EL ENEMIGO
EL ENEMIGO EE. UU., 1989
Título original: Star Trek TNG: The Enemy
Dirección: David Carson
Guión: David Kemper y Michael Piller
Producción: David Livingston
Música: Jerry Goldsmith y Dennis McCarty
Fotografía: Marvin Rush
Duración: 51 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Gates McFadden (Dra. Crusher); Levar Burton (LaForge); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Wesley Crusher); Colm Meaney (O´Brien); Andreas Katsulas (Comandante Tomalak); John Snyder (Centurión Bochra); Steve Rankin (Patahk)
Temporada: 3, Episodio: 07

Sinopsis

Fecha estelar 43349.2. Mientras exploran un planeta azotado por constantes tormentas electromagnéticas, en el que se ha estrellado una pequeña nave romulana, LaForge sufre un accidente y Riker y Worf, incapaces de encontrarle, tienen que regresar a la Enterprise, llevándose a un romulano herido de gravedad. Mientras tanto, LaForge cae prisionero de otro romulano que, como él, se encuentra perdido en aquel hostil mundo.

En la Enterprise, la doctora Crusher hace lo posible por curar al romulano herido, pero sólo una transfusión podría salvarle. Worf es el único donante posible, pero se niega a ayudar a un miembro de la raza que asesinó a sus padres.

LaForge y Bochra posando para la posteridad
LaForge y Bochra posando para la posteridad

Por fin, tras aparecer en LA ZONA NEUTRAL, último episodio de la primera temporada, y hacer un brevísimo cameo en CONTAGIO, de la segunda, los romulanos, mis extraterrestres favoritos de TNG, vuelven por sus reales. EL ENEMIGO marca el inicio de una interesantísima línea argumental de la serie, centrada en la descripción de la cultura y desarrollo de esta especie alienígena. Los romulanos se revelarán a partir de aquí como peligrosísimos estrategas, dispuestos a aprovechar el menor signo de debilidad de la Federación. Al contrario que los temibles klingon, que por regla general siempre van de frente, los romulanos son maestros de la intriga política soterrada, unos taimados oponentes que pondrán a Picard en más de un aprieto. Estos seres observan un comportamiento bismarckiano, pues, al igual que el legendario Canciller de Hierro prusiano, Otto von Bismarck, su política se basa en no iniciar nunca un conflicto directamente, sino en provocarlo de forma indirecta, empujando a otros a dar el primer paso. Exactamente igual que hizo Bismarck con el ingenuo Napoleón III allá por 1870.

Sin embargo, los romulanos también poseen cierto concepto del honor, aunque éste no esté tan acentuado como en el caso de los klingon. El centurión Bochra se comporta con la prepotencia característica de su raza, pero las circunstancias le hacen recapacitar, uniendo sus esfuerzos a los de LaForge para intentar escapar de ese mundo infernal, cosa que al final consiguen gracias a una idea del alférez Wesley Crusher.

Sin embargo, la parte más interesante de la trama es la que se desarrolla a bordo de la Enterprise. Mientras Picard se las entiende con el astuto Tomalak, la doctora Crusher intenta curar a Patahk, pero el único modo de hacerlo es mediante una transfusión. Sólo hay una persona en la nave cuyo tipo de sangre es compatible con la del romulano: Worf. Pero el klingon se niega en redondo, y ni la doctora, ni el primer oficial, ni siquiera Picard, consiguen hacerle cambiar de idea.

Este capítulo es uno de los preferidos del productor y guionista Michael Piller, porque explora una de las facetas más oscuras de Worf. Pero Michael Dorn albergó muchas dudas sobre el guión. No quería mostrar en pantalla ese lado tan intransigente del klingon, pues temía que los fans empezaran a considerar a Worf como un asesino sin conciencia y le rechazaran. La papeleta se solucionó haciendo que Patahk se comportara como un típico ejemplar de romulano, fanático hasta el fin, que prefiere morir antes que permitir que la sangre de un klingon contamine su cuerpo. Esta solución argumental ha sido injustamente tachada de chapucera e infantil por algunos, pero la verdad es que resulta coherente con la forma de ser romulana; o, al menos, de una gran mayoría de romulanos.

En EL ENEMIGO debuta uno de los villanos Trek más memorables, el inimitable comandante Tomalak, que posteriormente aparecería en varios capítulos. La creación que de tal personaje hace Andreas Katsulas es sencillamente genial, pues con un leve fruncimiento de labios o cejas consigue transmitir al espectador la amenaza que se oculta detrás de las en apariencia amables palabras del romulano. En Babylon 5 Katsulas rizaría el rizo de la perfección interpretativa, al encarnar a G´Kar, la mejor creación de su carrera, un individuo que tenía muchos puntos en común con Tomalak, aunque con el tiempo se revelaría como mucho más digno e íntegro que el artero romulano.

© Antonio Quintana Carrandi (674 palabras) Créditos