EL NÚMERO DE LA BESTIA
EL NÚMERO DE LA BESTIA Robert A. Heinlein
Título original: The Number of the Beast
Año de publicación: 1979
Editorial: Martínez Roca
Colección: Super Ficción (1ª época), nº 77
Traducción: Domingo Santos
Edición: 1982
Páginas: 576
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Armando Parva

Esta novela Heinlein retuerce unos cuantos mitos, para empezar uno antiguo, el número 666 asociado desde la antigüedad con el Diablo, y por otro la Saga de Barsoom, de Edgar Rice Burroughs, aunque esos son los más obvios, porque se despacha a gusto con alguno que otro más.

En el primer caso 666 se convierte en 6^6^6 (no se si es la notación correcta), es decir, seis elevado a seis elevado a seis, que son los universos a los que es posible acceder desde un lugar determinado, y que si no me he vuelto a equivocar calculando (más bien la calculadora de Windows) sale un número de 29 cifras empezando por 10314424798... Es decir, mucho.

Por otro lado, los personajes que pueblan la novela son homenajes directos a los protagonistas de la Saga de Barsoom. Zeb (Zebadiah) John Carter, Deety (Dejah Thoris) Burroughs-Carter o Jacob Burroughs, padre de Deety.

La cosa empieza de forma un tanto alocada. En una fiesta, Zeb y Deety se marcan un tango especialmente ardoroso y alguien les sugiere medio en serio medio en broma que están hechos el uno para el otro y deberían casarse. Al salir de la fiesta tienen que rescatar a Jacob de una vehemente discusión que está teniendo con un colega, y en esto se les une Hilda Corners, una influencer de la época y organizadora de la fiesta. Gracias a una corazonada de Zeb se libran por los pelos de un atentado con una bomba colocada en el coche de los Burroughs, huyendo los cuatro en el Gay Deceiver, el coche modificado de Zeb capaz de volar y otras muchas cosas gracias a la ayuda de... el ejército de Australia y un dispositivo que le acoplará más tarde el profesor Burroughs.

Con el Gay Deceiver huyen a Nevada, famosa por sus bodas express, y celebran un apresurado doble matrimonio, Zeb con Deety y Jacob con Hilda, y a partir de ese momento aventuras alocadas a través de los 10314424798... Universos y más allá.

EL NÚMERO DE LA BESTIA es una novela alocada que funciona como parodia de las viejas novelas pulp de los años 1930, de hecho el estilo es deliberadamente primitivo, aunque he leído por ahí que Heinlein chocheaba cuando la publicó, la referencia de los personajes y otras novelas fantásticas, como EL MAGO DE OZ, o las menciones que hace a revistas como Astounding o Weird Tales, de las más importantes del pulp, debería bastar para entender que Heinlein se estaba divirtiendo, homenajeando la literatura con la que había crecido y se había iniciado en la ciencia-ficción.

En ese sentido se escapa de la producción habitual de Heinlein, el libro es muy pop, está muy imbuido de la filosofía hippy de los años 60 y 70, y resulta bastante provocador, tanto por su falta de respeto por ciertos símbolos y mitos literarios como por la sexualidad que lo salpica. Supongo que a esas alturas (1979) Heinlein ya estaba de vuelta de todo y, como a la protagonista de TOMATES VERDES FRITOS, su seguro se lo pagaba todo y podría permitir escribir lo que le daba la gana sin tener que pensar si aquello iba a ser bien recibido o no.

Naturalmente, tanto homenaje y tanta libertad creativa tiene el problema de que la novela en acaba siendo tosca, y de hecho tiene todos los tics, digamos que poco recomendables, de aquella literatura popular dirigida a un público muy concreto.

Lo que tampoco ayuda es su extensión, casi 600 páginas en la edición de Martínez Roca se pueden llegar a hacer muy, muy largas. Una parodia tiene como función sorprender, meter al lector en un mundo distorsionado con el que arrancarle algunas sonrisas, por lo menos, pero alargarla demasiado sin más fin que la diversión del propio autor, tampoco es lo más recomendable, y así sucede que se va perdiendo el foco, el ritmo decae y al final la narración acaba convertida en una sucesión de estampas sin mucho sentido y menos hilazón que se sigue leyendo un poco por inercia.

De todas formas a mi me ha parecido, la mayor parte del tiempo, bastante divertida, no deja de ser un Heinlein atípico, y controvertido.


Notas

Que como todo lo que se traduce deprisa y mal, no parece ser muy exacto, y desde el griego antiguo en el que se escribió el Apocalipsis de San Juan debería transcribirse como 616, sin embargo, 666 mola más porque en números romanos es DCLXVI, que sería el acrónimo de Domitius Caesar Legatos Xti Violenter Interfecit, que traducido es: Domicio César mató vilmente a los enviados de Cristo. Gracias a la Wikipedia por el apunte cultureta.

© Armando Parva (776 palabras) Créditos