REUNIÓN
REUNIÓN EE. UU., 1990
Título original: Star Trek TNG: Reunion
Dirección: Jonathan Frakes
Guión: Thomas Perry, Jo Perry, Ronald D. Moore y Brannon Braga, sobre una historia de los dos primeros y Drew Deighan.
Producción: David Livingston y Lee Sheldon
Música: Jerry Goldsmith y Ron Jones
Fotografía: Marvin Rush
Duración: 46 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Gates McFadden (Dra. Crusher); Levar Burton (LaForge); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Alférez Wesley Crusher); Suzie Plakson (K´Ehleyr); Robert O´Reilly (Gowron); Patrick Massett (Duras); Charles Cooper (K´mpec); Jon Steuer (Alexander); Michael Rider (Oficial de Seguridad); Basil Wallace (Ayudante de Duras); Mirron E. Willis (Vorn).
Temporada: 4, Episodio: 07

Sinopsis

Fecha estelar 44246.3. La embajadora K´Ehleyr regresa a la Enterprise con su hijo Alexander, fruto de su unión con Worf. Su misión es reunir a Picard con K´mpec, Canciller del Alto Consejo klingon. K´mpec informa al capitán federal de su inminente muerte, a causa del envenenamiento a que ha sido sometido, y le designa como encargado del ritual por el cual debe ser elegido un nuevo líder para el Alto Consejo.

K´Ehleyr y Alexander llegando a la Enterprise

Los klingon habían protagonizado algunos de los mejores episodios de TNG, pero con REUNIÓN se avanza un paso más en una interesantísima vertiente narrativa, centrada en los problemas políticos que acucian a este imperio, que acabarán por provocar su desmembramiento y una posterior guerra civil.

En este capítulo asistimos a la enconada lucha por el poder que libran Gowron y Duras, así como a las maniobras de cada uno de ellos para desbancar a su contrincante. El espectador toma partido desde un principio (o al menos así ocurrió en mi caso) por el primero de ellos, y eso por la sencilla razón de que los trekkies ya conocemos la catadura de Duras desde el estupendo PECADOS DE PADRE, donde quedó claro que su bajeza moral es absoluta.

La sucesión en el imperio klingon la determina un mediador imparcial, tarea ingrata que, por las razones esgrimidas por K´mpec, debe llevar a cabo Picard. Jean-Luc no está por la labor, pero cuando sabe que alguien ha estado envenenando a K´mpec, y que uno de los aspirantes a ocupar su puesto es Duras, acaba aceptando el ofrecimiento del líder del Alto Consejo. Desde luego K´mpec ha elegido bien, porque a pesar de sus iniciales reticencias, Picard es un hombre honrado, que sabrá hacer a un lado sus prejuicios y su condición de oficial de la Flota Estelar de la Federación, para escoger sabiamente al candidato más adecuado para liderar el imperio klingon. Como es obvio, ni a Gowron ni a Duras les hace gracia que sea Picard quien tome esa decisión, pero mientras el primero acaba aceptándola, si bien a regañadientes, Duras lo hace porque no le queda otro remedio, pero sigue con sus intrigas para alcanzar el poder por medios espurios. No es que Gowron sea un santo, pues trata de ganarse el favor de K´Ehleyr mediante el soborno; pero, para los estándares de comportamiento klingon, es muchísimo más honesto que su siniestro contrincante, que no duda en recurrir a un atentado para intentar librarse de su rival, intento de asesinato tras el que se adivina la larga sombra de los romulanos.

Los episodios de TNG solían tener dos tramas, la principal, que narraba los hechos más relevantes del capítulo, y una secundaria, pergeñada en muchas ocasiones sólo como complemento de la principal y a veces para completar metraje. En REUNIÓN no puede hablarse de dos tramas, sino de una sola, dividida en dos vertientes estrechamente relacionadas. Los problemas de Worf con su amante del pasado tienen relación con los acontecimientos que se están produciendo, y también con los narrados en el antes citado PECADOS DE PADRE. Para Worf es una sorpresa mayúscula descubrir que tiene un hijo. Su repentina paternidad le confunde y muestra una actitud fría y distante ante K´Ehleyr, al menos al principio. Luego cede un poco y, a la curiosa manera klingon, exterioriza sus sentimientos por la mujer a la que ama. También quiere al pequeño, pero se resiste a reconocerlo como hijo suyo, porque, con arreglo a las tradiciones klingon, Alexander heredará la deshonra de su familia, marcada por la traición de su padre, Mog, al que todos los klingon consideran culpable del ataque romulano a Camp Kithomer. Como vimos en PECADOS DE PADRE, el verdadero traidor, el que colaboró con los romulanos, fue el padre de Duras, pero por razones políticas Worf tuvo que plegarse a las condiciones impuestas por el difunto K´mpec, admitir la supuesta traición de su progenitor y asumir su deshonra.

A K´Ehleyr le cuesta creer que el padre de Worf fuera un traidor. Por otra parte, al ser medio humana, su actitud no está condicionada por las rígidas costumbres klingon. Lo que quiere es que Worf asuma sus responsabilidades y acepte a Alexander como hijo suyo. Al final lo conseguirá, pero le costará la vida. Dispuesta a averiguar qué se oculta tras el deshonor que parece perseguir a Worf, K´Ehleyr empieza a investigar sobre el asunto, lo que empuja a Duras a asesinarla. Pero la valerosa mujer vive lo suficiente para revelarle a Worf quién la ha matado, y el jefe de seguridad de la Enterprise va en busca de Duras y acaba con su vida en un combate singular.

Picard ante el Gran Consejo kinglon

Hay que reconocer que el pobre Worf tuvo muy mala suerte con sus relaciones sentimentales. Muchos años después, cuando sirvió en DS9, se enamoró de Jadzia Dax, con la que llegaría a contraer matrimonio. Pero, al igual que K´Ehleyr, la indómita trill moriría asesinada, en ese caso concreto por Gul Dukat, uno de los villanos más memorables jamás vistos en una entrega Trek.

A Picard no le gusta un pelo que Worf, un oficial de la Flota Estelar, se tome la justicia por su mano. Pero aunque le reprende severamente por ello, e incluso anota una falta de disciplina en su hoja de servicios, entiende el proceder de su jefe de seguridad.

En REUNIÓN aparece por primera vez el Bat´Tehl, que a partir de entonces se convertiría en el arma klingon más popular de la saga. Diseñada por el supervisor de efectos especiales, Dan Curry, es una espada muy singular, pues su configuración rompe con todo lo visto hasta el momento en cuestión de armas blancas. Fue el propio Curry el que enseñó su manejo a Michael Dorn, en largas e intensas sesiones.

Diseñado por Rick Sternbach y construido por el maquetista Greg Jein, el crucero pesado klingon clase Vor´cha también rompía con la estética clásica de las naves de esta raza. Para resaltar la influencia de la alianza entre la Federación y el imperio klingon, Sternbach diseñó una nave hibrida, que combina la estética klingon y la federal, dotando al navío de barquillas factoriales muy parecidas a las usadas en la Flota Estelar. Es sin duda una de las mejores maquetas vistas en TNG.

El personaje de Alexander, que aquí interpreta Jon Steuer, adquiriría importancia a partir del episodio NUEVO TERRITORIO, de la siguiente temporada, donde Brian Bonsall asumió el rol. Al final de REUNIÓN, Worf, que no cree estar preparado para ejercer de padre, envía a Alexander al cuidado de sus abuelos terrestres.

© Antonio Quintana Carrandi (1.101 palabras) Créditos