SALYUT 7
SALYUT 7 Rusia, 2017
Título original: Salyut-7
Dirección: Klim Shipenko
Guión: Aleksey Chupov, Jeffrey Hylton, Natasha Merkulova
Producción: Bakur Bakuradzem, Yuliya Mishkinene, Sergey Selyanov
Música: Ivan Burlyaev
Fotografía: Sergey Astakhov, Ivan Burlakov
Duración: 111 min.
IMDb:
Reparto: Vladimir Vdovichenkov (Fedorov); Pavel Derevyanko (Alekhin); Aleksandr Samoylenko (Shudin); Mariya Mironova (Esposa de Fedorov); Oksana Fandera (Lazareva); Lyubov Aksyonova (Esposa de Alekhin); Aleksandr Ratnikov (Ayudante de Shudin); Valeriy Filonov (Stepanych); Vitaliy Khaev (Shumakov); Igor Ugolnikov (Boldyrev); Natalya Kudryashova (Médico); Artur Vakha (Psicólogo)

Ésta película relata hechos reales, pero con cierta trampa. Los productores, siendo conscientes de que el incidente de la Salyut 7, si bien resultó toda una proeza de la ingeniería, como suceso dramático no daba mucho de si, de modo que decidieron que la película más bien se inspiraría en los hechos reales, y ellos ya podrían la sal y la pimienta del suceso. Lo que vendría a ser americanizar el producto haciéndolo más heroico de lo que ya de por si fue.

Por poner un poco en antecedentes la Salyut 7 (también se puede encontrar escrito como Saliut) fue una estación espacial soviética, la última del programa Salyut, que se lanzó al espacio en 1982, estando operativa hasta 1986. Sin embargo, en febrero de 1985, con la estación deshabitada, se produjo una avería que cortó la comunicación con el control de Tierra y provocó que la estación se convirtiera en un objeto inerte y sin guía.

Para solucionar el problema a primeros de junio se envió la Soyuz T-13, comandada por Vladimir Dzhanibekov y asistido por el ingeniero Viktor Savinykh. Como los sistemas automáticos estaban fuera de servicio, Dzhanibekov se vio obligado a acoplar la Soyuz a la Salyut manualmente, sincronizando el giro de la cápsula con el de la estación, toda una proeza del pilotaje, de hecho fue la primera vez que se ejecutaba una maniobra así en el espacio. Una vez en la Salyut comprobaron que la estación estaba prácticamente intacta, aunque con las baterías agotadas debido a que no les llegaba energía porque los paneles solares se habían desalineado, probablemente a causa del impacto de un micrometeorito.

Ambos cosmonautas iniciaron los trabajos de realineación y recuperación de los sistemas, y una semana más tarde consiguieron devolver la operatividad de la estación.

Todo esto de por si es bastante épico, y como cualquier misión espacial esencialmente peligroso... pero bastante aburrido. Dzhanibekov y Savinykh estuvieron toda esa semana calentando, revisando y limpiando la estación hasta que esta volvió a ser funcional.

De modo que ¿por qué no adornar la épica con drama?

En la película se añaden toda una serie de sucesos y situaciones que la adornan y convierten la misión en un auténtico espectáculo cinematográfico, pero hasta tal punto distorsionan la realidad que en realidad se cuenta una historia muy distinta, de modo que se optó, no se si sabiamente o no, pero si con cierto sentido común, cambiar tambien de nombre a los protagonistas de la aventura.

Por lo pronto a Dzhanibekov le rebautizan como Fedorov (Vladimir Vdovichenkov) y a Savinykh como Alekhin (Pavel Derevyanko). Lazareva (Oksana Fandera) es el alter ego de Svetlana Savítskaya, segunda mujer cosmonauta tras Valentina Tereshkova. Del resto de los personajes ya no tengo noticia, pero tenemos a Shudin (Aleksandr Samoylenko) como director de la misión, y una amplia lista de familiares, técnicos, médicos, asistentes, militares y políticos de los que igualmente desconozco su realidad histórica pero supongo igualmente imaginarios.

La cuestión es que a los ficticios Fedorov y Alekhin se les complica la vida hasta lo inimaginable, deben lidiar con escapes, incendios, reparaciones al límite, están a punto de ser abandonados en órbita, y por si todo esto fuera poco, los propios rusos se caricaturizan a si mismos haciendo rusadas en el espacio, que después de tanta emoción no hay nada como echarse un cigarrito y un chupito de vodka.

Con todos estos añadidos, la película es todo lo emocionante que se pretendía. Algo que, por ejemplo, no fue necesario en SPACEWALKER, la historia del primer paseo espacial protagonizado por Alexey Leonov en la que la realidad si superaba a la ficción.

El ritmo está bien llevado y únicamente hay que tener en cuenta que el estilo de actuación ruso, un tanto hierático y teatral, con un cierto punto de ingenuidad, puede desconcertar al espectador occidental. Por todo lo dicho tampoco hay que considerarla un documento histórico, simplemente saber que lo relatado sucedió, pero no como se cuenta, que a veces reescribir la historia al gusto del consumidor lleva a convertir en hechos verídicos lo que no dejan de ser relatos grandilocuentes de hechos cotidianos, algo, por otro lado, que se lleva haciendo desde mucho antes de la epopeya de Gilgamesh y los mitos griegos. Va en la naturaleza humana.

© Francisco José Súñer Iglesias
(711 palabras) Créditos