EL MURO
EL MURO Marlen Haushofer
Título original: Die Wand
Año de publicación: 1963
Editorial: Siruela
Colección: Libros del tiempo
Traducción: Genoveva Dieterich
Edición: 1995
Páginas: 270
ISBN:
Precio: 18 EUR
Comentarios de: Magda Revetllat

Una mujer es invitada por su prima a pasar un fin de semana en su casa de campo. Es una casa rural, en las afueras del pueblo y el lugar ya es conocido por ella por haber estado otras veces. La protagonista aceptará la invitación, aunque la relación entre ambas sea en general distante.

Su prima está casada con un hombre adinerado y la casa está dotada de comodidades y aunque la mayoría de las veces van al pueblo en coche, para cargar con alimentos y otros productos, se puede ir perfectamente en un tranquilo paseo a pie.

Llegará a la casa el viernes y saludará a ambos, charlarán y por la tarde el matrimonio le propondrá ir con ellos al pueblo, a lo que ella rehúsa. Prefiere quedarse en la casa y se queda con la compañía del perro de ellos pues prefieren dejarlo allí.

Pasan las horas y la pareja no regresa, ella no se extraña pues supone que se han quedado a cenar en la posada del pueblo como otras veces han hecho. Se prepara la cena, le da de comer al perro y se va a dormir.

Al día siguiente se da cuenta que no han regresado y se empieza a inquietar un poco pues, cierto es que se les puede haber hecho tarde y se habrían quedado a dormir en la posada, pero para tranquilizarse ella misma sale de la casa andando camino del pueblo, seguida por el perro. ¿Y si han tenido un accidente?

Emprende camino por el sendero a un paso un poco rápido, el perro a su alrededor corretea adelantándola, corriendo, retrasándose, olisqueando hierbas y arbustos, y de repente... algo la golpea.

Ella no se explica qué ha ocurrido, ha sentido un fuerte golpe en la cara, le duele la nariz y la frente, se tapa la cara con las manos, el perro se remueve asustado. Entonces se da cuenta que ha chocado con un muro invisible.

Cuando el dolor remite empieza a palpar la superficie de la pared, no la ve pero está ahí, imperceptible a la vista, pero sólida y por lo que puede comprobar, interminable.

Entonces se da cuenta que al otro lado todo ha quedado inmovilizado, no hay movimiento, no hay viento, ni una hoja ni una brizna de hierba se mueven. Al otro lado del muro, a lo lejos, puede ver a alguien en una granja, y algún animal doméstico, pero todos han quedado como congelados en el tiempo.

Imposibilitada de llegar al pueblo volverá a la casa, seguida del perro, y por el camino encontrará una vaca. Ellos serán al principio su principal compañía y esperará encontrar a alguien más, a otro ser humano que haya quedado de su lado del muro.

La novela es una distopía en la que nunca se llega a explicar la aparición de esa pared invisible y de la causa que al otro lado todo haya quedado detenido. La protagonista vivirá diversas fases en las distintas estaciones, su máxima preocupación será el auto sustento por lo que cultivará vegetales y ordeñará la vaca mientras espera encontrar a otra persona. Se preguntará por lo ocurrido y descartando un cataclismo natural pensará si se tratará de un experimento, fallido o no, si es algo venido de otro mundo y si toda la Tierra se encuentra en la misma situación. Alguna vez se planteará pasar al otro lado, tal vez haciendo un agujero en la tierra para acceder por debajo, aunque tampoco sabe la profundidad a la que está enterrado el muro.

Marie Helene Frauendorfer (1920 1970) adoptó al casarse el apellido Haushofer. De nacionalidad austríaca, escribió numerosos libros por los que pronto obtuvo reconocimiento y premios literarios.

EL MURO, considerada su obra cumbre, fue terminada en 1963 mientras sufría malestar y dolores de cabeza. Se documentó en profundidad para no cometer en errores sobre plantas y animales en el medio rural pues la obra cubre todo un año con sus cambios de estación.

La novela ha influenciado a escritores como a la premio Nobel Elfriede Jelinek y ha tenido diversas interpretaciones: análisis de la soledad del ser humano con o sin presencia de otros humanos pues ella vivía sola y la relación con su prima era rutinaria, nada especial. Otra interpretación es la necesidad de la vuelta a la naturaleza a la que la protagonista se ve forzada, como única solución al futuro de la humanidad o una crítica al mal llamado progreso de la civilización ya que una vez aparecido el muro todo se desmorona, su propio coche pronto queda arruinado y cubierto por la vegetación.

Con el discurso interior y la descripción del día a día como únicos confidentes de lo sucedido, sus reflexiones, miedos, ansiedades y alegrías son lo que vertebra a la novela de principio a fin, como un Robinson perdido en una isla, sabiendo que hay un mar infranqueable que la separa de lo que conoció.

La novela fue llevada al cine en 2012 por el también austríaco Julian Roman Pölsler.

© Magda Revetllat (834 palabras) Créditos