JUEGO DE PODER
JUEGO DE PODER EE. UU., 1992
Título original: Star Trek TNG: Power Play
Dirección: David Livingston
Guión: Rene Balcer, Herbert J. Wright y Brannon Braga
Producción: David Livingston y Herbert J. Wright
Música: Jerry Goldsmith y Jay Chattaway
Fotografía: Marvin Rush
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Gates McFadden (Dra. Crusher); Levar Burton (La Forge); Michael Dorn (Worf); Colm Meaney (O´Brien); Michelle Forbes (Ro Laren); Rosalind Chao (Keiko O´Brien); Ryan Reid (Técnico del transportador).
Temporada: 5, Episodio: 15

Sinopsis

Fecha estelar 45571.2. La Enterprise capta una llamada de auxilio, correspondiente a un antiguo navío de la Flota Estelar, en una luna presumiblemente deshabitada del sistema Mab-Bu VI. Un equipo de descenso, compuesto por Riker, Data y Troi, se desplaza en lanzadera hasta allí, ya que las interferencias electromagnéticas atmosféricas desaconsejan el uso del transportador. La lanzadera se estrella, y para llevar de nuevo a bordo a Riker y los demás, Miles O´Brien decide arriesgarse y transportarse a esa luna, con unos dispositivos especiales que le permitirán aumentar el poder del rayo transportador, y así sacar al Primer Oficial y su equipo de la apurada situación en que se encuentran. Una extraña descarga energética los deja a todos sin sentido. El primero en recuperarse es Riker, que de inmediato activa los transportadores. Ya en la nave, Data, Troi y O´Brien, que han sido poseídos por unas entidades luminiscentes, intentan apoderarse de la Enterprise.

En pleno proceso de abducción

Estupendo episodio que no da respiro al espectador, porque, desde el momento en que los Troi, Data y O´Brien poseídos comienzan a hacer de las suyas, la acción se vuelve trepidante. O, al menos, todo lo trepidante que se puede esperar de un capítulo de Star Trek.

La posesión de uno o varios protagonistas, por alguna entidad o algunas entidades extraterrestres, es un tópico de la ciencia-ficción en todas sus variantes, pero casi siempre da buen resultado. En JUEGO DE PODER esa posesión nos permite ver a la dulce Deanna, al lógico y entrañable Data y al bonachón de Miles comportándose como auténticos matones. En cuanto a Riker, que mandaba el equipo de salida, se libró de ser poseído por la fractura de un brazo, lo que sugiere que esas entidades sólo pueden posesionarse de quien esté en perfectas condiciones físicas.

La entidad que controla a Troi se presenta ante Picard como el capitán Bryce Shumar, de la USS Essex, una nave estelar de la clase Daedalus siniestrada en aquel sistema en 2167. Según Deanna, Data y O´Brien están controlados por su primer oficial, comandante Steven Mullen, y por su jefe de seguridad, teniente Morgan Kelly. El supuesto capitán Shumar, a través de la Troi poseída, explica que la Essex fue destruida por las fuertes tormentas magnéticas que asolan el satélite, siendo separadas sus conciencias de sus cuerpos. Declara que él y su tripulación han vivido un verdadero infierno, atrapados en ese lugar durante tantísimo tiempo, y que sólo desean recuperar las conciencias de sus compañeros para descansar de una vez; es decir, para morir.

La explicación de Deanna podría resultar plausible, a no ser porque su comportamiento no se ajusta al que se espera de un capitán de la Flota Estelar. Worf sugiere que, tal vez, al haber permanecido sus mentes prisioneras allí durante doscientos años, Shumar y sus oficiales han enloquecido. Aunque admite esta posibilidad, algo le dice a Picard que aquellos no son Shumar, Mullen y Kelly, así que decide obrar en consecuencia, urdiendo un plan para salvar su nave y tripulación y librarse de esos seres. Poco antes, LaForge y Ro habían intentado neutralizarlos, fallando por muy poco.

Picard en situación apurada

Jean-Luc consigue que la Deanna poseída se sincere y admita que, en realidad, no son las conciencias de la dotación de la Essex, sino unos delincuentes alienígenas, cuyas mentes, tras ser separadas de sus cuerpos, que fueron destruidos, fueron confinadas en aquella luna, una colonia penal, quinientos años atrás. Ya intentaron huir una vez, aprovechando la llegada de la Essex, cuya destrucción provocaron. Desean escapar, liberando de paso a todos los reclusos, que tomarán posesión de los cuerpos de la tripulación de la Enterprise. Por suerte, el plan de Picard sale bien, y, ante la amenaza del capitán de precipitar al vacío espacial a las conciencias de los reos, que acaban de ser transportadas a una bodega de la nave, la entidad que controla a Deanna no tiene más remedio que ceder. Serán devueltos a la luna, para que sigan cumpliendo su condena. Pero antes, el ser que domina a Troi le espeta a Jean-Luc, con un silabeo rabioso, que será mejor que su nave no vuelva a pasar por allí.

Es una gozada para cualquier trekkie ver a Troi, Data y O´Brien haciendo de malos malísimos. Marina Sirtis, tan modosita ella, se desmelena a gusto, repartiendo leches a diestro y siniestro. Colm Meaney, que a estas alturas de TNG ya se había convertido en un personaje más que destacado, recuerda al correoso terrorista que interpretó en ALERTA MÁXIMA (UNDER SIEGE, Andrew Davis, 1992). Pero el que se lleva la palma es Brent Spiner, que parece complacerse en provocar a Worf y que está a punto de asesinar a Picard. Comparado con el villano que encarna en JUEGO DE PODER, su Lor e, el hermano malvado de Data, casi parece una hermanita de la caridad.

David Livingston hizo doblete, pues, además de sus labores habituales como productor, dirigió el episodio que nos ocupa, sin duda uno de los más ágiles y dinámicos de la temporada.

Los efectos especiales, como siempre, son soberbios, aunque la mayor parte de la acción se desarrolle en la Enterprise.

© Antonio Quintana Carrandi (859 palabras) Créditos