UN PUÑADO DE DATAS
UN PUÑADO DE DATAS EE. UU., 1992
Título original: Star Trek TNG: A Fistful Of Datas
Dirección: Patrick Stewart
Guión: Robert Hewitt Wolfe y Brannon Braga
Producción: Peter Lauritson
Música: Jerry Goldsmith y Jay Chattaway
Fotografía: Jonathan West
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Gates McFadden (Dra. Crusher); Levar Burton (La Forge); Michael Dorn (Worf); Brian Bonsall (Alexander); John Pyper-Ferguson (Elli Hollander); Joy Garret (Annie); Jorge Cervera Jr. (Bandido); Majel Barret (Voz del Ordenador)
Temporada: 6, Episodio: 08

Sinopsis

Fecha estelar 46271.5. Worf, su hijo Alexander y la consejera Troi, aprovechando un breve periodo de descanso, piensan disfrutar de una aventura holográfica ambientada en el lejano Oeste americano. Lo que iba a ser una diversión se transforma en una peligrosa aventura real, debido al fallo informático producido por un experimento llevado a cabo por LaForge y Data.

Data Holliday y Worf Earp
Data Holliday y Worf Earp

UN PUÑADO DE DATAS es el sentido homenaje de TNG al género cinematográfico más popular de todos los tiempos. El Oeste vendió, vende y venderá, sostiene una buena amiga mía. Y le asiste toda la razón. Aunque en determinados momentos la crítica más estulta certificó la defunción definitiva del cine de vaqueros, éste siempre ha terminado por resurgir de sus cenizas, como la mítica ave fénix. A principios de los 90 el Western cobraba nuevos bríos gracias a películas como SIN PERDÓN (UNFORGIVEN, Clint Eastwood, 1992), así que los productores de Star Trek decidieron hacer un guiño cómplice a la actualidad cinematográfica del momento, rodando un episodio ambientado en el Fart West, para lo cual la holodeck se prestaba a las mil maravillas.

Estamos ante uno de los mejores capítulos centrados en el simulador holográfico. La avería provocada por el experimento de Geordi y Data es la excusa perfecta para que se nos dé amplia información del funcionamiento del sistema. Así, por ejemplo, Worf ordena cerrar la simulación, y cuando la computadora no obedece, Deanna aprovecha para informar al klingon, y de paso a los espectadores, que en ese caso concreto no es posible detener el programa hasta que haya concluido de forma definitiva. Por tanto, deben seguir con la historia hasta el final, con el inquietante acicate de que, desactivados los protocolos de seguridad, hasta las balas holográficas se comportan como proyectiles reales, como vimos en EL GRAN ADIÓS, pudiendo provocar heridas graves o incluso la muerte.

El fallo informático, derivado de la conexión de Data al ordenador central, tiene un curioso efecto colateral. De pronto, todos los personajes creados por el sistema holográfico tienen la apariencia y las capacidades de Data. Esto aumenta la comicidad del episodio, que alcanza su punto álgido en esa hilarante escena en que la pechugona dueña del Saloon, con el rostro del androide, se abalanza cariñosa sobre el atribulado Worf, en una parodia del Happy End característico de los Westerns clásicos. Menos mal que el programa se cierra, antes de que la estrafalaria Annie / Data logre besar al pobre klingon.

Destaca la interpretación de Marina Sirtis, que está realmente sugestiva con ropas de pistolero y recuerda un poco a la enérgica Michele Carey de EL DORADO (Ídem, Howard Hawks, 1967).

Es evidente que el metraje de un episodio normal se quedó bastante corto para presentar una historia así, que podría haber dado mucho juego. A pesar de ello, UN PUÑADO DE DATAS mezcla con acierto la ciencia-ficción y el Western, resolviéndose en una de las aventuras más entretenidas de TNG. Patrick Stewart se lo pasó en grande dirigiéndola, y el resto del elenco disfrutó del rodaje tanto como los trekkies con el visionado del capítulo.

© Antonio Quintana Carrandi (512 palabras) Créditos