CUESTIÓN DE TIEMPO
CUESTIÓN DE TIEMPO EE. UU., 1991
Título original: Star Trek TNG: A Matter Of Time
Dirección: Paul Lynch
Guión: Rick Berman
Producción: David Linvingston
Música: Jerry Goldsmith y Jay Chattaway
Fotografía: Marvin Rush
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Gates McFadden (Dra. Crusher); Levar Burton (LaForge); Michael Dorn (Worf); Matt Frewer (Berlingoff Rassmussen); Stefan Gierasch (Dr. Hal Mosely); Sheila Franklin (Alférez Fenton); Shay Garner (Científico).
Temporada: 5, Episodio: 09

Sinopsis

Fecha estelar 45349.1. La Enterprise se dirige a Penthara IV, planeta amenazado por un desastre climático, provocado por el choque de un asteroide, cuando sus sensores detectan una distorsión en el espacio-tiempo. Una pequeña y extraña nave se materializa de pronto. Su único tripulante es el profesor Berlingoff Rassmussen, que dice ser un historiador procedente del futuro, para ser testigo de un evento histórico que, según él, se producirá en los próximos días. Sin embargo, bajo su fachada de aparente campechanía, se oculta una persona muy distinta.

Rassmussen pensando como dar gato por liebre a Piccard

Rick Berman, uno de los productores ejecutivos de la serie, que hasta entonces sólo había colaborado en la redacción de algunos guiones, se animó a escribir en solitario el de este capítulo. Berman esperaba que se pudiera contratar a una gran estrella para dar realce al personaje que tenía en mente, un embaucador que fingiera venir del futuro, cuando realmente provendría del pasado. Se contactó con Robin Williams, trekkie de toda la vida, quien en principio aceptó la oferta. Pero al final tuvo que echarse atrás, pues, además de atender a ciertos compromisos profesionales ineludibles, su esposa estaba embarazada. Fue sustituido por el canadiense Matt Frewer, que siempre consideraría un honor y una oportunidad única reemplazar a alguien de la categoría de Williams, y he de reconocer que se defendió muy bien. Su Berlingoff Rassmussen es un prodigio de jovialidad y simpatía, resultando, a la vez, un tanto inquietante. Pero, con todos los respetos para Frewer, creo que Williams habría bordado el papel.

UNA CUESTIÓN DE TIEMPO es básicamente una comedia. Ni siquiera la peligrosa situación por la que atraviesa Penthara IV, inmerso en un invierno nuclear que amenaza la vida en su superficie, logra oscurecer algo la divertidísima peripecia de ese taimado viajero del tiempo, al que los espectadores calan en los primeros minutos de metraje. Rassmussen es un tipo tan jocoso, que casi parece un niño grande haciendo diabluras, de ahí que a la audiencia le caiga bien, a pesar de saber que oculta algo.

Y lo que oculta es que, si bien su máquina del tiempo es del siglo XXVI, él procede en realidad del XXII y está allí para robar tecnología, llevarla a su época y darla a conocer como si fuera creación suya. Por supuesto que Picard no se chupa el dedo, y, aunque al principio le otorga a Rassmussen el beneficio de la duda, asumiendo que quizás diga la verdad y sea un viajero del futuro en misión de exploración histórica, acaba tendiéndole una trampa en la que Berlingoff cae como un pardillo.

Algunos fans criticaron la decisión del capitán de arrestar a Rassmussen, condenándolo así a permanecer en el siglo XXIV. Pero JeanLuc hizo lo único que podía hacer en esas circunstancias, porque ¿os imagináis el daño que podría causar este tipo, regresando a su época con información sobre el futuro?

Poco más se puede comentar sobre un episodio tan divertido como discreto. Si acaso, señalar que Matt Frewer fue uno de los protagonistas de Max Headroom, serie de culto ambientada en una sociedad futura tan corrupta como decadente.

© Antonio Quintana Carrandi (516 palabras) Créditos