LA HORA FINAL
LA HORA FINAL Nevil Shute
Título original: On The Beach
Año de publicación: 1957
Editorial: Ediciones G. P.
Colección: Libros Reno, nº 20
Traducción: Ricardo M. Román
Edición: 1969
Páginas: 314
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Magda Revetllat

Es muy difícil detener una guerra cuando todos los hombres de Estado han muerto.

El teniente de navío Peter Holmes de la Marina australiana es nombrado oficial de enlace a las órdenes del comandante Dwight Towers de la Marina de los Estados Unidos. Su misión será, a bordo del submarino Scorpion, investigar el nivel de radioactividad en tierra y si hay indicios de vida humana o animal en latitudes al norte. El teniente, de acuerdo con su esposa, invita al comandante a su casa a pasar un fin de semana y acuerdan llamar a Moira Davidson para que le haga compañía, mientras no se hagan otra vez a la mar.

En el hemisferio norte la vida, salvo la flora, ha dejado de existir. No se reciben transmisiones después de la guerra que duró poco más de un mes y cuyas bombas atómicas mataron a la población. La radiación avanza hacia el hemisferio sur, todavía hay contacto con países sudamericanos y con Sudáfrica, pero es evidente que se trata de una cuestión de tiempo y mientras tanto en Australia siguen viviendo con tanta normalidad como es posible. Casi sin combustible para los coches, carros de bueyes, bicicletas y caballos son los nuevos métodos de transporte. Los trenes funcionan pero con menos frecuencia mientras la electricidad sigue fluyendo en las casas.

Peter Holmes y su esposa Mary tienen una hija de pocos meses y se les hace difícil aceptar que todo vaya a acabar en relativamente poco tiempo. Por otra parte, el comandante Towers intimará con Moira en una profunda amistad, amistad que no irá más allá que la del compartir un tiempo juntos, en la granja de ella junto con sus padres o pescando. Un quinto personaje es John Osborne, científico australiano asignado al submarino.

La novela analiza el fin de la humanidad a través de estos personajes

El joven matrimonio Peter y Mary deben tomar duras decisiones ante el fin que se acerca, la radiación les enfermará tanto a ellos como a su hijita y deben poner fin a sus vidas antes que quedar en una larga agonía o morir dejando a la pequeña abandonada. Mary al principio tendrá una reacción negacionista de la realidad, pero poco a poco aceptará lo que va a venir, incluso se alegrará de poder terminar los tres juntos, pues cabía la posibilidad que Peter no volviera de la misión de exploración.

Moira es una joven que hasta que todo empezó, tenía toda una vida por delante. Como ella le dice al comandante Towers, nunca se casará, nunca tendrá hijos y nunca podrá visitar otros países. Si bien este personaje se presenta al principio como alguien alocado que aprovecha cualquier momento para beber, conforme el relato avanza se serena, la compañía de Dwight le hace reaccionar y cambiar su comportamiento hacia un respeto a ella misma e incluso iniciar unos estudios que sabe perfectamente que no va a terminar.

El libro cuenta la dramática situación a la que se ha llegado por la imprudencia y el afán de territorialismo entre países. El autor reflexiona sobre la impronta dejada por los humanos que desde tiempo inmemorial han transformado el entorno como es evidente que ha ocurrido en Australia, donde zonas enteras muestran un paisaje que no es autóctono por tratarse de la fauna y flora importados desde Europa, observación que Towers hace a Moira en uno de sus paseos por la granja en la que ella vive con sus padres.

El autor

Nevil Shute (1899- 1960) nació en Inglaterra y se graduó en ingeniería en Oxford y usó al principio un seudónimo para que su trabajo literario no se viera mezclado con el técnico o, en otras palabras, que su trabajo como ingeniero no perdiera respetabilidad por el hecho de publicar novelas. En los años 50 del siglo XX se mudó a Australia con su familia, donde pasó el resto de su vida.

Uno de sus temas en los libros es la dignidad de la persona reflejada en su trabajo y su vida, así lo muestran los personajes en la novela que tienen que afrontar el brusco final, más teniendo en cuenta lo injusto de la situación que en alguna conversación se menciona dado que Australia no ha participado en la guerra ni ha tirado ninguna bomba.

También en esta novela se filtra el amor por su profesión en la importancia que da a la maquinaria que ha seguido funcionando después de tiempo abandonada, máquinas que la tripulación del Scorpion, en su misión de exploración, apagarán definitivamente.

El título

En su traducción al español la novela se tituló LA HORA FINAL pero su título original es ON THE BEACH, palabras que aluden a quedar fuera del servicio según la expresión de la Marina a la vez que hacen referencia al poema LOS HOMBRES HUECOS (THE HOLLOW MEN) de T. S. Eliot:

  • In this last of meeting places
  • We grope together
  • And avoid speech
  • Gathered on this beach of the tumid river.

Si bien LA HORA FINAL es un título más dramático para atraer a más lectores, ON THE BEACH es poético y alude a la pérdida y a la posible conservación de la esperanza, sino en esta vida en la que venga después. Eliot publicó el poema dos años antes de convertirse al anglicanismo con los ecos todavía de la pasada I Guerra Mundial.

El relato fue publicado al principio en entregas en el semanario londinense Sunday Graphic bajo el título THE LAST DAYS ON EARTH. El autor cambió el título al transformarlo en novela.

El peligro nuclear

A lo largo de la novela hay conversaciones sobre el inicio, breve transcurso y final de la guerra. Uno de los motivos que se citan es que al abaratarse la producción de bombas atómicas cualquier país, por pequeño que fuera, podría disponer de su arsenal.

En el relato la Unión Soviética recela de China, temiendo un ataque, pero es Albania la que lanza una bomba sobre Nápoles y después se ha lanzado otra sobre Tel Aviv, pero esta nadie sabe quién la ha tirado, después intervienen Inglaterra y Estados Unidos que ataca a Rusia por creerle responsable, lo que provoca que Londres y Washington queden destruidos por el contraataque y por la radiación, con lo cual las decisiones pasan a ser tomadas por mandos dispersos.

A partir de aquí el caos continúa, la información del resto de los acontecimientos se pierde aunque se sabe que algunos nuevos mandos intentaron parar la contienda, pero ya era tarde y la radiación avanzó matando toda la vida a excepción de la vegetación. Los países, grandes o pequeños, han menospreciado el peligro de la radiación, piensan que podrán controlar los efectos tras el bombardeo y que la radioactividad quedará estancada en una zona, pero pronto se dan cuenta de su error.

Como una llamada para concienciar al lector, el relato incluye en boca de Peter el comentario sobre el papel que la población civil debiera haber jugado, leyendo periódicos y estando alerta y activa ante las causas que pueden iniciar una guerra y no centrando su atención en noticias sensacionalistas y en revistas con fotos de chicas en bikini.

Aunque la novela fue un éxito, desde medios científicos fue criticada por eludir el invierno nuclear que sobrevendría a la guerra. Isaac Asimov opinó que al lector de ciencia-ficción como al de literatura en general le iba a parecer una novela floja, sin sorpresas, pues ya al empezar la historia la guerra nuclear ha concluido.

Mil maneras de morir

Conforme la radiación se acerca expandiéndose por el hemisferio sur, el gobierno australiano proporciona cápsulas e inyecciones para suministrar un rápido e indoloro fin. Las poblaciones del norte de Australia son las primeras con casos de enfermos, aunque no toda la población enferma a la vez.

Peter Holmes y su familia se acuestan en la cama para tomar las cápsulas y Mary mira por última vez al banco instalado en el jardín, en el que ha plantado nuevas flores, y desde el que pensaba pasar tantas tardes de verano. Towers hundirá el submarino fuera de las aguas jurisdiccionales de Australia, siguiendo la normativa de la Marina hasta el último momento en cuanto a pasajeros y tripulación se refiere, y Moira desde la costa lo verá alejarse y tomará también el remedio final sentada en su coche mirando al mar. John Osborne lo hará en su Ferrari, con el que ganó la última carrera celebrada en el mundo, carrera en la que han muerto muchos de los participantes, y los miembros del club más selecto de la ciudad lamentarán no haber podido terminar con todo el amontillado, borgoña, burdeos y oporto de la bodega.

Diferencias con la versión para la gran pantalla

La película de 1959 dirigida por Stanley Kramer sigue con gran fidelidad el relato a excepción hecha del personaje de Mary, que a diferencia del filme pasa de la negación de la realidad a la aceptación de esta, y el de.

El personaje de Moira se reescribió para quedar a la medida del llamado animal más bello del mundo, Ava Gardner. En la novela Moira es una chica joven, de aspecto frágil, menuda y rubia que experimenta un cambio al conocer y entrar en relación de amistad con Towers. Si a él le reconforta la alegría que emana de la chica aun en la situación en la que están y goza de su compañía, ella consigue centrarse en el presente y aprovechar el tiempo que le queda dejando de lado la bebida.

El comandante Dwight Towers queda como último mando superviviente de lo que fue la Marina de los Estados Unidos de América y, a diferencia de la película, siempre tendrá en mente a su esposa y su familia por lo que no irá más allá de la relación de amistad con Moira. Comprará una pulsera en la mejor joyería de Melbourne y unos juguetes para llevarlos de vuelta a casa. En su interior Towers cree que se reencontrará con ellos, allá donde estén.

Sobre la música, que en la parte final pasa de una nostálgica melodía a otra impactante, se destaca una canción. Cuando Moira y Dwight van a pescar se menciona en el libro que un grupo de pescadores entonan canciones y en la película se oye una y otra vez Waltzing Matilda, canción tradicional australiana que habla de un hombre que robó una oveja y se la comió y fue perseguido por el dueño y una cuadrilla para capturarle, pero prefirió morir a ser detenido. Una de mis versiones favoritas de esta canción es la interpretada por una coral infantil, las vocecillas de los pequeños contrastan con las frases Y antes de saltar exclamó: nunca me cogeréis vivo.

Otra versión se hizo para televisión, fue realizada en el año 2000 y dirigida por Russell Mulcahy.


Notas
© Magda Revetllat (1.785 palabras) Créditos