DEJADLOS EN EL CIELO
DEJADLOS EN EL CIELO Clifford D. Simak
Título original: Why Call Them Back From Heaven?
Año de publicación: 1967
Editorial: Veron Editor
Colección: Colección Erus Serie ciencia-ficción
Traducción: Antonio Ribera
Edición: 1972
Páginas: 219
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Magda Revetllat

Durante aquella noche, alguien había escrito una frase en la pared de un mugriento edificio de ladrillo rojo que se alzaba en el lado opuesto de la calle. Los gruesos trazos de tiza amarillenta formaban estas palabras:

NO RESUCITEIS A LOS MUERTOS.

Argumento

Daniel Frost es el protagonista de esta historia que es a la vez coral, pues varios son los personajes que de entrada se presentan al lector y que se irán entrecruzando a lo largo del relato. El paisaje en el que se mueven estos actores es el de un futuro en el cual todo el mundo ahorra, viviendo miserablemente la mayoría de las veces, para invertir todo el dinero para su segunda vida.

Y esta segunda vida es la prometida por el Centro de Hibernación que espera superar pronto los problemas técnicos para llevar a cabo ese proceso. Por esa esperanza todos se someten tras su fallecimiento a la criogenización, para ser despertados de nuevo y rejuvenecidos.

Pero Daniel Frost empleado en dicho centro descubrirá algo, no sabrá exactamente qué pues un informe que era para otro departamento le llega a él y a partir de aquí su vida, que ya no era ninguna maravilla, se hará más difícil hasta llegar a lo imposible.

La novela

El estilo en esta novela es muy descriptivo, hay diálogos pero casi todo es narrado, hay descripción de la tristeza de las ciudades en los paisajes urbanos y en la dejadez de lo que fueron cultivos, huertos y jardines al describir las zonas campestres, pero hace más hincapié en los personajes, en sus sentimientos y emociones.

Uno de los editores con los que Simak trabajó le objetó que sus personajes son perdedores a lo que él replicó: Me gustan los perdedores. Es así como se puede definir a Daniel Frost y a casi todos los demás como Anne Harrison, una abogada dispuesta siempre a defender las causas perdidas; Franklin Chapman, acusado de no evitar la pérdida de una vida aunque lo que ocurrió es que el coche de rescate se estropeó, pero claro, el jurado es una máquina y no va a inculpar a otra máquina; o Mona Campbell, investigadora y matemática empleada en el centro, que ha desaparecido, se sospecha que ha huido.

Esa sociedad futura gira principalmente en torno a las promesas dadas por el Centro de Hibernación pero hay controversia sobre ello, pues otros afirman que la única segunda vida es la sobrenatural en la que durante milenios la humanidad depositó su fe. La población vive en ciudades saturadas, las zonas rurales se han abandonado y al margen de la sociedad viven grupos como los Haraganes, los Santos o los condenados al ostracismo.

El personaje de Frost concentra el interés a lo largo de todo el relato. Es alguien que lo ha perdido todo y aun así continúa su resistencia a acudir a un centro para poner fin a su existencia y esperar la resurrección a la segunda vida. Su testarudez para entregarse, su sentimiento de decepción hacia la empresa y sus directivos porque él leyó algo por un error administrativo, su alejamiento de toda esperanza y aun así conservando el sentido de ser humano, de ayudar a un desconocido o de resignarse a una vida de soledad, todos los factores le convertirán en un clásico antihéroe que hace de su fracaso un éxito.

Se dice de los personajes de Simak que tienen una tendencia hacia lo rural y en este relato Frost recuerda, una y otra vez, lo que fue su vida en la infancia en una casa en el campo, antes que la mayor parte de la población viviera en ciudades en una existencia monótona, sin diversiones, pues cada centavo se reserva para esa esperada segunda vida. El apellido de Frost, que se puede traducir por escarcha o helado, no deja de ser curioso en un empleado que trabaja en una empresa dedicada a la criogenización de seres humanos.

Y el enorme conglomerado que supone el propio Centro de Hibernación, que recibe testamentos de personas para que sus cuerpos y sus bienes materiales sean conservados, que posee acciones en casi todas las empresas y por eso puede tomar decisiones a veces por encima de los gobiernos de la correspondiente parte del mundo, una extensa telaraña de intereses en manos de unos pocos directivos.

El peligro de los monopolios, de unas promesas a largo plazo que se cumplirán o no, la implacable condena a quienes se atrevan a cuestionar la información oficial, una vida sin alicientes esperando una segunda vida mejor. Otra visión de un extraño futuro en el que cada persona debe decidir si quiere ser llamada desde el Paraíso celestial, si es que en realidad se encuentra allí.

© Magda Revetllat (781 palabras) Créditos