Mis cinco libros de ciencia-ficción, 7
SELECCIÓN 5
por Adan Expósito H.

Mis primeros libros de ciencia-ficción fueron aquellos de la colección Libro Amigo de Bruguera. Recuerdo con especial cariño, y de hecho todavía las conservo, las antologías de relatos de Isaac Asimov bajo el epígrafe Selección. No se a ciencia cierta cuantos de esos volúmenes se publicaron, pero me han servido para titular mi propia selección y asignarle el numeral oportuno.

No creo necesario decir que limitar a solo cinco los libros una selección de los mejores es frustrante, habiendo decenas, miles de grandes novelas que merece recordar. El criterio propuesto no es que sea el más concreto cuáles son los cinco mejores libros de ciencia-ficción ¿En términos absolutos? ¿Con respecto a su época? ¿Por relevancia e influencia? ¿Por originalidad? La misión es imposible, así que hay que recurrir al criterio propio, lo que tampoco es fácil. ¿Por lo que me impresionaron? ¿Por el recuerdo indeleble que me dejaron? ¿Por lo que influyeron en mi formación como lector? ¿Por lo que encauzaron mis lecturas posteriores?

Finalmente me he decidido por un criterio tan válido como cualquier otro, he hecho una lista de novelas, más de cinco, que lo sepan, y he intentado hacer un pequeño resumen de cada una de ellas. Las ganadoras, las cinco primeras cuyo resumen ha alcanzado una entidad tal como para darme por satisfecho con él. Si me pusiera me daría para una segunda selección, pero de momento no va a ser así. Dicho esto, aquí tenemos mi Selección de cinco:

TIK-TOK

TIK-TOK, de John Sladek. La primera vez que oí hablar de éste libro fue al mítico Ramón Trecet en su programa Diálogos 3. Con esa referencia y la curiosidad típica de la juventud en cuanto pude me hice con él, y que decir, la malignidad de éste robot doméstico me cautivó por completo. Es el paradigma de que no hay crímenes pequeños, solo delincuentes irrelevantes. La cada vez mayor destructividad de las transgresiones de Tik-Tok, es paralela a su igualmente creciente popularidad. No deja de ser un alegato contra la impunidad que da el dinero y el poder.

A VUESTROS CUERPOS DISPERSOS

A VUESTROS CUERPOS DISPERSOS, de Philip José Farmer. La originalidad de la novela, y de la serie entera, es innegable. Millones de seres humanos ya fallecidos resucitando a lo largo de un inmenso río encajonado en un cañón inaccesible no es algo que deje indiferente. Si a eso le añadimos la interacción de destacados personajes históricos durante la novela, del choque de las diferentes culturas, y el aroma steampunk que se respira en cada meandro del río (impagables las batallas entre barcos fluviales a base de cañones de vapor). Farmer estiró la serie todo lo que pudo con al menos cuatro volúmenes más y varios libros de relatos ambientados en ese larguísimo río, pero como suele suceder, esas continuaciones no aportan demasiado a este novela, excepto la explicación final de tales sucesos.

DIÁSPORA

DIÁSPORA, de Greg Egan. Si se quiere hablar de ciencia-ficción dura como el pedernal, ahí está Greg Egan. Donde mejor se puede comprender su dimensión como autor hard, es en las compilaciones de relatos, pero he preferido incluir esta novela porque es lo primero que leí de su obra, y claramente me impactó, y por su concepto de inteligencia artificial y las diversas formas en la que esta se puede manifestar, ya sea a parte de constructos previos basados en mentes humanas, ya sea inteligencia artificiales puras. El transhumanismo y las relaciones entre los diversos entes que constituyen la civilización... ¿humana? Como todo lo que escribe Egan hay que tomárselo con calma, su lectura es tan dura como su forma de entender la ciencia-ficción, y los conceptos y artefactos tecno-científicos en los que se basa hace necesario seguirle con atención.

FLORES PARA ALGERNON

FLORES PARA ALGERNON, de Daniel Keyes. Primero vi la película de Ralph Nelson (no se para que le cambió el título) que me dejó profundamente impresionado. Era un adolescente todavía un poco despistado y la evolución de Charlie Gordon desde su ingenua estupidez hasta la brillantez de la parte culminante de su tratamiento, con los cambios de actitud y relación que se producían en el proceso, hizo que me replanteará muchas cosas. Luego estaba su relación en ascenso con Alice y el entrañable vínculo que mantenía con Algernon a lo largo de toda la historia. Hasta donde recuerdo la película estaba estupendamente narrada, la novela, una vez conocida la evolución de la historia, lógicamente no me impresionó tanto, pero sigue siendo una gran novela.

SIN NOTICIAS DE GURB

SIN NOTICIAS DE GURB, de Eduardo Mendoza. Metro de Madrid, principios de los años 90. Cuatro y media de la tarde. Un joven flacucho, melenudo y no muy bien vestido sostiene un libro mientras se ríe a carcajadas ante la desconfianza de la concurrencia. El libro, SIN NOTICIAS DE GURB, el protagonista, el viejales que esto escribe y que ha perdido su melena, engrosado su cintura y mejorado su vestuario. Según he ido sabiendo, la experiencia que relato fue muy común en diversas circunstancias, por aquella época. Aquellas aventuras desquiciadas de un extraterrestre en la Barcelona pre-olímpica tuvieron un amplio eco, máxime cuando Eduardo Mendoza ya era reconocido como uno de los autores satíricos más importantes de su generación. Vista con distancia las referencias que cita la novela (Marta Sánchez es ya una cincuentona, estupenda, pero cincuentona) ya quedan un tanto desfasadas, y los más jóvenes no capten según que detalles, pero las escenas del alienígena (que recordemos, no es Gurb) comiéndose churros por docenas como si fueran pipas siguen siendo impagables.

© Adan Expósito H (918 palabras) Créditos