Mis cinco libros de ciencia-ficción, 9
DE MEMORIA
por Luis del Barrio

Ni que decir tiene que una lista de cinco libros siempre estará coja. Además de que hay otra cuestión bastante peculiar. Esta introducción la estoy escribiendo después de hacer memoria, seleccionar cinco novelas que a mi me parecieron relevantes y redactar la breve nota que se nos pedía. La selección había surgido a partir de un ejercicio de memoria algo rápido en el que mezclé vivencias muy tempranas con otras más tardías, pero según iba escribiendo se me aparecían títulos que en su momento me causaron mucha sensación, pero que por uno u otro motivo no estaban ahí para, por lo menos, descartarlos.

Lo que ya es un misterio para mi es porqué los cinco libros (en realidad muchos más, como se verá) que presento me han dejado un poso suficiente como para tenerlos en cuenta sin hacer mucho esfuerzo, pero otros de más consistencia y calidad, no estaban ahí cuando los necesitaba. A lo mejor si me lo hubiera pensado un poco más habría elegido otros, y de hecho según escribo esto se me están ocurriendo otro par de ellos de esos que se llaman potentes. Lo que si es cierto es que los seleccionados me describen a mi como lector, prefiero la aventurilla y la lectura ligera antes que otras cosas más contundentes y, por tanto, densas, que he leído muchas, y me han gustado, pero no son los libros que me llevaría a una isla desierta.

Acabando, estos son los cinco que antes han aflorado a mi memoria:

FUNDACIÓN

LAS FUNDACIONES, de Isaac Asimov. Siento ser poco original pero las Fundaciones son uno de mis libros de cabecera. Serie, en este caso. Lo cierto es que leí la serie de forma tardía, si bien la conocía porque no deja de ser de las más citadas por críticos y aficionados, el propio Asimov no era mi autor de cabecera, aunque había leído bastante de él, sobre todo porque las había tenido muy a mano en la biblioteca de mi padre. De las Fundaciones me cautivaron la astucia de los primeros alcaldes, la chocante humanidad de El Mulo, y la paulatina desintegración del Imperio. Es una lástima que Asimov se fuera haciendo cada vez más cómodo y las sucesivas continuaciones, a partir de los últimos relatos de la trilogía original, me fueron dejando cada vez más frío. Por cierto, la adaptación televisiva, es más que digna, aunque se aparta mucho de su precedente literario.

DUNE

DUNE, de Frank Herbert. Un día llego mi padre a casa con un paquete de plástico retractilado con los tres primeros libros de esta extensa que dijo haber encontrado a un precio muy interesante (en pesetas todavía, imagínense...) Sería buena compra, por el precio, pero a mi en verdad el único volumen que realmente me impresionó fue DUNE. Lo tenía todo, un Emperador todopoderoso pero prisionero de los contrapoderes centrífugos que parecían romper el Imperio a cada momento, como las órdenes religiosas, las sectas tecnológicas, las casas feudales, y en el centro Arrakis, el mundo desértico del que el Imperio dependía para sus viajes interestelares, dominado por la arena, gigantescos gusanos y sus nativos, los fremen. Herbert hizo muy buena mezcla con todos estos ingredientes y produciendo una novela excepcional. Tanto HIJOS DE DUNE como EL MESÍAS DE DUNE ya me parecieron inferiores, hasta aburridos, y aunque insistí con las continuaciones, en ningún caso éstas me impactaron como si lo hicieron las primeras aventuras de Paul Atreides en Arrakis.

INTRÉPIDO

LA FLOTA PERDIDA, de Jack Campbell. Más que novela serie, la leí porque un conocido me acorraló proporcionándomela entera estando yo de baja médica y con mucho tiempo para leer. Está muy lejos de ser una joya literaria, los personajes son planos, las interacciones entre ellos ridículas en los más de los casos, como en las propias novelas se dice, es todo gris armada. ¿Por qué la he elegido entonces? Porque plantea con enorme realismo lo que podrían ser las guerras interestelares. Los enemigos se detectan días, semanas, antes de entrar en combate, el lento acercamiento entre las flotas para entablar combate es perturbador, las batallas se saldan con un cruce de, literalmente, bloques de hierro lanzados bajo la dirección de los ordenadores de a bordo porque no hay humano que calcule el tiro a un décimo de la velocidad de la luz, las naves logísticas, y no los acorazados, son la joya de la flota, y protegidas a toda costa. En resumen, pese a su épica de guardarropía, una serie realista y sorprendentemente adictiva.

HIJOS DE LA ETERNIDAD

HIJOS DE LA ETERNIDAD, de Juan Miguel Aguilera y Javier Redal. Junto a MUNDOS EN EL ABISMO la mejor novela de ciencia-ficción en español. Al menos de las que he leído. En el fondo la construcción es muy parecida a DUNE, un gigantesco marco galáctico en el que un montón de fuerzas a cual más poderosa se enfrentan entre si por la hegemonía del glóbulo de Akasa-Puspa. Uno de sus puntos a favor es que, al contrario de DUNE, aquí se evita la mística de guardarropía, se procura que la tecnología sea todo lo plausible que sea posible, y los protagonistas distan mucho de ser unos superhéroes ungidos. Hay de todo, de nuevo un Imperio, como casi todos los galácticos, decadente, una fuerza pujante y todavía en consolidación, fanáticos religiosos... pero también un buen montón de agentes libres fuera de todo control y los angriff... ¡y a lo que temen los angriff! La única pega es que el arranque se hace difícil, hasta que el ambiente le absorbe a uno, la otra pega, que ya van dos, es que en realidad es una novela dividida en dos volúmenes (al parecer hay una edición posterior unificada y revisada, pero yo tengo la de Ultramar) otra pega es que hay otro montón de obras ambientadas en el mismo Universo, incluso de otros autores, y es difícil hacerse con todas... no digo nada más, en realidad la única pega válida es que si todavía no la ha leído, no se a que espera.

LA VIEJA GUARDIA

LA VIEJA GUARDIA, de John Scalzi. Acabo con esta divertidísima obra sobre vejetes reconvertidos en fieros guerreros interespaciales. La premisa ya de por si es chocante, a los 75 años se da la oportunidad a todo habitante de la Tierra de recibir un tratamiento que le rejuvenece hasta la veintena..., a cambio de alistarse durante 10 años en las Fuerzas de Defensa Colonial para combatir con los alienígenas que la humanidad se va encontrando durante su expansión por la Galaxia. La novela describe con gracia y agilidad la conversión de los ancianos en mozalbetes de vitalidad potenciada y todo lo que eso supone, en todos los sentidos. Es una lectura chispeante pero ya al final de ésta y en las sucesivas continuaciones Scalzi introduce elementos críticos con el propio colonialismo, los nacionalismos y otras cuestiones muy de actualidad. Ciencia-ficción ligera, sin duda, pero precisamente por eso con la facilidad de llegar a un público muy amplio.

Como ven, más que citar novelas he acabado por dar un listado de series. Tiene su sentido, supongo, cuando uno se entera de que esa novela que le encantó tiene continuación, no duda en seguirle la pista e ir tragándose novela tras novela hasta que el aburrimiento, no importa si del autor o del lector, hace abandonar personajes y escenarios. El caso es que al final tanto tiempo con esos personajes y sus herederos acaban por marcar, otra causa de que se hayan asentado en mi memoria.

© Luis del Barrio (1.244 palabras) Créditos