MIRI
MIRI EE. UU., 1967
Título original: Star Trek TOS: Miri
Dirección: Vincent McEveety
Guión: Adrian Spies
Producción: Gene Roddenberry y Gene L. Coon
Música: Alexander Courage
Fotografía: Jerry Finnerman
Duración: 51 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); Grace Lee Whitney (Rand); Kim Darby (Miri); Michael J. Pollard (Jahn); David Ross (teniente Galloway)
Temporada: 1, Episodio: 08

Sinopsis

Fecha estelar 2713.5. La Enterprise, buscando la procedencia de una señal de radio, arriba a un planeta que parece un calco exacto de la Tierra. Al descender, el equipo de misión, comandado por Kirk, se encuentra en una ciudad similar a las urbes norteamericanas de mediados de la década de 1960, pero en ruinas y aparentemente abandonada. Los federales pronto descubren a los únicos habitantes de esa ciudad, y al parecer de todo el planeta, unos extraños niños. La ausencia de adultos desconcierta a Kirk, que para averiguar lo que ha ocurrido allí sólo cuenta con la ayuda de una asustada adolescente llamada Miri. Las investigaciones de Spock y McCoy revelan que los nativos del planeta llevaron a cabo un ambicioso experimento para prolongar la vida, cuyos efectos provocaron la aniquilación de todos los adultos, y retrasó el envejecimiento de los niños a tan sólo un mes cada cien años. Al llegar a la pubertad, los niños contraen una extraña enfermedad, que los hace envejecer aceleradamente y los transforma en seres violentos e irracionales, abocados a una muerte horrible. El grupo de niños, desconfiando de Kirk y el resto de su equipo de adultos, les roba los comunicadores para evitar que se pongan en contacto con la nave. Kirk y los suyos, exceptuando a Spock, han contraído la enfermedad, y su única posibilidad de salvación reside en recuperar esos comunicadores.

Las fuerzas vivas de la Enterprise escuchando las cuitas de Miri
Las fuerzas vivas de la Enterprise escuchando las cuitas de Miri

En MIRI aparece por primera vez en Star Trek una referencia clara al siglo XX, pues, aparte de situarse la acción en un mundo que es una réplica casi exacta de la Tierra, la ciudad a la que descienden nuestros héroes es idéntica a las metrópolis americanas contemporáneas de la serie. Dejando aparte la imposibilidad científica de algo así, no cabe duda de que tal planteamiento contribuye a aumentar el interés del capítulo.

Hay también en MIRI una velada crítica a la obsesión científica por desentrañar los misterios de la vida, y por alargar ésta indefinidamente. El argumento del episodio era muy novedoso y original en su época, pues trata sobre la manipulación genética y los peligros que ésta conlleva. Los científicos del planeta de MIRI, en su búsqueda de una especie de fórmula de la inmortalidad, crearon sin pretenderlo un virus que, aunque alargaba extraordinariamente la existencia de los niños, se activaba cuando éstos alcanzaban la pubertad. La cosa todavía fue mucho peor, porque el virus de marras infectó a los adultos, provocando en ellos una locura asesina previa a una muerte horrible. Conscientes de lo que habían hecho, aquellos científicos trataron de hallar una solución, pero al no dar con ella, programaron una señal de socorro automática que, al final, guió a la Enterprise hasta allí... tres siglos después.

Kirk y su equipo acaban infectados por el virus, así que tratan de encontrar una cura para la enfermedad. Todo parece marchar bien, pero con lo que nuestro admirado capitán no cuenta es con los celos de Miri y con la animadversión, por otro lado comprensible, que sienten los niños hacia los adultos. Miri, que está a punto de entrar en la adolescencia, ya casi es una mujer, y se siente muy atraída por ese perfecto ejemplar de héroe americano que es Jim Kirk. Pero cuando la muchacha observa cierta escena entre Jim y la asistente Janice Rand, el monstruo de los celos se adueña de ella y, dispuesta a quitar de en medio a su rival, planea con sus compañeros el rapto de Janice. La relación entre Kirk y Miri es muy parecida a la que existió entre Janice Rand y Charlie Evans en CHARLIE X, un amor juvenil no correspondido. No obstante, Miri acabará por comprender lo que pretende hacer Kirk, y se convertirá en su defensora ante un grupo de infantes bastante salvajes.

Los niños han sobrevivido gracias a los víveres de tiendas y almacenes, pero éstos han empezado a escasear, y según cálculos de Spock, apenas quedan para seis meses, así que los federales, además de buscar una cura para la enfermedad, también piensan en el modo de salvar a los pequeños... aunque éstos no parecen muy dispuestos a que los salven. Pero es que, a pesar de todo, siguen siendo básicamente niños. El tiempo casi se ha detenido para ellos, y, en consecuencia, también se ha ralentizado su desarrollo intelectual. No han madurado, siguen siendo críos y comportándose como tales, y esto se explicita en sus actos. Hay, no obstante, ciertos contrastes entre los más pequeños, que lo ven todo como un juego, y los que están a punto de entrar en la adolescencia, que empiezan a comprender en parte lo que ocurre, aunque no son plenamente conscientes de la gravedad de los hechos.

A todo buen trekkie de la vieja guardia le interesa, sobremanera, la especial relación entre Jim Kirk y la bellísima asistente Rand. En un principio se pensó desarrollar una historia de amor entre estos dos personajes, y eso se sugirió en algunos episodios. Pero Roddenberry no quería amoríos en la Enterprise, y mucho menos entre el capitán y una de sus oficiales. Gene veía a Kirk como una especie de Horatio Hornblower del espacio, un héroe clásico que debería tener una novia en cada puerto, o sea, en cada planeta, así que dio carpetazo al asunto. Por eso, aunque en la escena contemplada por Miri la asistente le revela al capitán que está enamorada de él, Jim sólo puede ofrecerle consuelo y ánimos, transmitiéndole sin palabras su pesar por no poder corresponder a sus sentimientos. Y es que Jim Kirk, como capitán de una nave estelar, no puede permitirse, por razones obvias, formalizar una relación sentimental con un miembro femenino de su tripulación.

Grace Lee Whitney tenía en aquel momento muchos problemas personales, el más importante de ellos su adicción a la bebida. Quizá por eso se decidió suprimir su personaje de Star Trek. En MIRI aparece por última vez como parte integrante de una historia Trek. En LA CONCIENCIA DEL REY, último episodio en el que intervino, ni siquiera llegó a tener una línea de diálogo. Sin embargo, el rol de Janice Rand caló muy hondo entre los aficionados, lo que fue determinante para que Roddenberry lo recuperara en STAR TREK: LA PELÍCULA y en algunas entregas fílmicas posteriores.

La ambientación del episodio es excelente. Salvo unas pocas escenas en el puente de mando de la nave, la acción se desarrolla en la ciudad, cuyos decorados son los mismos que se utilizarían más adelante en EL RETORNO DE LOS ARCONTES y LA CIUDAD EN EL LÍMITE DE LA ETERNIDAD.

La joven actriz que interpreta a Miri, Kim Darby, alcanzaría la fama con su rol de Mattie Ross en VALOR DE LEY (Henry Hathaway, 1969) cinta que le valió al gran John Wayne su único y merecidísimo Oscar. En el grupo de niños figuraron Lizabeth y Melanie, hijas de William Shatner, y Dawn, hija de Gene Roddenberry. Lizabeth es la niña rubia con el vestido a rayas rojas y blancas, Melanie la del vestido negro, y Dawn la rubita más pequeña.

Aunque no es un episodio en el que sus personajes destaquen especialmente, tanto Spock como McCoy no defraudan al espectador y, para no variar, siguen llevándose como el perro y el gato, aunque en su relación subyace un trasfondo de afecto que irá desarrollándose a lo largo de la serie, alcanzando su plenitud en los largometrajes.

El de este episodio fue el único guión que escribió para TOS Adrian Spies, quien en principio había concebido la historia para una película de televisión. Con esta historia Spies consiguió varios galardones, entre ellos el prestigioso premio Edgard, y fue nominado para un Emmy.

© Antonio Quintana Carrandi (1.273 palabras) Créditos