REGRESO A BELZAGOR
REGRESO A BELZAGOR Robert Silverberg
Título original: Downward to the Earth
Año de publicación: 1969
Editorial: Martínez Roca
Colección: Súper Ficción n° 66
Traducción: Margarita González Trejo
Edición: 1981
Páginas: 167
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Jorge Armando Romo

Robert Silverberg fue uno de los autores centrales de la New Wave nadie lo discute. Y es que el autor experimentó en el género con todo aquello que aprendió en la universidad al grado de ser sumamente celebrado por la crítica especializada, aunque esto le valió un desinterés por parte del grueso de los lectores quienes buscaban contenidos interesantes pero un tanto más digeribles. Conocida como la época dorada de Silverberg (aproximadamente 1967-1976, aunque aún se difiere un poco en el periodo), el paquete de novelas y cuentos que el autor produjo resulta sumamente difícil de encontrar para los lectores de hoy que están interesados en descubrir aquel momento creativo y experimental. Así, las librerías de viejo fungen como los espacios en los que el lector de habla hispana puede explorar y descubrir la obra de dicho autor, mientras que algunos blogs y el mismísimo Sitio de ciencia-ficción ayudan a que el legado no desaparezca. De entre las novelas experimentales de la época señalada, al menos la mitad valen la pena para ser descubiertas, y en especial, REGRESO A BELZAGOR (1969) aparece a la vista como una de sus más amenas e interesantes obras.

Con fuertes guiños a EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS (1899), escrita por Joseph Conrad, la novela que ahora comentamos se presenta como un nuevo alegato en contra del colonialismo, aunque en un estilo mucho más fluido y menos simbólico. El movimiento hippie y la contracultura resultan ser el contexto de una novela de ciencia-ficción en la que Silverberg aprovecha para señalar la imposibilidad del ser humano para conocer por completo una cultura alienígena completamente extraña y, de paso, acusar al hombre de sus terribles pecados en contra de aquellas culturas en el universo que fueron originalmente entendidas como inferiores y por lo tanto, susceptibles de ser colonizadas. Para ello, el autor establece una historia en donde el viaje por un mundo extraterrestre salvaje y peligroso no se centra tanto en mostrar los más bajos instintos humanos, sino que apunta a encontrar la redención y el redescubrimiento de aquellos a quienes han sido vistos como meros animales sin cultura.

Edmund Gunderson fue en su momento el administrador de la colonia humana en el planeta Belzagor. En su día a día, se vio involucrado en la explotación de los recursos e incluso en la humillación de los nildores, una de las dos especies inteligentes del planeta cuya morfología recuerda enormemente a los elefantes. Justo cuando la investigación demuestra que los habitantes de aquel planeta son seres inteligentes con cultura y religión propias, el proceso de descolonización es inevitable. Muchos años después, Gunderson regresa con una gran culpa por los pecados que su especie ha cometido. Luego de observar los últimos atisbos de viajes turísticos en aquel mundo, se lanzará por un gran viaje a lo largo de Belzagor reencontrándose con viejos conocidos y descubriendo paso a paso las costumbres y los rituales de los nativos. Su objetivo es claro: viajará a la zona de las brumas, a una región desconocida para la mayoría de los seres humanos, y tratará de llegar a la ceremonia del renacimiento que resulta ser la fiesta más sagrada para las dos especies nativas del planeta.

Silverberg deslumbra al espectador con el viaje de redención, delineando las conversaciones entre Gunderson y las especies nativas. Los debates en torno a qué es lo que hace a un ser inteligente sacudirán las creencias y los prejuicios del visitante humano. Asimismo, las danzas, las costumbres locales, las festividades y demás actividades rituales de las especies locales transportarán al personaje y al propio lector por un viaje etnográfico a través de un mundo alienígena en el que las formas de vida que abundan por doquier resultarán muy peligrosas para el viajero inexperto. Con respecto a esto último, en un momento de la historia resulta estremecedor el descubrimiento de una pareja de humanos que apenas se encuentra con vida sólo para ser alimento de las crías de un extraño organismo que ha infectado una de las antiguas instalaciones coloniales.

Otros de los aspectos cercanos a la novela original de Joseph Conrad se encuentran presentes tanto en el viaje a través de una gran selva hasta ciertos rituales sanguinarios por parte de los nativos del planeta que sorprenderán a más de uno. En esta línea, el autor plantea que todo ser vivo que muestre inteligencia a la par del ser humano tendrá no sólo una cultura y una organización social, sino que también será letal para otras especies con tal de que el ritual se cumpla. Para los nildores existirán festividades propias en las que nadie más estará invitado, mientras que otras celebraciones serán mucho más abiertas para que cualquier ser inteligente participe sin mayor problema.

En el viaje por aquel extraño mundo, la diversidad de formas de vida alienígena que el autor inventa resulta fascinante para todo aquel amante de los mundos extraterrestres. Asimismo, la necesidad de llevar guías e ir preguntando a los pocos humanos que quedan en el planeta por el camino a seguir, así como el hecho de conocer algunas de las costumbres locales, le permitirán a Gunderson sobrevivir y llegar a su destino.

A diferencia de la novela clásica de Conrad, Silverberg establece caminos diferentes para su historia (aunque las referencias al marfil son más que evidentes con el caso de los nildores). El interés de la obra de ciencia-ficción que comentamos apunta a un desenlace místico y religioso más cercano a la década de los 1960, con el uso de drogas, los cambios de conciencia y las conexiones cósmicas entre todos los seres vivos. En este sentido, el final resulta sorpresivo pero no apto para todo público: muchos lectores mostrarán un verdadero extrañamiento frente a un final que se acerca más a ciertos discursos espirituales de tipo New Age.

Otro de los elementos presentes en la novela será el del sexo libre. Una de las mujeres que aún cuenta con residencia en Belzagor no tendrá problema en darle la bienvenida a sus invitados incluyendo a Gunderson. El sexo como algo normalizado, frecuente y sin tabúes resulta común en toda la época de oro de Silverberg, aunque no siempre abonará mucho a la historia y producirá reacciones dispares entre los lectores.

Así pues, en resumen, una novela etnográfica de ciencia-ficción sobre un viaje de redención en un exótico mundo alienígena que resulta sumamente amena y placentera. Pese a un final más de corte fantástico, su lectura no dejará indiferente a nadie y puede resultar incluso una excelente introducción para iniciarse en la obra de Silverberg.

© Jorge Armando Romo (1.095 palabras) Créditos