KRONOS: EL FIN DE LA HUMANIDAD
KRONOS: EL FIN DE LA HUMANIDAD EE. UU., Suiza, 2017
Título original: Singularity
Dirección: Robert Kouba
Guión: Robert Kouba, Sebastian Cepeda
Producción:
Música: Tobias Enhus, Scott Kirkland
Fotografía: Jesse Brunt, Sebastian Cepeda
Duración: 92 min.
IMDb:
Reparto: Julian Schaffner (Andrew Davis); John Cusack (Elias Van Dorne); Carmen Argenziano (Damien Walsh); Eileen Grubba (Veronica Davis); Jeannine Michèle Wacker (Calia (as Jeannine Wacker)); Pavlo Bubryak (Cassiem)

El hecho que de actores de reconocido prestigio se sumen a proyectos que, de entrada, no pintan bien, se puede deber o bien a que estén pasando por un acuciante problema económico, o que sean amigos y/o familia del productor y pongan la cara, más bien el nombre, para atraer la atención del público sobre la película.

No obstante, parece ser que la participación de John Cusak en éste film tiene una explicación más tortuosa. El guionista y director, Robert Kouba lanzó el proyecto de la película, inicialmente llamado AURORA, en una plataforma de patrocinio colectivo (eso que se llama crowdfunding) hacia 2013. Kouba tenía un cierto nombre gracias a varios cortos de animación y no tardó en recaudar una cifra, que aunque no era muy elevada para lo que vienen a ser los estándares de la industria, si le permitió echar a andar la película con pocos medios y dos jóvenes actores completamente desconocidos Julian Schaffner, como Andrew Davis, y Jeannine Michèle Wacker como Claire. La mayor parte de la película se rodó en exteriores, entre Suiza y la República Checa, pero su estreno y montaje definitivo se hizo esperar, hasta el punto de que muchos de los patrocinadores presionaron a Kouba para que terminara el proyecto. De alguna forma, un tiempo después consiguió convencer a Cusak para que interpretara al megalómano magnate de la robótica Elias van Dorne, y a Carmen Argenziano (el general Carter de Stargate SG-1) para que hiciera lo propio con Damien Walsh, su factotum. Luego añadió escenas a base de CGI para pegar todos aquellos fragmentos y así nació SINGULARITY, que en España se ha conocido como KRONOS: EL FIN DE LA HUMANIDAD.

¿Por qué ese cambio de nombre? Ni idea, buscando por el IMDB no hay casi películas, sean cortas o largas que se llamen así, de modo que poca confusión se habría producido. Ya se sabe, otra de esas extrañas decisiones de los distribuidores. El caso es que en esta ocasión no es un título tan mal elegido, porque al cabo, el tal Kronos lo que persigue es exterminar la humanidad. Lo curioso del asunto es que buceando por Internet en busca de la portada me encuentro con que en otros países han hecho igualmente de su capa un sayo. Maltraduciendo, por ejemplo en Francia se le ha llamado KRONOS: LA REBELIÓN DE LOS ROBOTS (o DE LAS MÁQUINAS, depende como y donde se emitiera), en Rumanía KRONOS, SOLUCIÓN EXTREMA, en Bulgaría algo así como LA ÚLTIMA FORTALEZA DEL PUEBLO. Las cosas de la distribución internacional.

Todo comienza cuando, en nuestros días, van Dorne, secundado por Walsh, crea Kronos, una inteligencia artificial que resolverá todos los problemas de la humanidad, pero Kronos va por su cuenta y decide que no es tanto que la humanidad tenga problemas, sino que ella misma es el problema, así que hay que hay que exterminarla. Pasa el tiempo, casi un siglo, y cada vez hay menos supervivientes, entre ellos Andrew y Calia. Andrew es el típico pasmao que no se entera de nada, y no va a sobrevivir mucho en ese mundo despiadado, de no ser porque se encuentra con Calia, de nuevo la típica superviviente post-apocalíptica, que en cierto modo le adopta como mascota.

¿De donde ha salido Andrew? No está muy claro, pero van Dorne, secundado por Walsh, tienen algo que ver con ello, al menos demuestran gran interés por el chaval, que parece guardar grandes secretos. ¿Cómo han sobrevivido van Dorne y Walsh? En realidad var Dorne es ahora el avatar de Kronos y Walsh una especie de cyborg. El caso es que Calia tiene intención de llegar a Aurora, una especie de último refugio, y acaba llevándose con ella a Andrew, pasando por aventuras y padecimiento sin fin, perseguidos por robots asesinos y hostigados por otros humanos asilvestrados.

La accidentada producción de la película queda de manifiesto en cada escena, y sobre todo en cada transición, deslavazada y poco cuidada. Le salva, hasta cierto punto, la espectacularidad y buena factura de los CGI, pero eso hoy día ya no significa nada si el resto de la producción no se ejecuta con el rigor necesario. Finalmente se queda en serie B, pero no de las cutres, sino las de guión malo, con diálogos entre lo bochornoso y lo ridículo, de auténtica vergüenza ajena.

En lo que a mi respecta, tiempo perdido con ésta película, si bien tiene más nivel que las producciones televisivas de The Asylum, al menos éstas no se toman demasiado en serio a si mismas y el resultado es el mismo.

© Francisco José Súñer Iglesias (764 palabras) Créditos