Hacia los orígenes de la ciencia-ficción Latinoamericana, 15
DISTOPÍAS SOCIALES Y ALUCINACIONES TEATRALES
por Gastón Germán Caglia

Las distopías de corte social estuvieron más que presentes en los orígenes de la ciencia-ficción Latinoamericana. Los ejercicios utópicos que emprenden los escritores del cambio de siglo XIX al XX pueden celebrar el progreso científico pero rápidamente viran en esos años hacia su aspecto negativo.

El capitalismo, la cultura de masas que comienza vislumbrarse y el consumismo, como estilo de vida, comienzan a ser temas también de la literatura desde el punto de vista negativo cuando los escritores toman conciencia de la importancia de los medios masivos de comunicación.

El buen ciudadano es el buen consumidor. El inconformista es aquel que no se deja bombardear por la publicidad y mucho menos convencer. Esto en definitiva es el aplastante peso de la colectividad por sobre el individuo.

Es que el tan mentado progreso material a través de los grandes inventos del siglo XX no eran para todos ni iban acompañados de una mejora social o cultural, por lo que estos inventos serán duramente criticados como así también se verá el enfrentamiento entre la Iglesia y la ciencia.

LA CIUDAD DEL S. XXX

Las ciudades felices y el beneficio incalculable para la humanidad producto del mega desarrollo tecnológico comienza a mostrar sus grietas y una de las primeras obras en tratar el lado oscuro o macabro es el ya conocido López de Gomara esta vez con su relato: LA CIUDAD DEL S. XXX de 1886.

En lo que recuerda vagamente a SOYLENT GREEN esta ciudad se revitaliza, luego de una dura lucha por lograr todos esos progresos materiales anhelados, gracias a la reutilización de los cadáveres humanos, en especial en el uso de sus humores y metales que contienen para construir cosas a muy bajo costo.

Ya era una ciudad encantada en que los más poderosos y terribles elementos de la naturaleza habían sido convertidos en dóciles sirvientes del hombre, por lo que ningún forastero entraba en ella sin cierto respetuoso terror... Sin embargo, en sus progresos en cuanto constituye la ciencia urbana, habían tropezado, además de la carencia de materiales sólidos para la edificación, con un obstáculo que no era otro que ellos mismos, es decir, sus cuerpos cuando la vida concluía...

...al fin un industrial descubrió la manera de desechar los cementerios, ideando algo que apresuraba la descomposición de los cadáveres, convirtiéndolos en útiles... Consistía en establecer una fabricación múltiple y no sin complicaciones, en que la materia prima eran los cadáveres... La materia humana no puede ser, pues, más rica en sustancias perfectamente utilizables para mil usos del comercio...

...Así, un día sucedió en Equis algo extraordinario: las casas empezaron a moverse, las rejas a hervir y agitarse como sangre que circula...

LOS CAYNAS

César Vallejo
César Vallejo

La vanguardia, como estilo literario y estético, entre los años 1920 y 1940 produce interesantes obras dentro de la ciencia-ficción, entre ellas se encuentra la producción de César Vallejo quien en el libro FABLA SALVAJE, de 1923, incorpora un relato muy interesante, LOS CAYNAS, aunque con una prosa excesivamente barroca y cargada, el autor relata la desesperación que siente al ver que en su pueblo natal los seres humanos han involucionado al punto de convertirse en simios, quizás una alegoría sobre la sociedad toda, merced al paso de una estrella por el planeta Tierra.

Nótese la casualidad o causalidad semejante a la fiebre literaria de 1910 respecto al paso del Cometa Halley que ya hemos tratado.

—La estrella... —balbuceó con sorda fatiga... Una cosa atroz y asoladora había acontecido. Un flagelo del destino; una ira de Dios. No solo en mi hogar estaban locos. Lo estaba el pueblo entero y todos sus alrededores...

—¡Luz! ¡Luz!... ¡Una estrella!

Una carcajada vino a apuñalarme de sesgo a sesgo el corazón. Y mi padre gimió con desgarradora lástima, lleno de piedad infinita.

—¡Pobre! Se cree hombre. Está loco...

UN SUICIDIO (CUENTO FUTURISTA)

El escritor peruano J osé Ruiz Huidobro publica en 1926 el cuento: UN SUICIDIO (CUENTO FUTURISTA) en el libro de cuentos AQUEL PANFLETARIO. La historia transcurre en una ciudad llamada Huaraz, una ciudad cosmopolita y plagada de avances tecnológicos. En él la mujer ha logrado emanciparse por completo y la tecnología de punta campea en toda la ciudad pero por sobre las instituciones más tradicionales. Sin embargo la liberación femenina no es bien vista para ese futuro.

MUÑECOS

Taza de té, de Humberto Salvador
Taza de té, de Humberto Salvador

En 1932 se publica en Ecuador el libro de cuentos TAZA DE TÉ, del escritor ecuatoriano Humberto Salvador. Allí encontramos un extenso relato futurista, MUÑECOS, que comienza así:

Los cuentos fantásticos no son propiedad exclusiva de las abuelas. He preparado para usted un sitio en la fábrica, junto a la más poderosa de las máquinas, para que mientras fuma un cigarro, oiga el cuento fantástico de taza de té.

En este relato macabro se describe la transformación en muñecos que sufren unos obreros para maximizar la eficiencia y autoperfección de la producción capitalista en encala. De esta manera el autor recrea su idea de la cultura y sociedad que lo rodean posicionándose del lado de la intuición frente a la razón.

Una ciudad imaginaria. La civilización había creado el vértigo del trabajo. El hombre perdía su personalidad, su vigor y su inteligencia, cotidianamente embrutecido por el maximun del esfuerzo...

En esta ciudad la civilización avanzaba a pasos agigantados en materia de tecnología, las distancias se acortan por los medios de transporte modernos, los rascacielos oscurecen el sol con su luz artificial. En ese mundo un empresario entendió que el obrero ya no podía dar más de sí que lo que producía en ese momento. Llegó a la idea de convertir esos obreros en muñecos para perfeccionar su rendimiento.

Así nos encontramos con una humanidad de muñecos que se rebelan y consiguen para sí el planeta.

—Vuestra es la tierra. ¡Vosotros que os habéis transfigurado por obra y gracia del amor, id ahora a formar la humanidad nueva!

EL ALIMENTO DE LA URBE

En este cuento, del también ecuatoriano Modesto Chávez Franco vemos la vida de una ciudad narcotizada por el consumo de una droga llamada urbeína.

Este relato se encuentra incluido en su libro: ÁTOMOS NEGROS. HEREJIAS CONTRA EL SENTIDO COMÚN publicado en 1938. Es casi una obra de corte filosófica.

Modesto Chavez fue un notable cronista, historiador y escritor a la par que fue también un político activo en su Ecuador natal.

Dentro de sus temáticas está el de relatar las costumbres y comportamientos, como así también los avances científicos de aquel momento mediante el relato, haciendo hincapié en la contradicción entre lo verdadero y lo irreal.

La ciudad es un monstruo voraz y fascinante que se alimenta de miserias, de desgracias, de despojos que son los anhelos, las ilusiones; los ensueños de ciertos seres débiles por ignorancia o por ambición. Anhelos, ensueños, ilusiones convertidos en realidades de decepciones, desalientos, desesperaciones... Uno antes... otro después... fueron engullidos por el monstruo, por sus bocas de cárcel u hospital, de maternidad o cabarets, de garito o de lenocinio; digeridos en su vientre de miserias y dolores y esculpidos en una morgue para ir de fardo anónimo a la fosa común de los detritus de la CARNE de CIUDAD: los suicidas, los fracasados, los delincuentes, los mendigos... toda esa miseria con que nunca sacia el monstruo Urbe su voraz PUTREFAGIA.

El teatro en 13 CLUB y LA CAJA FISCAL TAL CUAL SERÁ EN 1986

Las obras teatrales también han recurrido a la mirada distópica de la sociedad de principios de s. XX en Latinoamérica. Es el caso de la obra 13 CLUB, escrita en el año 1929 por Luis Berninsone (1867-1865). En ella vemos de fondo una ucronía en la que Rusia que gobierna el planeta al salir triunfante de la Gran Guerra, o como se llamaría después la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Así y con diversos recursos estéticos y literarios como el vanguardismo, apelando al futurismo o al dadaísmo, nos encontramos con un extraño club cuyos miembros, uno al año, son premiados con un millón de dólares durante un año de gozo, tras el cual deben suicidarse. El autor nos ofrece una obra en la cual el ser humano se ve apresado por la crisis que genera la modernidad y sus consecuencias sociales desde una visión trágica de la existencia.

Otra obra teatral de 1886, de Acisclo Villarán, que ya hemos mencionado anteriormente es LA CAJA FISCAL TAL CUAL SERÁ EN 1986. En ella el autor, un escritor de la generación romántica decimonónica, nos ofrece una distopía alocada en la que el Estado espera más de cien años para pagar sueldos y pensiones a sus soldados. Esta es una fuerte crítica social contra la corrupción de la época.

Pesadilla drolática

Carlos Octavio Bunge (Buenos Aires, Argentina, 1875-1918) fue un sociólogo, escritor y jurista. Desarrolló una acción intelectual muy destacada en Argentina, la cual llegó a extenderse a Iberoamérica.

En este relato la locura lo impregna todo a través del personaje metiéndonos en una opresiva realidad en la que la paranoia tiene nombre y es TRUKER.

El autor plantea en esta obra un viaje surrealista, casi una pesadilla causada por una fiebre, en la que recorre territorios inimaginados, realiza portentos como robar una estrella del cielo y viajar a grandes velocidades, todo desde la ironía y la angustia existencial que genera la búsqueda constante de la esperanza y de los sueños a realizar. Plantea la problemática humana de correr sin saber detrás de qué ni para qué.

—Por bellos que sean, estos ojos deben cerrarse pronto —observé desalentado— si continuamos nuestro desenfrenado viaje de bodas...

—Nuestra huida —rectificó ella.

—Nuestra huida, perfectamente. —Pero los hilos de nuestras vidas se acaban, se acaban si los seguimos devanando... ¡Y para qué morir tan jóvenes!... Además, antes de morir, yo quiero conocer a Tucker. Tú lo sabes.

—¿Estás loco? —prorrumpió Nanela—. ¿Quién habla de morirse? Te equivocas si piensas que todavía no nos queda bastante hilo que enrollar en nuestros viajes alrededor de la madeja de la Tierra. Y es mejor que no pienses ahora, ¡oh mi ídolo! en ver a Tucker. Porque tiene lepra y te la contagiaría si lo vieras.

(Continuará).

© Gastón Germán Caglia,
(1.642 palabras) Créditos