CÓDIGO 8
CÓDIGO 8 EE. UU., 2019
Título original: Code 8
Dirección: Jeff Chan
Guión: Chris Pare, Jeff Chan
Producción: Robbie Amell, Stephen Amell, varios más.
Música: Ryan Taubert
Fotografía: Alex Disenhof
Duración: 98 min.
IMDb:
Reparto: Robbie Amell (Connor Reed); Stephen Amell (Garrett); Kyla Kane (Nia); Greg Bryk (Marcus Sutcliffe); Kari Matchett (Mary Reed); Jai Jai Jones (Travis); Alex Mallari Jr. (Rainer); Shaun Benson (Dixon); Sung Kang (Park); Aaron Abrams (Davis); Laysla De Oliveira (Maddy); Lawrence Bayne (Big Joe);

Al parecer, ésta película cosechó en su momento tan buena acogida entre los espectadores de Netflix como el desconcierto de la crítica profesional. La buena acogida vino, con toda seguridad, porque narra ideas sencillas e historias clásicas consistentemente, por lo general no hace falta más para que una producción tenga si no un éxito arrollador, si la buena acogida que comento.

El desconcierto de la crítica respecto a ésta película de Jeff Chan creo que se debe a que no hay forma de meterle mano de forma descarnada sin hacer un poco el ridículo, porque la película en realidad da más de lo que promete. En un principio, la pareja de protagonistas Stephen Amell (Arrow) y Robbie Amell (Expediente X) podría llevar a pensar que se trata de uno de esos telefilms de domingo por la tarde hecho con cuatro duros, dos ideas malamente recicladas y algún que otro efecto especial entre lo patético y lo cutre que a duras penas se la podría catalogar como Serie B. Pero no es así, CÓDIGO 8 es una película de primera división, sencillita, eso si, que trata con dignidad, y sobre todo sin melodramatismos exagerados, temas bastante peliagudos, y que sale airosa dejando un buen sabor de boca.

Por lo pronto se nos traslada a un futuro cercano, que por las mencionadas razones presupuestarias apenas se diferencia de nuestro presente, así que concedamos el comodín de mundo paralelo en el que nacen cada vez más personas con superpoderes. En una referencia clara al racismo y la xenofobia, y aunque en un principio estos individuos son bien recibidos debido a que sus capacidades resultan ser extremadamente útiles en la construcción y la industria, poco a poco la mano de obra pura y dura deja de ser tan necesaria y a ellos se les empieza a ver con desconfianza, y rechazo, hasta acabar siendo discriminados. Con el tiempo se descubre que se puede crear una poderosa droga a partir de su líquido encefalorraquídeo, lo que además les convierte en objeto de tráfico y persecución.

Connor (Robbie Amell) es un obrero de la construcción que sobrevive malamente a base de trabajos ocasionales, él también tiene poderes, es un eléctrico, que oculta como buenamente puede, porque además a su madre Mary (Kari Matchett), sus propios poderes se la están comiendo viva. Literalmente. Un día, mientras espera a que alguien le contrate, aparece la banda de Garrett (Stephen Amell) ofreciendo dinero fácil por un eléctrico. A partir de ahí la vida de Connor se complica puesto que el trabajo que le ofrecen es cualquier cosa menos legal.

La película se financió mediante crowdfunding, al parecer Jeff Chan buscaba apenas 200.000 dólares para ampliar un corto que había rodad años antes, pero la presencia de los Amell, despertó el interés y llegó a recaudar casi dos millones y medio. Esto supuso que las posibilidades de la producción subieran varios peldaños, algo que se ve claramente tanto en los efectos especiales como a la hora de cuidar el diseño de producción.

CÓDIGO 8 es un poco de todo, bebe principalmente del mundo de los superhéroes, aunque la idea no sea muy original por cuanto ya hemos visto en múltiples ocasiones narraciones en la que la sociedad los acaba rechazando por raros, de hecho la premisa es la misma que la serie The Gifted, aunque por motivos obvios CÓDIGO 8 no está ambientada en el universo Marvel.

Pero también es un noir al uso, con los policías persiguiendo a los ladrones sin tregua, y también una película de mafiosos, donde la banda de Garrett roba, vende y compra todo aquello que se puede robar, vender y comprar, además de hacerse con enemigos muy peligrosos, y también es una historia costumbrista, en la que la vida de los superhéroes, que en realidad no lo son en absoluto, es tan precaria y miserable como la de cualquier otro marginado.

Jeff Chan construye la película con tino y sin exagerar ninguno de sus aspectos, que son partes del todo de la historia, que se imbrican sin casi esfuerzo con los demás. Los actores cumplen cada uno con su papel, son casi todos caras conocidas de las producciones televisivas, así que en el fondo la película tiene algo de episodio de Héroes, Arrow o Expediente X, sobre todo cuando muchos de sus protagonistas o secundarios también se ven por aquí.

Siempre digo que más allá de las grandes superproducciones con presupuestos casi ilimitados, este tipo de películas pequeñas siempre son necesarias, puesto que gozan de cierta independencia creativa que les permite, aún sin salir de los tópicos habituales, construir relatos consistentes y más que dignos.

Por cierto, la segunda parte ya está en marcha. Esperemos que ofrezca un producto tan interesante como éste.

© Francisco José Súñer Iglesias
(791 palabras) Créditos