SUEÑOS GEODÉSICOS
SUEÑOS GEODÉSICOS Gardner Raymond Dozois
Título original: Geodesic Dreams: The Best Short Fiction of Gardner Dozois
Año de publicación: 1992
Editorial: Grijalbo
Colección: Bestseller Paperback
Traducción: Carles Urritz Geli y Carme Geronés i Plaganuma
Edición: 1994
Páginas: 352
ISBN:
Precio: Descatalogado

Florilegio dedicado a su compañera Susan Casper, abre con un apotegma de James Tiptree (Alice Sheldon) muy sonoro: El hombre es un animal cuyos sueños apuntan a la realidad y son asesinados.

La traducción es de Carme Geronés y Carlos Urritz.

Prólogo, de Robert Silverberg

Derrama sensibilidad y demuestra inteligencia ya que puede convertir en un soplo lo peyorativo (el aspecto hippie que esgrimía Dozois cuando lo conoció) en virtud, y en verdad nos ayuda a entender lo que significa para GD su don de narrar, empezando la configuración de su texto con una frase del escritor inglés Leslie Poles Hartley: El pasado es un país extranjero y continuando con historia y empatía en un deseo ferviente de quitarle hierro a su estocada anterior (aparecida en la introducción dedicada a su primer libro de relatos: THE VISIBLE MAN) y asimismo destacar sus logros en el par de décadas que separan ambos prefacios; y aún así, no extravía la brújula y retoma lo esencial combinando pasión, fragmentos de los párrafos, análisis enjundioso y comparaciones tupidas repletas de humor, alcanzando a conectarnos con las adquisiciones alcanzadas (llegaron a ser: premio Hugo al mejor director de revista — Asimov´s SF Magazine — con quince victorias en los 17 años comprendidos entre 1988 y 2004, 37 premios Locus en diversas categorías, además de numerosas nominaciones por relato: cinco para el Hugo y once para el Nebula con dos triunfos: EL PACIFICADOR y NACIDO POR LA MAÑANA) y la madurez expuesta en una evolución temática y estilística que integra y emociona, nos agarra por el pescuezo y nos introduce en un universo de dolor —y de renovación, donde convierte las pinceladas de tragedias individuales en colosales frescos de desdicha para la humanidad— continuo.

La carátula espectacular, aunque no amerita autor en la edición de Grijalbo es de Karl Kofoed (variante de una cubierta del Isaac Asimov´s Science Fiction Magazine, de junio de 1979) y a pesar de que el dato fue entregado enseguida por los algoritmos de búsqueda de Google debo advertir que los mismos cada día parecen ir degradándose e ir viajando hacia la simpleza y tan penetrados de censura que dificultan hallar ciertas preguntas, lo cual se expresa en diversas webs que hasta hace poco se caracterizaban por su liberalidad, donde han empezado a colocar corazoncitos rosados sobre las exquisitas vulvas dibujadas por los artistas o rayarlas a la manera hipócrita del hentai.

La red que conocimos libre, nos empieza a prohibir deleitarnos con los magníficos desnudos, las desinhibidas posturas y los juguetes secretos del placer, el sólo hecho de interferir es ya un crimen cultural, y eso ocurre con webs de tanto abolengo digital como DeviantArt, Hentai Foundry y otras que nos impiden observar la plasmación del artista que deseamos degustar tal como la concibió, lo cual no deja de ser una molestia y una falta de respeto. Tras la digresión retorno a la imagen: un vigía verdoso, con cola y patas de sátiro, cinturón con aditamentos electrónicos, puñal y binoculares en el crepúsculo salvaje de un planeta bañado de luz roja por un par de soles, uno naranja enorme que parece hervir en el horizonte y otro blanco, más lejano; se contempla la desembocadura de un río y un bajel con vela triangular que se desliza hacia ignotas tareas, dejándonos un sabor a melancólico misterio y trepidante aventura.

NACIDO POR LA MAÑANA (MORNING CHILD en Omni, enero de 1984).

La descripción de la casa destruida nos precipita hacia la guerra y sus consecuencias, es tan física que puedes tocarla y olerla. Su final es de una tristeza casi elegíaca, demuestra dominio del material que expone, control de las emociones que son entregadas gota a gota, y a la medida que se introducen en el sistema circulatorio de tu conciencia entonces comprendemos el ciclo que padece John y la exposición de la jornada con sus momentos de solaz y complicidad entre padre e hijo... o eso creemos, pero no por entenderlo se torna menos cruel y ocurre en la medida exacta sintetizada de un día, que parece repitirse ad aeternum; el telón de fondo es la guerra inmisericorde que continua creando armas atroces destinadas al castigo y al sufrimiento; lo cultural queda de relieve en la siguiente frase: En lo alto, un semáforo oxidada se balanceaba pendiente de un cable combado. Alguien había atado un letrero de color naranja y blanco con un conjuro en un lado de la señal de tráfico y en el otro, en la parte opuesta a la ciudad, que daba hacia el mundo hostil, se veía el ojo del mal, pintado en un rojo fuerte y chillón sobre un fondo blanco. Durante los últimos días todo se había enrarecido mucho.

Enferma contemplar las oscuras ramificaciones de las consecuencias de las armas utilizadas, y aún así existe una cierta magia en las escenas cuando combina luciérnagas con columnas de fuego, alaridos melancólicos con terribles estruendos, efectos de lo que sea que le aplicaron a John y los cambios fisiológicos que trae aparejados, es difícil en las últimas cinco líneas evitar las lágrimas.

LA CENA (DINNER PARTY EN LIGHT YEARS AND DARK recopilada por Michael Bishop en 1984).

Signada por el desencuentro muestra como la creciente influencia del suprematismo blanco puede conducir a situaciones como la expuesta aquí, existen diferentes intentos de abordar el estallido de una nueva guerra civil en USA, sin embargo, el marco colocado por GD permite otra lectura: Reflexionemos a partir de la frase seleccionada: Que se joda la Unión... Una bella y larga guerra, los ojos impenetrables, despiadados del extraño en el espejo, el extraño que ahora era él...Recordaba el saludable, estimulante arrebato de júbilo, el implacable vuelco que le dio al corazón al vaciar el cargador de su rifle semiautomático en la silueta que sobresalía, el goce que le proporcionó la llama azulada, el humo, el ruido, te he dado, hijo de puta, te he dado, destrozando al otro y lanzándolo a un lado en un embrollo de articulaciones rotas, en un divino instante, con un pequeño movimiento del dedo.

La Asociación Nacional del Rifle le pagaría al personaje por una serie de videoproms en ese jaez, pero lo que provocará la relación impuesta entre los progenitores del reventado y el perpetrador por orden de los poderes fácticos —en una cena, encuentro civilizado, si los hay, entre opuestos—, será la emergencia auténtica de sentimientos violentos, una justificación del acto con la decisión de volverlo a ejecutar apenas emerja la oportunidad. Como es usual la información te la entrega a pedacitos y la vas armando hacia posibles diferentes callejones sin salida hasta que el final fija —cual reactivo químico en el antiguo proceso de revelado de fotos—, el diseño de la agresión.

CLEMENCIA EJECUTIVA (EXECUTIVE CLEMENCY con Jack C. Haldeman II en Omni, noviembre de 1981).

Excelente exposición de los motivos ligados a la misericordia que nos llevan a ejecutar un acto o a esquivarlo. Los acontecimientos se deslizan casi tranquilos hasta el estruendoso pistoletazo final. Es también exposición eficiente y fuerte de una sociedad postapocalíptica que seduce y envuelve como si fuéramos larvas en seda, que se deslizan y encajan en los segmentos precisos que otorgarán verosimilitud, construyendo personajes vivos y creíbles (no por necesidad agradables como ese postrer presidente amnésico que gobernaba USA cuando advino la catástrofe), sucesos fluidos articulados a las emociones que despliega y que van despertando una actitud similar en el lector. Estupendo, la garganta atenazada por la emoción tengo que reconocer que es una experiencia mejoradora que nos implica en la edificación consciente de lo humano. Va directo a la compasión y el cariño al veterano de guerra por los moradores del poblado.

UN MAÑANA MUY ESPECIAL (A SPECIAL KIND OF MORNING en New Dimensions 01 editado por Robert Silverberg en 1971).

Melodía a la tribulación. El sobreviviente cuenta y de que manera, la guerra y cuyos nefastos resultados se sufren aún a pesar de los años transcurridos. Potente y reveladora, tan impregnada de tristeza, desconsuelo, aflicción y melancólica predestinación que su desastre deviene inevitable y nos contamina el alma.

Eso si, desde el punto de vista tecnológico, en especial lo referido a los aspectos bélicos es una gozada. Cubre de pesadumbre su relato mediante un tapiz que zurce mientras roza las Leyes de Murphy. Dirá que El pesimismo no es más que el conocimiento racional de que es más probable que algo funcione mal a que lo haga bien, como mínimo desde nuestro punto de vista, que no es necesariamente el de la gestión o el del mecanismo, si prefieres despersonalizar tu propio cosmos, o sea Administración de empresas unido a la ingeniería mecatrónica en una sola frase.

Eso demuestra su cultura y su disposición a compartirla sin estruendo cuando agrega la perspicacia es un cómodo sustituto de la omnipotencia y como es frecuente en sus relatos, aunque la guerra entre la Agrupación derrocada por el movimiento de los Cuestores y su final en la denominada Realineación es lejana en el tiempo, sus efectos son omnipresentes en lo cotidiano y no pueden olvidarse. La pavorosa descripción del combate sobrecoge, por eso añadirá Nadie habla en presencia de un dios airado, terribles armas como proyectores de discontinuidad, muros antifases y escudos dispersores convierten al terreno en crujientes masas que se alzan y caen de continuo, los ríos se vaporizan y el pánico inenarrable cala empujando a los combatientes al silencio, quienes cagados y llagados observan entre impotentes y aplastados el espectáculo de la luz residual de las explosiones sobre el desolado campo de batalla, colinas de ceniza y huesos.

La enumeración de las características de la Agrupación demostrará el cuidadoso entramado que sostiene las peripecias: omnisensibles sin clonizar, clanes hereditarios, categorías piramidales, clones industriales, cadetes ejecutivos, etc. Las imágenes de Ren, Mason, Goth, Heynith, camaradas del narrador, son notables apuntes para la comprensión de ese sistema. Si hasta aquí es deslumbante y desasosegante con la aparición de un nulo en la emboscada que montan se cargan aún más las tintas antibélicas y humanistas, el detallado inventario de sus peculiaridades físicas es un catálogo para la infamia, la propia biografía del narrador sobrepuesta a su relación con el nulo sobrecoge por la crueldad metódica y fría con que son criados los hijos prescindibles más aún útiles del estado en una sociedad rígidamente estratificada, amontonados en colosales galpones silenciosos y donde un rumor bajo e ininterrumpido, una especie de tinitus, los mantiene enrutados en las tareas que les encomiendan.

Obra maestra, en mi mente provocó un cortocircuito que exprese en un par de puntos en mi relato LA DUDA con un joven escuchando a un desgastado anciano sobreviviente y la decadencia contaminada del entorno. Cierra transmitiendo que estamos solos en un universo indiferente, cada cual responde por si mismo creando sus paraísos o sus infiernos, enloqueciendo o deslizándose por la burbuja social, con frecuencia sin palabras y casi sin usar la inteligencia, por eso la empatía es lo que articula la vida, es la llama que compartimos contra el terror mientras siempre se despliega una espléndida y cálida mañana en algún lugar.

ENTRE LOS MUERTOS (DOWN AMONG THE DEAD MEN con Jack Dann en Oui, julio de 1982).

Si los campos de exterminio nazis constituyen una de las mayores atrocidades cometidas por la especie humana, trazar un periplo de interacciones al interior del campo desde las barracas hasta las alambradas, lugar que acoge vampiros judíos depredando en medio de las ya agonizantes víctimas agregando un horroroso sustrato de pavor a la situación; no obstante, logra mantener en alto su propósito de asquearnos pero manteniendo la condición humana. Las caminatas tambaleantes de los Musselmanner, el hambre que los fustiga a cada momento, los recuerdos del pasado que se tornan dolorosos, las sombras fundiéndose en sombras aún más oscuras, las personas cumpliendo variaciones de comportamientos en ocasiones opuestos: dirigir los rezos y succionar sangre, las capas de sucesos que se acumulan estimulando las monstruosidades y desvaneciendo el altruismo, y a pesar de elevar la tensión mantiene el equilibrio del relato sin rasgarlo, hasta el horror del ritual para la conversión final.

ALIVIO (SOLACE en Omni, febrero de 1990).

USA yace en una profunda crisis, la economía en añicos, dirigibles cruzan el cielo; el planeta está sacudido por una guerra global que avanza mientras los satélites se desintegran mutuamente; un viajero insomne se dirige a Aztlán, en la frontera los ciberautómatas vigilan; el trayecto en autobus y su visita a Santa Fe quedan plasmadas con pinceladas que aglutinan con mucho colorido lo cosmopolita con lo repugnante y lo tedioso, se dirige a que le realicen una extraña cirugía, precedida por un duelo de esquives y confesiones con un doctor muy especial, sembrada de datos verídicos y delicadas afirmaciones que van tiñendo de cierta legitimidad el oscuro negocio que los congrega, acuerdan algo horripilante: la intervención quirúrgica mediante una doncella de hierro que en cada paso despliega suplicio en oleadas crecientes, el viajero flota en océanos de dolor, recorre los recuerdos y su obediencia corporativa, aunque demoler las personas con sus simuladores sea bestial y letal las traiciona igual, quizás por eso de alivio ha elegido un cruel castigo interminable.

BAILANDO UN LENTO CON JESÚS (SLOW DANCING WITH JESUS con Jack Dann en Penthouse, julio de 1983).

Describe una situación cotidiana en un marco anonadante del cual no se señalan informaciones sobre como ha llegado a producirse, la presencia permanente de Jesús entre la gente y la elección que hace para acompañar a alguien en alguna actividad para influir en su periplo vital y en la de quienes la rodean es impactante; sin embargo, es sólo para forofos de la tendencia religiosa judeocristiana ya que desde otro punto de vista o torre de observación resulta bastante incomprensible esa historia de una joven no muy agraciada que asiste a su baile de graduación con Jesucristo.

EL PACIFICADOR (THE PEACEMAKER en IASFM, agosto de 1983).

Creencia y sacrificio, fe y esperanza, hacer algo por o para otros aunque signifique algo terrible para uno. Como ocurre con la visión de los aterrados sufrientes de la inundación creciente de la inundación provocada por el cambio climático, con las ciudades costeras colapsadas e invadidas por el agua y la gente que tras haber escuchado la exposición científica que aclara porque ocurre empieza a aceptarla, pierde ese relativo sosiego y empieza a empalidecer cuando surge un movimiento que esgrime un núcleo duro de explicación esotérica basada en sortilegios y encantos que apuntan a demostrar que esa supuesta racionalidad es frágil y que es mejor entender que la naturaleza retorna por sus fueros y nos castiga por nuestras acciones impulsadas por la negligencia y la codicia humanas y quienes no quieran plegarse a esa lectura serán acosadas poniendo por encima de lo racional las creencias religiosas, con las consiguientes injusticias.

LA ESPUELA (ONE FOR THE ROAD en Playboy, 1982).

Me recuerda un relato de Larry Niven. Intoxicante reflexión sobre que hacer respecto a los demás cuando se avecina el final de todo cuanto existe, temor que brota cuando en una conversación banal, un científico especialista en física cuántica expresa comentarios perturbadores y va colocando argumentos acerca de la posibilidad de dicho final. Desarrollado con eficacia elude el horror del terrible acontecimiento concentrándose en las maniobras cotidianas de los bebedores del bar, estremece.

LAS CADENAS DEL MAR (CHAINS OF THE SEA en CHAINS OF THE SEA, antología editada por Robert Silverberg en 1971).

Una tristeza envolvente late en sus párrafos, me llevó a recordar con la lógica de Lem (FIASCO) la emoción de Disch (LOS GENOCIDAS) y la melancolía de Robert Wilson (MYSTERIUM), y luego fue rebanando en finas tajadas con la guadaña de la eficacia narrativa cualquier atisbo de esperanza, y desvaneciendo cualquier posible ruta de escape, pocas veces se debe haber planteado una extracción —sin eufemismos, un exterminio— tan completa del homo sapiens;

En apariencia, cuatro naves extraterrestres invaden el planeta, tres aterrizan en USA y una en Venezuela, sus intenciones son bélicas, y son invulnerables a nuestras armas y proyectiles. Entre la muchedumbre de terrícolas existe un único interlocutor que los puede ver y que de una manera peculiar los comprende, es Tommy, un niño proveniente de un hogar disfuncional de Massachusetts, profundamente imaginativo y problemático, él sabe algo que nadie más sabe, la verdad es que los ET siempre habían vivido aquí, Tommy los llama los Otros Seres (hadas, silfos, duendes), pero no seguiré destripando el argumento. La exhibición de cualidades de los personajes secundarios es rica y minuciosa, las peripecias enlazadas con exactitud, el análisis consistente, la articulación de las dimensiones riguroso, los fragmentos se deslizan con facilidad para encajar en el panorama general, es una novela corta impresionante, de aquellas que no olvidas.

UN SUEÑO AL MEDIODÍA (A DREAM AT NOONDAY en Orbit7, editado por Damon Knight en 1970).

Parafraseo y digo que ante nosotros se abre un monólogo interior repleto de recuerdos y emociones, de sensaciones y visiones, los eventos atmosféricos y los elementos interactuando, los artefactos y los inventos que parecen cohabitar cuando no los miramos creando hordas rechinantes de nuevos artilugios, la alegría palpitante en cada objetos, la presencia de los trenes y su rítmica canción de acero, conmigo convertido en riel y vagón, la oscuridad que cambia de dura a blanda entregando según se manifieste diversas versiones de mis familiares, la lluvia que empapa, aminora, persiste y mi propio cuerpo yacente tiene algo que proferir al respecto, los árboles hirsutos, los charcos, los pájaros bañados en luminosidad entonan un aria, cada ser poseyendo la posibilidad de transformarse mágicamente en otro, la tormenta que se deshilacha en jirones y cada vez atesoro mientras rememoro fragmentos de información que me sitúan, manos rígidas que emergen de la tierra, retrocedo y pesco lo referente a las tetas de las chicas y como me excitaba mirando los pezones a la profe y eyaculaba y mis condiscípulos se carcajeaban y ella prorrumpía en alaridos y era la vergüenza y la confusión, las hormigas invaden las manos agarrotadas que brotan del fango, y es también la primera chica de la cual me enamore, su belleza, la excitación que me rellenaba y el rechazo con carcajada incluida cuando la invitaba a salir y me sentía cual gusano retorciéndose cortado por la pala, y la partida en la bestia dormida que era el tren hacia la guerra con mi Némesis Denny afirmando que el coño de las coreanas era incluso mejor que el de las negras, ahora cada vez es más frecuente la huella de la batalla en mi delirio y casi surrealista avizoro desde el fondo de mis pupilas cada detalle de los enfermeros que vienen recogiendo a los heridos y en mi turno todo se oscurece me examinan y murmurando presionan mis párpados para cerrarlos y sólo queda la oscuridad.

DISCÍPULOS (DISCIPLES en Penthouse, noviembre de 1981).

Típico relato neoyorkino sobre el arribo de un Salvador a la gran metrópolis, quizás sea la segunda venida de Cristo a la Tierra según un vagabundo, pedigüeño profesional, llamado Nicky el Caballo, quien se pone desasosegado y algo histérico al escuchar los rumores de que el acontecimiento ha ocurrido ya sin que él pudiera estar presente y sacar provecho, los efectos tras esparcirse la noticia son apreciables, hay quienes regalan lo que tienen o lo traspasan, los que se deciden a viajar donde deseaban y nunca fueron, los que se organizan para desfilar, el tráfico se detiene por completo en simultánea con el desplazamiento de quienes acuden a conocer al Mesías, el momento mismo es sobrecogedor, el cielo se abre y por la grieta mana luz que envuelve y eleva a los miles de personas hasta colmarse antes de desaparecer.

Aunque es obvia su ubicación a inicios de los ochenta se puede leer con agrado por la riqueza de detalles con que reviste personajes y situaciones saltando de los Hare Krisna o los de la secta Moon a los vendedores de los carritos de hot dogs, entretanto recorre las calles de Greenwich Village o la estación del tren y dibuja cada persona con que se tropieza con trazos impactantes.

APRÈS MOI (en Omni, noviembre de 1990).

Muy bien escrito, cuenta en medio de la catástrofe que aniquila a la humanidad una anécdota sobre una persona oportunista y acomodaticia, que siempre consigue lo que desea, siempre eludiendo las tareas y endosándolas a los demás, nunca es castigado y le perdonan cualquier metida de pata, y así le va excelente sin mayor esfuerzo, así que al rememorar a su primo Allen, también la narradora revive con él su suerte extraordinaria, nunca se enfermo o tuvo problemas o fue sancionado por alguna travesura de niño, o por alguna trastada administrativa, así que fallecido en un accidente, la idea que ronda en la mente de su prima es: ¿fue también su prematura desaparición un adelantado golpe de suerte para esquivar la terrible catástrofe que nos flagela ahora?

UN REINO JUNTO AL MAR (A KINGDOM BY THE SEA en Orbit 10, compendiado por Damon Knight en 1972).

Agobiante sensación de encierro, casi patológica, la claustrofobia y la rabia se expanden, barren cualquier tentativa provisional o permanente de justificar las condiciones de vida profundamente tristes de Mason, el personaje, tan frustrantes como pueden ser las de quien ejerce de matador de reses con un mazo, su vida como la de todos los obreros que le acompañan de manera cotidiana en el matadero es una mierda pinchada en un palo, una versión reducida y ridícula de lo que debería ser el american way of life y comparada con la del grupo de poder muy indignante; Mason nunca ha tenido lugar preferido que visitar ni donde ir a pasear, no ha gozado del amor y su trabajo es aburrido y sin sentido, cualquier mejora tecnológica en la planta lo conducirá al desempleo.

Lo único que realiza a la perfección es el acto litúrgico del golpe con el mazo en el entrecejo de las vacas... y cuando por fin tras una serie de sueños vívidos y arrebatados colmados de ... un placer tan intenso que, al igual que el dolor, resulta imposible recordarlo con claridad posteriormente, su memoria se limita a una seria conmoción: un sentimiento que se traduce en un estallido de luz blanca y potente porque ha encontrado por fin su alma gemela y sabe que la conocerá al día siguiente, sin embargo no podrá eludir ni modificar el ritual letal, y así alimentado por la imposibilidad de romper la rutina, la incómoda incomprensión de su situación y la sensación de ridículo que le embarga, será entonces cuando combine la demolición del sueño y la desaparición de la esperanza en un terrible desenlace.

Recojo la opinión proferido por Joe Haldeman en el paratexto del libro: `es amargo, sutil, exótico, único: ciencia-ficción para el connaisseur verdadero. En efecto, se trata de una antología inusual: como si la fantasía de recrear las dimensiones de la Tierra encerrara todas las perspectivas, temporales y psicológicas, de ella. Brillante o magistral son calificativos que ha merecido esta antología, a los que habría que añadir su variedad y densidad.

Agrego: Los relatos de la crestomatía rebosan de una tristeza intensa, que no disminuye con el tiempo y con un núcleo duro y sincero que nada puede erosionar. Rozando el desastre o cayendo de lleno en él o morando en sus intestinos demuestra así una persistente preocupación por las decisiones políticas que pueden conducirnos al Armageddon. Son sobrecogedoras estampas postapocalípticas o ejercicios de demolición a escala mundial, teñidos siempre de pesar y melancolía. Los nombres de las historias con frecuencia no trasuntan lo terrible de lo que sucederá, a instantes son suaves, casi exangües como si pidieran permiso con esa levedad para luego irrumpir con fuerza en el corazón del lector desprevenido.

Cierro diciendo que hay tres relatos que destacan por la originalidad, la tersura literaria, la capacidad de sintetizar procesos y tecnologías y la imaginación desbordante: NACIDO POR LA MAÑANA, UNA MAÑANA MUY ESPECIAL y LAS CADENAS DEL MAR.

© Luis Antonio Bolaños de la Cruz,
(3.986 palabras) Créditos