CAUSA Y EFECTO
CAUSA Y EFECTO EE. UU., 1992
Título original: Star Trek TNG: Cause And Effect
Dirección: Jonathan Frakes
Guión: Brannon Braga
Producción: David Livingston y Herbert J. Wright
Música: Jerry Goldsmith y Dennis McCarthy
Fotografía: Marvin Rush
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Gates McFadden (Dra. Crusher); Marina Sirtis (Troi); Levar Burton (La Forge); Michael Dorn (Worf); Michelle Forbes (Ro Laren); Patti Yasutake (Enfermera Alyssa Ogawa); Kelsey Grammer (Capitán Morgan Bateman)
Temporada: 5, Episodio: 18

Sinopsis

Fecha estelar 45652.1. La Enterprise cumple una misión cartográfica en un sector de la galaxia conocido como Expansión Tifón. Riker, Crusher, Worf y Data juegan unas manos de póquer, cuando la doctora es requerida por la enfermera Ogawa para que atienda a LaForge. Mientras asiste al ingeniero jefe, Beverly experimenta algo así como un Deja Vu, la sensación de haber vivido antes algo idéntico. Esa noche, en su camarote, cuando se dispone a dormir, la doctora escucha un murmullo de voces ininteligibles. Al día siguiente, los sensores de la nave detectan algo inusual, una especie de anomalía espaciotemporal. De la anomalía surge otra nave, que colisiona con la Enterprise provocando su destrucción... Y, de pronto, Beverly vuelve a encontrarse inmersa en la misma partida de póquer.

La Enterprise en pleno combate
La Enterprise en pleno combate

Nos encontramos ante uno de los capítulos más tensos, inquietantes e interesantes de TNG. Los viajes a través del tiempo son una constante no sólo en Star Trek, sino en la ciencia-ficción en general, tanto literaria como cinematográfica o televisiva. Pero en CAUSA Y EFECTO LA ENTERPRISE se ve atrapada en un bucle temporal, una fracción de tiempo que se repite una y otra vez, sin que al principio nadie parezca darse cuenta de ello. Como resultado, el espectador asiste angustiado al imparable discurrir del tiempo, que parece conducir a la Enterprise a una destrucción segura.

Todo lo relativo a los viajes temporales es fascinante, pero lo cierto es que, a veces, por la especial naturaleza de este tipo de relatos, y por la imposibilidad científica de definir con exactitud lo que es realmente el tiempo y como actúa, muchas de esas historias acaban por no tener ni pies ni cabeza. En este capítulo, por suerte, no ocurre esto.

Mientras unas teorías afirman que el tiempo es la forma que tiene nuestra mente de ordenar nuestras percepciones, pero que no es una circunstancia física en sí mismo, otras se decantan por considerarlo un fenómeno meramente subjetivo. En realidad, existen visiones del tema para todos los gustos, y es precisamente esa imprecisión científica la que rodea el asunto de un velo de misterio, haciéndolo tan sugestivo. Además, el tiempo, el transcurrir del mismo, es una circunstancia sobre la que no tenemos ningún control, así que, al menos en teoría, puede devenir en una auténtica pesadilla para los protagonistas del relato, a poco que el autor se esfuerce. Esto es lo que ocurre con el espléndido guión de Brannon Braga, que convierte una historia de viajes en el tiempo en casi una película de terror.

El prólogo del episodio, donde asistimos a la destrucción de la Enterprise, eriza los cabellos de todo buen trekkie, a pesar de que sabemos que eso no puede ser. La doctora es la primera en intuir que algo ocurre, pues se ve asaltada por una extraña sensación de deja vu mientras atiende a LaForge en la Unidad Médica. Más tarde, cuando se dispone a acostarse, escucha un rumor de voces que la llena de aprensión. Así comienza una de las aventuras más increíbles y desasosegantes de Picard y su tripulación, que parecen estar condenados a vivir la misma secuencia de acontecimientos docenas de veces. Aunque nuestros héroes acaban por descubrir lo que ocurre, todos sus intentos por escapar de esa especie de espiral espacio-temporal y evitar la destrucción de la Enterprise fracasan uno tras otro. Al final, será la intervención de Data la que solucione el problema.

En la conclusión del episodio, se revela que la tripulación de la nave insignia de la Flota Estelar lleva nada menos que 17 días repitiendo el mismo fragmento de tiempo. Sin embargo, la USS Bozeman del capitán Bateman ha estado atrapada en esa anomalía nada menos que durante 90 años, sin que sus tripulantes fueran conscientes del tiempo transcurrido, algo verdaderamente aterrador.

Rodar el episodio fue un verdadero desafío para Frakes. Como el guión exigía que se repitiesen varias veces las mismas situaciones, con idénticos diálogos, Jonathan procuró no repetir tomas para no aburrir al espectador. De modo que cada nueva secuencia de acontecimientos, siendo básicamente la misma, está filmada de forma distinta y desde diferentes ángulos, incluyendo, ya al final, una excelente toma cenital. Los movimientos de cámara, cuidadosamente planificados por Frakes, son siempre suaves y podría decirse que incluso insinuantes. El resultado aporta variación y cierto grado de dinamismo a un episodio que, en manos de un realizador menos imaginativo, podría haber devenido en un soberano aburrimiento visual. La estupenda labor del director se ve realzada por la fabulosa partitura de Dennis McCarthy, que subraya el ambiente claustrofóbico del relato.

En CAUSA Y EFECTO tenemos la mejor pesadilla psicológica jamás ofrecida por Star Trek. Disfrutémosla.

© Antonio Quintana Carrandi, (776 palabras) Créditos