Mis cinco libros de ciencia-ficción, 10
MIS CINCO MEJORES
por Armando Parva

Una vez elaborada la lista, hecha un poco de memoria, un poco consultando otras fuentes para confirmar que mis recuerdos eran lo suficientemente fiables (en algún caso no fue así) no me sorprende que las cinco novelas que señalo sean de origen anglo. Todos los autores, excepto China Mieville, que es inglés, son norteamericanos y creo que eso merece alguna reflexión.

He leído muy buenas novelas de autores españoles, algunas de un nivel excepcional, pero su lectura fue relativamente tardía, creo que, excepto la del propio Mieville, ya había leído las restantes y quizá por eso se han quedado fuera de esta selección, ¿por qué entra entones el inglés (Dios maldiga a Nelson)? Por su excepcionalidad, y perdónenme tal palabro. El asombro que me causaron su lenguaje, escenarios y personajes no tenía parangón con ninguna otra cosa que hubiera leído antes.

La conclusión, por tanto, es que la lista está elaborada partiendo precisamente del asombro que me causaron las novelas en el momento de su lectura, lo me que lleva a rememorar mi propio proceso de formación como lector y concluir que lo que había disponible era lo que me marcó, ¿y que había disponible por la época? Mayormente, si no casi en exclusiva, autores anglófonos, y de ahí mi preferencia por ellos. Naturalmente con el tiempo mis horizontes se abrieron, sobre todo con autores españoles, pero lo que es realmente difícil es encontrar traducciones de otros idiomas, si nos paramos a pensar, excepto Verne, Lem y los Strugatsky, el resto de la oferta es mínima.

Dicho esto, mis cinco mejores novelas son:

LOS PROPIOS DIOSES

LOS PROPIOS DIOSES, Isaac Asimov.

Quería empezar por Asimov, que no deja de ser el autor que, educó a toda una generación de lectores de ciencia-ficción, pero no quería hacerlo por las Fundaciones porque, pese a su importancia, y al ser un compendio de relatos y novelas cortas es muy irregular. LOS PROPIOS DIOSES era la elección evidente. Sin duda es la mejor novela de Asimov, más allá de sus robots, y sus fundaciones, es la primera que leí de él que me pareció algo más que un divertimento. Es de las pocas novelas en las que introdujo extraterrestres, y además con un notable protagonismo. Se la suele acusar de ser también irregular y estar innecesariamente estirada, pero a mi en su momento me pareció una obra maestra.

EL REBAÑO CIEGO

EL REBAÑO CIEGO, de John Brunner.

Ya en 1972, año en la que se publicó éste libro, el american way of life dejaba entrever las consecuencias funestas de la voracidad sin límites del capitalismo, la podredumbre de la política y de eso que se llama la tragedia de los comunes, esto es, lo que es de todos, no es de nadie, y nadie lo cuida. Enclavado en al filosofía jipi de la época es una novela de máximos donde se lleva al límite todas esas consecuencias. No obstante hay algunas cuestiones que paradójicamente el propio sistema capitalista ha frenado por si mismo, las regulaciones alimentarias tienen mucho que ver con lobbies presionando para echar a la competencia del mercado, el reciclaje abarata la obtención de materias primas, la búsqueda de la eficiencia para vender más y más barato reduce consumos de energía, y por tanto la contaminación. El libro resulta todavía muy actual porque todas las cosas de las que advierte están de rabiosa actualidad, aunque, siguiendo la paradoja, es precisamente en los países más capitalistas donde menos se ve lo vaticinado por Brunner.

LA CICATRIZ

LA CICATRIZ, de China Mieville.

China Mieville es un autor que me fascina. No escribe ciencia-ficción como tal, sino una mezcla de fantasía con steampunk exageradamente barroco, pero que me engancha. Quizá EMBASSYTOWN o LA CIUDAD Y LA CIUDAD sean desde el punto de vista ciencia-ficcionero más canónicas, pero la primera se me hizo demasiado rara y dispersa y la segunda está directamente inspirada por alguna sustancia más extraña aún que la propia novela. LA CICATRIZ derivando más hacia la fantasía, es puro steampunk, con su gigantesca islas flotante, la no menos imponente Armada que la persigue y los monstruos marinos que pululan en las profundidades. El único problema que le veo a Mieville es que no es capaz de parar de escribir, sus libros son largos, muy largos, y si aligerara un poco la prosa o recortara según que situaciones, que no por apasionantes dejan de sobrar, al menos a mi, estaría mucho mejor. Pero en ese caso quizá ya no sería Mieville, y todo lo que eso supone.

LA PAJA EN EL OJO DE DIOS

LA PAJA EN EL OJO DE DIOS, Larry Niven, Jerry Pournelle.

Los pajeños son probablemente los alienígenas más escalofriantes que se hayan descrito jamás. Como a casi todo el mundo la primera parte de la novela me pareció demasiado convencional. Otra novela más de civilizaciones futuras, con grandes avances tecnológicos y científicos curiosos dispuestos a embarcarse en viajes de locura con tal de colmar su curiosidad. Pero cuando se llega al contacto con los pajeños la cosa cambia radicalmente y no deja de sorprender como Niven y Pournelle fueron capaces de concebir tales seres y tal civilización. Pero la cosa mejora según avanza la novela y los expedicionarios humanos van aprendiendo más y más sobre los pajeños y el horror se adueña de ellos. Lo mejor de todo es que se pueden seguir disfrutando de ellos en la continuación, EL TERCER BRAZO, que pese a lo dicho sobre las segundas partes, no desmerece para nada, e incluso supera en algunos aspectos, a su predecesora.

ORA:CLE

ORA:CLE, de Kevin O´Donell.

Todavía me alucina la inventiva de Kevin O´Donell (Jr.) a la hora de prever como la conectividad y las redes nos cambiarían la vida de una forma tan radical. De hecho, la reciente pandemia hace esta novela muy actual. Aunque en ORA: CLE la causa del encierro es doble, por un lado la contaminación extrema a la que se ha llegado a causa de la quema indiscriminada de combustibles fósiles, y por otro una invasión extraterrestre, las circunstancias se acaban pareciendo a la realidad que nos tocó vivir. Ael Elochenta y Emde Ocincuenta viven confinados en su casa al abrigo de todas esos peligros, conectados a la red, trabajando y permanentemente informados. En los momentos más duros del COVID no podía dejar de pensar en ello, y me sentía como un Ape Ronoventa mirando desde la ventana como el invasor vírico me vigilaba, al acecho.

© Armando Parva (1.064 palabras) Créditos