A TRAVÉS DE UN BILLÓN DE AÑOS
A TRAVÉS DE UN BILLÓN DE AÑOS Robert Silverberg
Título original: Across a Billion Years
Año de publicación: 1969
Editorial: Edhasa
Colección: Nebulae (2ª época) nº 31
Traducción: Carlos Gardini
Edición: 1979
Páginas: 191
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Jorge Armando Romo

Se dice que la época de oro de Silverberg (1967-1976, aproximadamente) estuvo repleta de grandes novelas breves producto de las habilidades y los experimentos de su autor. No obstante, el propio Asimov decía que durante dicha época Silverberg fue explotado en exceso por los editores al grado de dejarlo en la cumbre del agotamiento creativo. Producto posible de dicho agotamiento apunta directamente a la novela A TRAVÉS DE UN BILLÓN DE AÑOS (1969), una obra sumamente menor en la carrera de Silverberg pero que bien se lee de un gran tirón.

Un equipo de arqueólogos integrado por humanos y alienígenas se dedica a estudiar los restos de una de las grandes civilizaciones que hayan habitado la galaxia: los Superiores. Hace cientos de millones de años, mientras que en otros mundos apenas y la vida compleja hacía su aparición, estos seres crearon una gran civilización que se expandió por la Vía Láctea dejando resquicios y ruinas en numerosos mundos. ¿Qué fue de dicha civilización tan avanzada? El equipo arqueológico trata de obtener algo de información de los restos tecnológicos de tan antiguos seres.

La novela busca acercarse a la labor de los arqueólogos de la época de Silverberg extrapolándola en un contexto alienígena. Los investigadores encuentran objetos extraños, proponen una serie de hipótesis y luego discuten como academia la pertinencia de las explicaciones propuestas. Los desacuerdos también están presentes: hay quienes creen que los Superiores provenían de otra galaxia, mientras que otros sostienen que la Vía Láctea fue lo suficientemente grande para albergar su civilización. Asimismo, los conflictos académicos están presentes así como las rencillas personales.

La primera parte de la historia justo transcurre entre la investigación y la elucubración. Los problemas de financiamiento, la duración de los proyectos e incluso la pertinencia de la propia investigación se ponen en discusión en todo momento. Así, el autor construye una novela sumamente sencilla en torno al día a día de los arqueólogos, aspecto que puede resultar de gran interés para muchos lectores pero a su vez puede resultar cansino para aquellos que busquen más acción y desarrollo en la trama.

No es sino hasta la segunda mitad cuando algunos giros aceleran la historia. El descubrimiento de un robot construido por los propios superiores dará información que permita confirmar ciertas hipótesis y descartar otras. Así, la historia mejora con algunos giros a mitad de la novela y su estructura puede describirse de la siguiente forma: planteamiento del misterio a resolver, vida y discusión del grupo arqueológico, y posterior descubrimiento que muestra toda la verdad del asunto.

Uno de los aspectos que se encuentran con frecuencia en la obra de Silverberg es el uso de drogas y los cambios de conciencia durante la década de los 60s. Al final de la historia ya no importa tanto los Superiores, sino el descubrimiento de algo que permitirá una conexión mística y casi cósmica entre todos los seres vivos. La investigación ya no tiene sentido, la exoarqueología ya no importa para algunos personajes: ahora lo que interesa es el fin de la soledad y la conexión entre todas las mentes. Así, el autor refleja de nueva cuenta el contexto en el que vivió así como sus intereses durante aquella época.

En definitiva, una novela menor aunque agradable de la época dorada de Silverberg que no obstante se siente escrita por encargo. Si bien refleja los intereses académicos y místicos de la época en la que fue redactada, resulta opacada e incluso olvidada frente a otras obras de mayor envergadura del autor.

© Jorge Armando Romo,
(585 palabras) Créditos