WONDERFUL DAYS
WONDERFUL DAYS Corea del Sur, 2003
Título original: Wonderful Days
Dirección: Kim Moon-saeng
Guión: Kim Moon-saeng, Park Jun-Yong
Producción: Hwang K. S., Kyeong Hag Lee
Música: Won II
Fotografía: Young Ki Yoon
Duración: 86 min.
IMDb:
Reparto: Choi Ji Hoon (Shua); Maeng Se Chang (Shua joven); Eun Yeong Seon (Jay); Kim Hee-jung (Jay joven); Oh In Seong (Cade / Simon); Tak Won-Je (Comandante Locke); Kim Byung-kwan (Dr. Noah); Kim Sung Min (Woody); Si Yeong-joon (Goliath / Cheol-han); Ahh Yong Wook (Zed / David); Park Ji Hoon (Moe / Joe); Kim Myung-kook (Gobernador); Kim Soo-jung (Typon)
Comentarios de: Jorge Armando Romo

El cine coreano cuenta con una fuerte base de fans entusiasmados por el tipo de historias ofrecidas así como la forma en que se desarrollan las mismas. En un tono muy distinto al estadounidense, muchas de las mejores películas de este país asiático combinan géneros y convenciones narrativas de tal forma que las tramas son engañosas y buscan sus propios caminos originales e innovadores. Si bien no todo lo que se produce en Corea del Sur es la nueva panacea del cine mundial, muchas de sus producciones han logrado insertarse en las salas occidentales sorprendiendo a los espectadores.

Para el caso de la ciencia-ficción, el cine coreano ha retomado algunas de las tramas clásicas del género para ofrecer su toque personal, contextualizándolo y creando sus propias fórmulas y lugares comunes que atraigan cada vez a mayor audiencia. Pero esto no siempre se ha cumplido y algunas películas, mayormente preocupadas por agradar al mercado estadounidense, han buscado imitar los clichés occidentales con poco o nulo éxito. WONDERFUL DAYS (2003), película animada que buscó en su momento innovar con su animación, es un ejemplo de imitación sin escrúpulos.

Ubicada en la primera mitad del siglo XXII, el mundo ha sufrido una pléyade de conflictos armados y hoy por hoy sólo existe una enorme ciudad que se ocupa de ofrecer las mayores comodidades a sus ciudadanos a costa de contaminar los pequeños pueblos a los alrededores. Ecoban es el nombre de la ciudad que tiene muy cómodos a sus habitantes gracias al sistema DELOS: una compleja red que controla una industria interna encargada de producir electricidad a costa de consumir los recursos energéticos disponibles. Justo los habitantes de la ciudad están representados por aristócratas adinerados y privilegiados que desprecian a toda la gente de los pueblos cercanos quienes viven en condiciones paupérrimas. En este contexto de desigualdad social, no es de extrañar que surjan de entre los marginados varios revolucionarios que busquen mejorar las circunstancias tratando de sabotear el sistema DELOS.

La historia inicia justo con un esquivo hombre llamado Shua, quien logra infiltrarse en el sistema para tratar de sabotearlo. Pese a sus habilidades y esfuerzos, existe toda una red de guardias de seguridad que le impiden llegar hasta la fuente principal. Jay, una de los miembros de seguridad de élite, le detiene el paso al intruso pero lo deja escapar luego de reconocerlo. Y es que Shua fue en algún momento un miembro de aquella sociedad privilegiada, pero ahora forma parte de un grupo de forajidos que busca sabotear Ecoban. Jay no espera ni un poco y sale en su búsqueda, no sin antes llamar la atención de otro de los líderes de élite, quien encuentra una excelente oportunidad para localizar a los revolucionarios y acabar con ellos de una vez por todas. Conforme avance la historia, una alianza entre Shua y Jay permitirá una mejor infiltración en el sistema.

Uno de los aspectos que más destaca de la película es su animación. La combinación de gráficos por computadora para los fondos y vehículos, frente al dibujo hecho completamente a mano para mostrar a los personajes, resulta fallida en uno de sus primeros intentos por contar historias visuales y animadas mucho más realistas. Si bien aquello que está animado por computadora logra transportarnos a un ambiente [G:01: cyberpunk] oscuro y post-apocalíptico, el diseño de personajes no logra embonar y tal parece que estamos observando dos películas distintas. Hoy en día a los japoneses se les da mejor esta combinación, pero para la época de estreno de la cinta esto debió dejar confundido a más de uno.

Lo verdaderamente interesante es justo el planteamiento social y ecológico. Al día de hoy, la comodidad de unos representa la explotación de otros, mientras que el aspecto ecológico resulta interesante ya que se discute cómo la facilidad para obtener algún producto de lujo o de necesidad básica tiene una huella ecológica que frecuentemente se ignora.

Pero fuera de estos aspectos, básicamente estamos frente a una cinta de acción maniquea en donde los revolucionarios son perfectamente buenos mientras que las fuerzas de seguridad son malas hasta el cogote. En una búsqueda por hacerle ojitos a Estados Unidos, la cinta está repleta de tiroteos, sacrificios inútiles, persecuciones y momentos de paroxismo extremo en donde apenas y por una nariz los revolucionarios logran su cometido. Los momentos de tensión se sienten forzados y resulta que los villanos, apenas y con unos cuantos intercambios de palabras, ahora son tremendamente bondadosos y apoyan la noble causa al grado de sacrificarse por ella.

En definitiva, una fallida cinta animada que, pese al interesante planteamiento social y ecológico de inicio, sólo busca convertirse en el blockbuster palomero en una matiné dominical.

© Jorge Armando Romo (782 palabras) Créditos