QUE ESE SEA SU ÚLTIMO CAMPO DE BATALLA
QUE ESE SEA SU ÚLTIMO CAMPO DE BATALLA EE. UU., 1969
Título original: Star Trek TOS: Let That Be Your Last Battlefield
Dirección: Jud Taylor
Guión: Oliver Crawford sobre una historia de Lee Cronin
Producción: Gene Roddenberry y Fred Freiberger
Música: Alexander Courage y Fred Steiner
Fotografía: Al Francis
Duración: 51 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); Nichelle Nichols (Uhura); James Doohan (Scott); George Takei (Sulu); Walter Koenig (Chekov); Majel Barrett (Chapel); Lou Antonio (Lokai); Frank Gorshin (Bele)
Temporada: 3, Episodio: 15

Sinopsis

Fecha estelar 5730.2. La Enterprise intercepta a una lanzadera federal robada, en la que viaja Lokai, un individuo blanco y negro procedente del planeta Cheron. Poco después aparece Bele, perteneciente a la misma especie humanoide y que persigue a Lokai. Ambos se profesan un odio visceral y convierten la Enterprise en un campo de batalla.

Kirk intentando aportar algo de cordura
Kirk intentando aportar algo de cordura

Uno de los problemas más graves que acuciaban a USA en los 60, y cuyas secuelas todavía están presentes en la sociedad estadounidense, es el del racismo. Este delicado tema se trató siempre en Star Trek, pero en su última temporada, y por decisión exclusiva de Roddenberry, se decidió plantearlo de una manera clara y directa, podría decirse que incluso simplista, pero precisamente por eso muy efectiva. En QUE ESE SEA SU ÚLTIMO CAMPO DE BATALLA no hay lugar para las sutilezas argumentales. En este capítulo, uno de los últimos de la producción, se arremete sin complejos, y gracias al magnífico guión de Oliver Crawford, contra la estupidez de las ideas racistas.

Lokai y Bele son de la misma especie, y, sin embargo, se aborrecen mutuamente. Ese aborrecimiento se sustenta en prejuicios de corte racista, que dejan perplejos a nuestros héroes. Como es natural, Kirk, Spock y McCoy se muestran sorprendidos ante su inusual pigmentación cutánea, pero no entienden a qué se debe el odio tan irracional que se profesan. Cuando descubren la verdad se quedan atónitos. La madre Naturaleza, que ha hecho a estos seres mitad blancos y mitad negros, ha cometido un error de bulto: a unos los hizo blancos del lado derecho, y a otros negros del mismo lado. Y en esa diferencia tan nimia basan Lokai y Bele sus respectivas e intransigentes posturas. El grado de estupidez de estos personajes, y por extensión de su cultura, que según todos los indicios ha asumido y magnificado hasta lo esperpéntico semejante disparate, alcanza proporciones épicas. Nunca hasta entonces se habían enfrentado los tripulantes de la Enterprise a alienígenas tan desquiciados, y Kirk, como es habitual en él, trata de hacerlos entrar en razón, pero esto se revela como una misión imposible. La intención del capitán es llevar a Lokai a la Base Estelar donde robó la lanzadera, pero Bele insiste en su pretensión de llevárselo a Cheron para que responda de sus crímenes. No le preocupa que no exista tratado de extradición entre su mundo y la UFP. Ante la negativa de Jim a complacer sus exigencias, trata de hacerse con el control de la nave, pero, aunque en un principio lo logra, el capitán consigue recuperarlo. Tras varias peripecias, la Enterprise arriba a Cheron, sólo para descubrir que la civilización cheronita ya no existe, pues los habitantes de ese mundo se han destruido entre sí llevados por sus delirantes prejuicios. Bele y Lokai son los únicos cheronianos que quedan vivos, pero ni siquiera eso los hace reaccionar de forma positiva. Exacerbado su odio aún más, se trasladan al devastado planeta, prosiguiendo con una lucha insensata que abarca ya 50.000 años terrestres.

Limitando el argumento a su concepto más básico, el problema del blanco y del negro, QUE ESE SEA SU ÚLTIMO CAMPO DE BATALLA funciona perfectamente como crítica del racismo, pero también adolece de cierta falta de lógica. En primer lugar, el trekkie avezado se pregunta cómo es que nadie ha oído hablar antes de estos seres bicolores, si como se supone tienen una civilización tan avanzada, llevan nada menos que 50.000 años persiguiéndose a través de la galaxia y, además, uno de ellos ha robado una lanzadera de una base federal. Quizá Crawford debió trabajar un poco más la historia, en vez de centrarse exclusivamente en el odio irracional que se profesan mutuamente estos seres. Pero dejando este detalle aparte, lo cierto es que el capítulo es uno de los más impactantes y recordados de la última temporada de TOS.

Dado que la acción transcurre a bordo de la nave, fue un episodio muy económico, donde lo más destacado es la actuación de los actores, excelente como casi siempre. Destaca sobre todo la férrea determinación de Kirk, que está dispuesto a destruir la Enterprise antes que dejarla en manos de un energúmeno como Bele. Claro que más tarde Bele logra inhabilitar las conexiones del ordenador, para evitar que Jim pueda amenazarlo otra vez con programar la autodestrucción de la Enterprise, y conduce al navío hasta el planeta Cheron. La de la cuenta atrás para la autodestrucción es la secuencia más tensa, y sería imitada en numerosos episodios de otras series Trek.

En este capítulo tenemos una de las pifias más simpáticas de toda TOS, una puerta ¡entreabierta! que le sirve a Spock para descubrir cómo Lokai trata de ganarse a una parte de la tripulación. El espectador escucha las voces de Sulu y Chekov, comentándole al cheroniano que en la Tierra del pasado también hubo problemas similares a los del planeta Cheron. Pero cuando el vulcaniano se detiene junto a la puerta, y la cámara se adentra en la sala... ¡Sorpresa! Chekov no está allí. Aunque es posible que Pavel siguiera el debate a través de su consola del puente, el sonido de su voz no se corresponde con el de una transmisión videográfica. En fin, pequeños detalles incongruentes que hacen las delicias de cualquier reunión de trekkies.

QUE ESE SEA SU ÚLTIMO CAMPO DE BATALLA podría haber dado, evidentemente, mucho más de sí. No obstante, es bastante interesante, moderadamente entretenido y, además, trata con valentía un tema incómodo para un importante sector de la ciudadanía estadounidense de los años 60. Sólo por eso ya vale la pena verlo. Que lo disfrutéis.

© Antonio Quintana Carrandi (934 palabras) Créditos