUERZA OMEGA, LA METAMÚSICA, YZUR, VIOLA ACHERONTIA y EL PSYCHÓN.
Una segunda categoría, más filosófica que científica: UN FENÓMENO INEXPLICABLE y EL ORIGEN DEL DILUVIO.
La tercera categoría con cinco relatos de corte legendario en el que se incluyen leyendas folclóricas, mitos y milagros y temas bíblicos: LA LLUVIA DE FUEGO, EL MILAGRO DE SAN WILFRIDO, EL ESCUERZO, LOS CABALLEROS DE ABDERA y LA ESTATUA DE SAL.
Proemio y Epílogo
En el proemio vamos a encontrarnos con un extraño interlocutor que fascina con sus ideas extraordinarias.
Hallándome cierta vez en un paso de la cordillera de los Andes, trabé conocimiento con un caballero que allá moraba desde poco tiempo atrás...
En verdad lo que descubrimos es el deseo del autor de desarrollar los postulados de la ciencia de la época junto a su capacidad poética y el deseo de indagar sobre lo inexplicable. Todo esto constituye una hipótesis acerca de una cosmogonía que es incontrastable, inverificable, y que se acerca más a proyecciones intuitivas que conforman este sistema que es el universo que contiene a LAS FUERZAS EXTRAÑAS.
Una de aquellas noches... escuché la revelación que procuraré trasmitir tan fielmente como me sea posible, ya que no se me exigió secreto alguno. Por mucho que difiera de las ideas científicas dominantes, el lector apreciará su concepción profunda, su lógica perfecta, y comprenderá que explica bastantes cosas con mayor claridad aún. He meditado bien antes de decidirme a publicarla, pero dos circunstancias me han impulsado sobre todo. La primera es que, a pesar de las más prolijas indagaciones, no he podido encontrar indicio alguno de aquel casual interlocutor, pues todas las señas que me dio a su respecto han resultado inciertas; la segunda es la facilidad con que me hizo el confidente de sus revelaciones. Estas dos circunstancias me hacen creer que yo fui tomado como agente para comunicar tales ideas, papel que acepto...
Los relatos se comprenden mejor si se lee en primer lugar el ensayo ya que este comprende a aquellos en su universo, en ese tratado cosmológico, pues a pesar de que los relatos son ficciones, no es otra cosa que la visión más que científica de Lugones, es su visión metafísica en la boca de un poeta.
Lugones pese a ser un poeta consumado, también estaba al tanto de los avances científicos de la época, era un hombre del nuevo s. XX destinado a hacer grande la Argentina. Conocía la ciencia de la física, la química y la biología, como tantos otros hombres de la política que también hacían ciencia y literatura a la par, como por ejemplo Eduardo Holmberg.
En ello radica la destreza de Lugones, en llevar los conocimientos científicos a la literatura sin desvirtuar, demasiado, ese elemento científico en pos de lo ficticio. En esto radica la importancia de esta obra para el surgimiento de la ciencia-ficción en Latinoamérica.
Lugones, a diferencia de otros autores que ignoran por completo a la ciencia de la época, respeta los postulados de las ciencias exactas aunque improvise sobre esos postulados pero sin desentenderse de aquella.
El epílogo cierra, a modo de conclusión, la revelación que tuvo en la cordillera de los Andes:
Los misterios cuya exposición había oído eran poca cosa ante aquél mucho más grande de todos los astros del firmamento, concentrando sus rayos en mi pobre ojo humano, inconcebiblemente pequeño ante el universo, y subordinados por la mísera chispa de mi cerebro al imperio de una ley; pues a través del frágil cristal de mi ojo, el universo entero estaba en mí, y todos sus astros brillaban en mí como si yo hubiera sido el infinito.
Concluye la obra, su desarrollo, con una visión de la entropía y el origen y fin del universo:
Pero un día, cuando nuestro universo esté quizá disuelto en una nubecilla atómica, el seno de esas tinieblas se estremecerá al impulso del rayo inicial, y los abismos estelares volverán a transformarse en soles. Quizá nosotros mismos seamos los animadores de esa vida, y así como ahora pensamos ideas, pensemos entonces espíritus vivientes...
Somos polvo de estrellas dirá un poeta en el s. XXI. Los doce cuentos que componen este universo los veremos otro día. Continuará.
Bibliografía de referencia:
Adriana Rodríguez Pérsico. El lugar (del) secreto: Leopoldo Lugones y las figuras de escritor. En: https://journals.openedition.org/cahierslirico/302.
Graciela Perrone. Leopoldo Lugones, una vida de luces y sombras. En: https://www.cultura.gob.ar/[...]s-de-leopoldo-lugones_7137/.
Biografía de Leopoldo Lugones. En https://www.bestialectora.c[...]ia-de-leopoldo-lugones.html.
Helena Zbudilová. La narrativa fantástica de Leopoldo Lugones. En https://www.redalyc.org/pdf/701/70101008.pdf.