EL JARDÍN DE RAMA
EL JARDÍN DE RAMA Arthur C. Clarke
Título original: The Garden of Rama
Año de publicación: 1991
Editorial: Ediciones B
Colección: Éxito Internacional
Traducción: Adolfo Martín Pérez
Edición: 1992
Páginas: 492
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Magda Revetllat

En estos momentos estamos justo dentro de la órbita de Júpiter, siguiendo una órbita hipérbólica que acabará abandonando completamente el sistema solar. No sabemos adónde vamos. No sabemos quién construyó esta nave espacial ni por qué. Sabemos que hay otros ocupantes a bordo, pero ignoramos por completo de dónde proceden y, además, tenemos razones para sospechar que tal vez sean hostiles, algunos de ellos al menos.

La primera nave es el inicio

La serie Rama la componen cuatro libros, el primero CITA CON RAMA lo escribió Clarke íntegramente, el segundo RAMA II lo hizo juntamente con Gentry Lee y lo mismo los dos siguientes, EL JARDÍN DE RAMA y RAMA REVELADA.

CITA CON RAMA, aun leído años después de su primera publicación, sigue siendo una ventana abierta a la maravilla y la extrañeza, una nave de medidas gigantescas que alberga un ecosistema cerrado, con extraña fauna y flora, incluso con un mar en su interior.

Y después llegó una segunda nave pues los ramanos lo construyen todo por triplicado, y la segunda entrega RAMA II no aportó mucho, solo recordar al lector lo que ya sabe sobre la especie humana y el espíritu de aventura de unos y la mezquindad de otros, este último caso encarnado en el personaje de la periodista que viaja con el equipo. El segundo libro es casi únicamente interesante por el hecho que al final, tres de los tripulantes quedan atrapados en esta segunda nave, y eso es el principio del tercer libro que a mí me fascinó, por lo menos la mayor parte, aunque no tanto como el primero el cual he releído en alguna ocasión.

Un jardín lleno de misterios

Como lo fue la primera nave esta segunda es también un ecosistema completo que se actualiza con las nuevas incorporaciones recogidas en los sistemas a los que se ha aproximado, en ella incluso hay algunas réplicas de quienes la han visitado anteriormente. Es todo un mundo por descubrir y donde deberán sobrevivir pues ya se alejan del sistema solar con rumbo desconocido.

Dos hombres y una mujer, otra vez como en otros relatos de ciencia-ficción, han quedado como únicos habitantes de un mundo, esta vez de un mundo lleno de incógnitas. No tienen casi nada de la nave en la que viajaban y todo deberán encontrarlo o fabricarlo allí mismo. Richard aprenderá a manejar la máquina productora de materiales, descifrará el funcionamiento, los códigos necesarios para, una vez combinados, obtener desde un bistec a ropa.

En cuanto a la parte humana pronto Richard y Nicole establecerán una relación de pareja que dará sus frutos, tendrán hijos, auténticos nativos de Rama. Pero el equilibrio emocional pronto se romperá, Nicole propondrá tener un hijo de Michael para que se establezca una diferencia genética, para que cuando los adultos falten ellos puedan continuar, y pese a su formación científica y la situación tan distinta que supone no estar en la Tierra, será algo que Richard asumirá con dificultad, en realidad no lo asumirá. Una mañana Nicole y Michael sabrán que Richard les ha abandonado, ha partido en viaje a la inmensidad de Rama.

En la misma nave viajan otras especies inteligentes, alguna con su propia tecnología, y el encuentro con los humanos tendrá sus consecuencias. Más tarde llegarán a destino, porque el recorrido de Rama tiene un propósito y el billete de ida y vuelta tiene un precio.

Hasta llegar a esa parte el libro me gustó pues en la estación alienígena siguen los encuentros y descubrimientos, pero después al partir de nuevo rumbo a la Tierra ya no es lo mismo ya que nuevamente el encuentro con sus congéneres humanos reduce la narración a un seguido de conflictos siendo el cabecilla de los mismos, curiosamente, un japonés que ha sido incluido como pasajero.

Aun así leí la cuarta entrega.

¿Era un libro o una serie de libros?

El primer libro se bastaba por sí mismo, mostró un mundo interior fascinante que no podía ser estudiado en toda su inmensidad y complejidad porque su viaje continuaba. Dejar al lector con esas incógnitas fue uno de los logros del relato, tanto por descubrir y tan poco tiempo. ¿Volvería esa nave? ¿Conocería la humanidad algún día a los constructores de Rama?

En este tercer libro se desvelan incógnitas entre ellas el propósito de las naves y de lanzarlas al universo pues los tres tripulantes, convertidos aquí en pasajeros, junto con los hijos engendrados en el viaje de años de duración, llegarán a destino.

CITA CON RAMA es al cien por cien el mejor libro de la serie, nadie se pierde nada si no lee el resto. Las continuaciones compaginan el relato del encuentro con otras especies y tecnologías con la conducta humana de unos y otros y no hay tanto de la maravilla o la extrañeza que el lector de ciencia-ficción pueda buscar. Pero este tercero me gusta en su mayor parte por varias razones, porque todos los fantásticos descubrimientos continúan, por la equilibrada relación que tres seres humanos se ven forzados a mantener, por esa máquina que puede fabricar cualquier cosa si se le dice de qué elementos y en qué proporción está compuesta y porque los niños nacidos en la nave abren nuevas vías de acción, pues son niños que han nacido en un entorno radicalmente distinto de cualquier niño terráqueo, además uno de ellos no es completamente humano.

Cuando en 2017 el asteroide Oumuamua se acercó a la Tierra para alejarse de nuevo dejando atrás el sistema solar pensé que a Clarke le hubiera gustado verlo, una forma alargada cuyas peculiaridades provocó un breve y curioso debate.

Y mientras no podamos leer en los periódicos un encuentro tan extraordinario lo seguiremos buscando en las páginas de este género llamado ciencia-ficción y en viajes como el que aquí se describieron, con nuevos exploradores en el océano estelar.

© Magda Revetllat,
(955 palabras) Créditos