LOS SOLARIANOS
LOS SOLARIANOS Norman Spinrad
Título original: The Solarians
Año de publicación: 1966
Editorial: Edhasa
Colección: Nebulae (2ª época), nº 56
Traducción: César Terrón
Edición: 1982
Páginas: 213
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Luis del Barrio

Esta novela es una space-opera de las de toda la vida, que recordará al lector situaciones relatadas y vividas una y otra vez. En esencia se trata de la típica invasión extraterrestre en la que los malvaos marcianos pretenden barrer del Universo a la Confederación Humana. La superioridad militar y táctica de los invasores es tal que los humanos admiten con pesadumbre que la guerra está perdida y que todo es preparase para el desenlace final.

Todo sucede en uno de esos futuros lejanos típicos de estas obras. La humanidad ha ido extendiéndose por la Galaxia y, lógicamente, ha hecho contacto con otras civilizaciones, en particular los duglaari que se muestran bastante hostiles y que van dando una paliza tras otra a las flotas confederadas, haciéndolas retroceder a base de una superioridad abrumadora tanto en lo técnico como en lo numérico.

Sin embargo, unos siglos antes de éstos sucesos, los habitantes del Sistema Solar decidieron que eso no iba con ellos, y se aislaron convirtiendo el sistema en una fortaleza inexpugnable, eso si, con la promesa de que si algún día daban con la solución para contrarrestar la insultante superioridad duglaari saldrían de su cueva para salvar la humanidad, convirtiéndose en el imaginario popular de la Confederación en algo así como unos héroes mitológicos, y haciendo de su promesa en una especie de fe religiosa.

Por supuesto, con tantos siglos de guerra a cuestas la Confederación se ha convertido en un émulo de la antigua Esparta, todo muy militarizado, ordenado, y jerarquizado. Nadie piensa y se actúa a la voz de mando del inmediato superior.

La sociedad de la Confederación ha dejado de lado su humanidad, en el sentido que el individuo ha perdido su libre albedrío, su libertad para pensar y actuar de forma particular, y está sometido a un colectivo que se guía de forma sincronizada y homogénea.

Eso es importante por cuanto cuando los solarianos salen de su escondrijo y presentan al fin su plan para acabar con los duglaari, los confederados sufren un pequeño trauma social al descubrir que otras formas de entender la vida son posibles. En ese sentido Spinrad tiene la inteligencia de no presentar la sociedad de los solarianos como la actual, ellos también han evolucionado, potenciando las capacidades individuales pero también formando grupos que van más allá de la mera relación familiar o de amistad en las que los individuos colaboran de forma voluntaria sin imposiciones, acoplándose a los objetivos del grupo su perder de vista sus propios intereses y apetencias.

En ese sentido, creo que Spinrad aprovechó para dar su propia visión de cómo debería funcionar una sociedad, no se si influido por el clima que se vivía en aquel momento con la Guerra Fría, pero desde luego dando a entender que la obediencia ciega y la anulación del individuo no son exactamente el camino a seguir,.

Una de las curiosidades de ésta novela es que es la primera que publicó Spinrad, y su inexperiencia es palpable. Como suele ser habitual en las novelas de juventud el autor acumula una gran cantidad de ideas y conceptos en parte novedosos, en parte trillados y complica la trama de tal forma que finalmente está a punto de perder el control, y las inconsistencias son moneda común, con los personajes mostrando reacciones poco coherentes con situaciones que páginas antes se daban por sabidas.

De hecho, el arranque resulta tosco, aunque con el paso de las páginas la narración se asienta y se convierte en una narración algo más consistente. Como libro de aventuras que al fin y al cabo es, se hace fácil de leer, la trama, a pesar de las ideas implícitas que atesora, es lineal, los personajes están diferenciados, pero quizá se pudiera echar en falta algo más de profundidad, y el final es hasta cierto punto previsible. No deja de ser una novela de su época escrita por un autor novel, la revolución de la New Wave estaba a la vuelta de la esquina pero todavía pesaba mucho el modo clásico de escribir ciencia-ficción, algo que se nota sobre todo en el estilo claro y directo y la breve extensión, apenas 200 páginas.

© Luis del Barrio (694 palabras) Créditos