MADRE, ANDROIDE
MADRE, ANDROIDE EE, UU., 2021
Título original: Mother/Android
Dirección: Mattson Tomlin
Guión: Mattson Tomlin
Producción: Mattson Tomlin, Bill Block, Rafi Crohn
Música: Michelle Birsky, Kevin Olken Henthorn
Fotografía: Patrick Scola
Duración: 110 min.
IMDb:
Reparto: b>Chloë Grace Moretz (Georgia); Algee Smith (Sam); Raúl Castillo (Arthur); Linnea Gardner (Sarah); Kiara Pichardo (Lisa); Oscar Wahlberg (Derrick); Christian Mallen (Kevin); Jared Reinfeldt (Connor); Liam McNeill (Daniel (as Liam McNeil)); Stephen Thorne (Eli)

La idea de la rebelión de las máquinas es casi consustancial a la civilización, y si esa máquina es humana retomarla una y otra vez resulta enormemente atractivo. Desde las andanzas del Golem al que el rabino Low dio vida en Praga, y luego se le desmandó, hasta la rebelión de Skynet, pasando por el monstruo de Frankenstein, los ejemplos de artefactos con forma humana que se revuelven contra sus creadores daría, y de hecho han dado, para decenas y decenas de artículos sin fin.

MADRE, ANDROIDE aprovecha el concepto y nos vuelve a contar la misma historia, pero esta vez desde la perspectiva de una pareja que pretende llegar a Boston con la esperanza de que algún barco les saque de un Estados Unidos sumido en el caso a causa de la revolución robótica e turno.

En la sociedad que presenta Mattson Tomlin los androides cumplen funciones de chicos para todo, dedicados a cubrir, en apariencia, labores más o menos mecánicas o de baja cualificación. Así, la película arranca durante en una [Nochebuena en casa de unos amigos de Georgia (Chloë Grace Moretz) y Sam (Algee Smith), todo transcurre con tranquilidad hasta que un repentino [descuadre electromagnético deja luces y dispositivos parpadeantes y vuelve locos a los androides. Luego ya, el caos.

La siguiente escena muestra a Georgia y Sam desplazándose con todo sigilo por un bosque en su periplo hacia Boston.

Una cuestión que complica, todavía más, el asunto es que Georgia, poco antes de la fiesta, había descubierto que estaba embaraza de Sam, circunstancia que Tomlin decide convertir en el leitmotiv de la película con resultados desiguales.

Georgia se muestra desde el principio muy contrariada por el embarazo, sobre todo porque tampoco está muy convencida de su relación con Sam que, pese a todo, asume su paternidad con todas las consecuencias. La película se convierte en un permanente conflicto entre ambos, con decisiones tensas, muchas veces al borde del absurdo, y sirven al director y guionista para alargar la película más de lo que hubiera sido recomendable.

MADRE, ANDROIDE acaba haciéndose excesivamente larga. Un asunto que se podría haber resuelto en poco más de 90 minutos se va casi hasta las dos horas a base de repetir cuestiones ya sabidas desde el primer momento, como el conflicto entre Georgia y Sam, está claro que ella no siente por él lo mismo que él por ella, pero el vínculo de su futuro hijo les mantiene unidos. No obstante, y aunque Georgia comenta en varias ocasiones que hubiera preferido dejar a Sam y hacerse cargo en solitario del embarazo, acaba vinculada perrunamente a él. Las cosas de los amores reñidos, ya se sabe.

De hecho, la amenaza de los androides asilvestrados no termina de hacerse realmente palpable hasta el último cuarto de la película, momento en el que ésta se zombifica adoptando el correquetepillo típico de éste subgénero. Al menos en TERMINATOR y otras producciones por el estilo el robot es un artefacto implacable y sistemático, algo que los de ésta película no transmiten en ningún momento, por no hablar de la poca consistencia de sus habilidades. Supongo que eso es algo que el director ha decidido que el espectador debe considerar por su cuenta, esto es, que la existencia de robots medio tontos y robots particularmente astutos sea parte del escenario, de igual modo que tampoco se da la menor explicación de porqué ha sucedido la rebelión. Se da la circunstancia que Tomlin está involucrado en el proyecto de la nueva serie televisiva del universo Terminator (la segunda tras Las crónicas de Sarah Connor) esperemos que sea más dinámico en ese formato.

No es que la película no se pueda ver, está realizada con cuidado y las interpretaciones de Chloë Moretz y Algee Smith son más que correctas, sobre todo éste último, pero la excesiva duración y la baja intensidad de la historia no la hacen recomendable para espectadores que prefieran algo de vidilla en pantalla.

© Francisco José Súñer Iglesias (658 palabras) Créditos