KLARA Y EL SOL
KLARA Y EL SOL Kazuo Ishiguro
Título original: Klara and the sun
Año de publicación: 2021
Editorial: Anagrama
Colección: Panorama de narrativas
Traducción: Mauricio Bach
Edición: 2021
Páginas: 334
ISBN:
Precio: 21 EUR
Comentarios de: Magda Revetllat

Argumento

Klara es un robot con aspecto de niña que espera en la tienda a ser vendida. Ella es un modelo AA y cada uno de ellos es especial. Está en el sofá del escaparate junto a Rosa, otra AA, y ambas miran la calle o se relacionan con otros niños, también robots, mientras llega el momento de ser adquiridas.

Otros modelos comparten el espacio de la tienda, algunos de generación más avanzada que a la que pertenece Klara, pero finalmente Josie, una niña, la comprará y así la pequeña androide pasará a formar parte del equipo de personas que cuidan de Josie, que está enferma.

Los pequeños robots

Con apariencia de niños, estos robots están diseñados para ser la perfecta compañía de un niño humano, juegan con ellos, los acompañan en sus paseos y les ayudan en sus tareas escolares, a la vez que aprenden más sobre el entorno de la casa y la familia a la que han sido destinados.

No todo el mundo los acepta, en casa de Josie por ejemplo la empleada doméstica rechaza a Klara, aunque ambas comparten la tarea de cuidar a la niña. Además, los robots no crecen pero los niños sí y cuando los afortunados poseedores de robots pasan a estado adolescente pueden ver a su compañero de juegos como un juguete viejo.

Estos pequeños acompañantes son objetos muy caros, pocos se los pueden permitir y esto es algo que Klara percibe en la actitud de algunos niños que miran el escaparate de la tienda con tristeza.

El título

La luz solar es vital para los robots pues es su nutriente, y a lo largo de la novela el Sol jugará un papel determinante. Ya al inicio del relato, cuando espera al posible comprador en la tienda, a Klara le gusta ver desde el escaparate el recorrido diario del astro. Si la recarga no es continuada el robot queda apagado.

Relación con otros relatos de robots

El personaje de Klara se podría equiparar al robot protagonista de EL HOMBRE BICENTENARIO pues ambos son especiales dentro de su gama. Cada robot AA es único porque a cada uno se le potencian unas habilidades y no otras, y la especial combinación de la pequeña androide genera situaciones que serían impensables para sus compañeros de línea de producción. La historia viene narrada en primera persona por lo que todo lo que ocurre el lector lo conoce a través de las percepciones de Klara.

En sus relatos Asimov predijo un sinfín de situaciones en una sociedad en la que humanos y robots se relacionan y el autor aquí pone en contexto otras: ¿puede un robot ocupar una butaca de teatro, especialmente en algún tipo de función con pocas representaciones? ¿Puede un pequeño robot ser la imagen exacta y sustituir al niño que murió? tema abordado ya en la película A. I. ¿Ayuda un robot al niño a crecer en la sociedad a la que pertenece o en realidad ambos quedan aislados en su relación? ¿Tiene un robot derecho a escoger al niño humano al que ha de servir?

Cuestiones éticas y morales de sociedades que pueden ser factibles en un no muy lejano futuro. Aquí no son mencionadas en ningún momento las famosas tres leyes de la robótica.

El autor y su obra

La presión social sobre los niños queda claramente reflejada en el texto. Todas las sociedades tienen sus exigencias sobre los más jóvenes pero la descripción deja entrever rasgos de la sociedad japonesa, aunque esto no se diga de manera explícita. Las frases habituales de Gerente, la coordinadora de la tienda, a los robots, la diferenciación de estatus laboral de las mujeres por su vestimenta, la tensión ante los resultados escolares y el éxito social, son parte que se incluye en la historia como hecho habitual.

Como en sus novelas NUNCA ME ABANDONES y LOS RESTOS DEL DÍA, Kazuo Ishiguro (Japón, 1954) describe aquí las percepciones de alguien cuya función principal es servir a otro. Si en la primera eran clones diseñados para obtener órganos vitales para otras personas y la segunda se trataba del personal de servicio doméstico en la figura del mayordomo fiel, aquí es una pseudo persona con la finalidad prefijada de acompañar a un niño humano hasta que este crezca.

Klara

El diseño de fábrica y el hecho de desenvolverse en el entorno de Josie capacitan a Klara para las funciones en las que es requerida, pero puede encontrarse con unos planes humanos de los que no había sido informada. Como entidad artificial no puede decidir sobre su destino y aquí se abre el interrogante doble de ¿tiene derecho a negarse? y, como robot que es ¿le importa en realidad lo que se decida sobre ella?

Hay algo que en mi opinión no acaba de encajar en el perfil de Klara pues, inteligente y perspicaz para captar la psicología de adultos y niños, comete un error de apreciación sobre una máquina y la polución que esta emite. No me acaba de convencer que una fina sensibilidad como la que tiene vaya unida a un no entendimiento del funcionamiento e influencia que un mecanismo pueda llegar a tener, pero esto no le resta valor a la obra y el final, bello y real a partes iguales, sí que me gustó y me convenció.

Y me hizo pensar en Andy, de TOY STORY, y en el cariño que este tiene por sus juguetes.

© Magda Revetllat (883 palabras) Créditos