UNA PEQUEÑA GUERRA PRIVADA
UNA PEQUEÑA GUERRA PRIVADA EE. UU., 1967
Título original: Star Trek TOS: A Private Little War
Dirección: Marc Daniels
Guión: Gene Roddenberry sobre el argumento de Judd Crucis
Producción: Gene Roddenberry y Gene L. Coon
Música: Alexander Courage, Gerald Fried
Fotografía: Jerry Finnerman
Duración: 51 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); James Doohan (Scott); Nichelle Nichols (Uhura); Walter Koenig (Chekov); Majel Barrett (Chapel); Michael Whitney (Tyree); Nancy Kovack (Nona); Booker Bradshaw (doctor M´Benga); Ned Romero (Krell)
Temporada: 2, Episodio: 19

Sinopsis

Fecha estelar 4211.4. Kirk encabeza un equipo de misión que se ha transportado al planeta Neural. Según le cuenta el capitán a Spock, en ese mundo, en el que cumplió una misión cuando era un joven oficial, existen dos comunidades humanoides extremadamente pacíficas. Pero poco después descubren a unos nativos armados con lo que parecen ser mosquetes, que han tendido una emboscada a otros nativos, entre los que se encuentra Tyree, viejo amigo de Jim. Kirk interviene, haciendo fracasar la celada, pero Spock es herido por un disparo. De vuelta a la Enterprise, y mientras Spock se debate entre la vida y la muerte, Kirk trata de averiguar cómo han podido desarrollar esos seres armas de fuego en tan poco tiempo.

Kirk en manos de la medicina tradicional
Kirk en manos de la medicina tradicional

Nos encontramos ante uno de los episodios más comprometidos políticamente de TOS, ya que en él se trata claramente de la guerra de Vietnam y la actitud del gobierno americano ante tal conflicto. En este sentido, se podría considerar que UNA PEQUEÑA GUERRA PRIVADA es un intento de justificar la política estadounidense respecto al conflicto vietnamita. Pero, aunque en parte sea así, el argumento del episodio no es nada complaciente, y en vez de ser un canto a la intervención directa en una guerra, se resuelve en una amarga reflexión ética sobre lo que debe hacerse cuando un tercero media en un conflicto, dándole ventaja a una facción sobre la otra.

Kirk siempre ha guardado muy buen recuerdo del tiempo que pasó en Neural, planeta habitado por dos comunidades humanoides extremadamente pacíficas. Para Jim aquel mundo es el verdadero Jardín del Edén, y en su informe al Alto Mando de la Flota Estelar definió a sus habitantes como unos seres extraordinarios, que evolucionarían con gran rapidez. La Federación mantiene una observación periódica de Neural, y Kirk se muestra encantado de estar de nuevo allí. Pero toda la armonía de ese mundo idílico ha sido rota por alguien que ha proporcionado a una de las dos comunidades armas de fuego y que, evidentemente, busca provocar un conflicto generalizado en el planeta. La potencia galáctica responsable de la situación es el imperio Klingon, que ambiciona integrar Neural en su esfera de influencia. La presencia de una de sus naves en órbita no deja lugar a dudas, y Kirk decide ir en busca de su amigo Tyree, para que le explique cómo están las cosas y obrar en consecuencia.

Kirk y Bones se transportan a Neural disfrazados de nativos, pero poco después el capitán es atacado por un mugato, especie de antropoide que le hiere gravemente. McCoy apenas puede hacer nada, salvo ralentizar algo el veneno del animal. Tampoco puede obtener ayuda de la Enterprise, ya que Jim ha ordenado que la nave se aleje del sector, a fin de que no sea descubierta por los klingon. Por suerte, nuestros héroes son encontrados por un grupo de hombres de la comunidad de Tyree, que los llevan a su poblado. El capitán, entre los delirios causados por la ponzoñosa mordedura del mugato, le ha dicho a Bones que sólo una mujer canjutu, las hechiceras de ese mundo, puede salvarle la vida. Kirk y McCoy son instalados en una cueva, y el médico, ante la necesidad de mantener al capitán lo más caliente posible, utiliza su phaser tipo 1 para poner incandescentes unas rocas. Por desgracia, en ese momento llega Nona, la esposa de Tyree, una canjutu ambiciosa y cruel que trata de influenciar en su marido para que guerree contra la otra facción. Pero Tyree, a pesar de hallarse bajo el poderoso influjo de Nona, que ha utilizado los conocimientos ancestrales de las canjutu para seducirle, se resiste a matar. Cuando Nona ve el phaser de McCoy en acción, de inmediato comienza a planear el modo de hacerse con esa arma formidable, y para ello no duda en seducir a Kirk, tras salvarle la vida. Jim está dispuesto a ayudar a Tyree y su gente, pero sólo equilibrando las fuerzas, para que ninguna facción tenga ventaja sobre la otra. Nona, por el contrario, ansía derrotar a su enemigo, aniquilarlo por completo, y está dispuesta a lo que sea con tal de lograr su propósito. Su ambición de poder es tal, que cuando logra hacerse con el phaser de Kirk decide ofrecérselo a los enemigos de su gente, pues cree que así conseguirá lo que quiere, que no es otra cosa que erigirse en líder de un grupo, el que sea. Pero las cosas no salen como la pérfida mujer esperaba, acaba siendo asesinada y ese hecho desatará la guerra abierta entre las dos comunidades.

En este episodio vemos a un Kirk afligido por la pérdida del paraíso soñado, por la caída en las tinieblas de un mundo que podría haberse desarrollado pacíficamente, de no mediar la siniestra intervención de los klingon. Puesto que ya no hay forma de revertir la situación, Jim opta por la única solución posible: armar a la gente de Tyree. Esta decisión le enfrenta a McCoy, que piensa que llenar el planeta de armas no va a arreglar nada. Pero aunque Bones tiene parte de razón en lo que dice, tampoco puede presentarle a Jim ninguna otra alternativa. El único modo de contrarrestar la nefasta influencia klingon es armando al pueblo de Tyree, ya que sólo así se podrá evitar que sea aniquilado por los otros. Y esa es la decisión que toma el capitán, no porque sea buena, que no lo es, sino porque no puede tomar ninguna otra. Al final del capítulo Bones le espeta a Kirk que ya tiene lo que quería. Aunque el gruñón médico de pueblo es mi personaje favorito de TOS, en esta ocasión no puedo estar de acuerdo con él. El capitán no quería la guerra, pero no había otra opción, dadas las circunstancias, y se decantó por la elección menos mala. La única persona que, quizá, podría haberle dado otra opción estaba luchando por su vida en la enfermería de la nave.

Kirk recuperado y confraternizando con los nativos
Kirk recuperado y confraternizando con los nativos

Los paralelismos de la historia con la conflagración vietnamita son evidentes. También los Estados Unidos se vieron en la obligación de intervenir en Vietnam, con el fin de atajar la agresión comunista. Al menos, así veía las cosas una gran mayoría de los norteamericanos. Sin embargo, la emisión del episodio coincidió en el tiempo con una devastadora ofensiva del Viet Cong, que provocó muchísimos muertos y revolvió la conciencia colectiva de Estados Unidos, haciendo que muchas personas empezaran a cuestionarse seriamente las razones de la intervención de su país en un conflicto tan lejano. Sólo podemos especular sobre cómo podría haber sido este episodio si se hubiera escrito en la época en que se emitió, tras esa terrible ofensiva. En todo caso, la historia que relata refleja bastante bien la mentalidad estadounidense, pues para ellos es válido intervenir en una sociedad con objeto de equilibrar los poderes, como hace Kirk en Neural.

Lo cierto es que el primer borrador del guión incluía referencias mucho más directas a la guerra de Vietnam, pero Roddenberry, que no quería problemas con NBC y Paramount, decidió matizarlas un tanto.

Mientras Kirk y Bones las pasan canutas en el planeta, Spock se debate en un complicado proceso de recuperación, que añade dramatismo al argumento, pero también un pequeño toque cómico. A Spock le atiende el doctor M´Benga, que ha estudiado en Vulcano y conoce bien la fisiología de los vulcanianos. La dulce enfermera Christine Chapel, que bebe los vientos por el primer oficial y está muy preocupada por su estado, le sostiene la mano amorosamente, hasta que llega M´Benga y le dice que Spock, a pesar de parecer dormido, es plenamente consciente de lo que pasa a su alrededor, y hasta se ha dado cuenta de que ella le sostiene la mano. También resulta muy original, por lo chocante, la forma en que debe finalizar la curación de Spock. Impagable la cara de Scotty cuando entra en la enfermería y ve a Christine abofeteando al vulcaniano.

El de Tyree es un personaje trágico. El honesto nativo es un hombre bueno y sencillo, que odia la violencia y se niega a matar. La destrucción de sus convicciones pacifistas es un duro golpe para Jim, que al final, cuando un transfigurado Tyree le pide que le proporcione más armas de fuego, le mira como si fuera otra persona. Y así es, en cierto modo. El cruel asesinato de Nona, a la que amaba profundamente a pesar de no despertar los mismos sentimientos en ella, le ha convertido en un ser violento, que sólo ansía venganza.

UNA PEQUEÑA GUERRA PRIVADA finaliza dejándonos un sabor amargo en la boca. Todo lo que James Kirk admiraba de ese mundo se ha perdido. A pesar de ello, la cosa podría haber sido peor. Otro capitán, amparándose en la Primera Directriz, habría dejado pasar la situación. Pero Jim Kirk no. Él enfrenta el problema con honestidad, intentando encontrar una solución para evitar que nadie subyugue a nadie. Y aunque, como trekkie, lamente la pérdida del paraíso que pudo haber sido Neural, no puedo estar más de acuerdo con el proceder de nuestro admirado capitán... porque no se podía hacer nada más.

© Antonio Quintana Carrandi (1.523 palabras) Créditos