THE BLACKOUT
THE BLACKOUT Rusia, 2019
Título original: Avanpost
Dirección: Egor Baranov
Guión: Ilya Kulikov
Producción: Valeriy Fedorovich, Ivan Golomovzyuk
Música: Ryan Otter
Fotografía: Sergei Trofimov
Duración: 127 min.
IMDb:
Reparto: Aleksey Chadov (Oleg); Pyotr Fyodorov (Yuriy Grubov); Svetlana Ivanova (Olga); Lukerya Ilyashenko (Alyona); Kseniya Kutepova (Marina Osmolovskaya); Konstantin Lavronenko (Mayor Dolmatov); Filipp Avdeev (Zhenya); Artyom Tkachenko (Id); Yuriy Borisov (Teniente Kasatkin);

El cine ruso nos está deparando últimamente una buena cantidad de sorpresas en forma de ciencia-ficción clásica, espectacular y sin grandes complicaciones. Justo el tipo de películas por las que uno iba al cine con los colegas a pasarse una tarde disfrutando como un gorrino de tiros, explosiones, carreras, alienígenas invasores, tías buenas, científicos listos como ratones coloraos y militares un poco tontos pero muy competentes en lo suyo.

El cine yanki nos dio en el pasado una enorme cantidad de películas de ese estilo que disfrutamos desacomplejadamente y recordamos, en mayor o menor medida, con gusto. Nos teníamos que tragar, por supuesto, el patrioterismo yanketa pero eso lo descontábamos del minutaje de la película.

Pero en los 2000 algo pasó. Los mandamases de Jolivúd empezaron a cambiar, o los productores empezaron a cambiar, el caso es que algo cambió y en las pelis no solo nos metían con calzador el discurso patriotero, sino que además ideologías de todo tipo empezaron a abrirse paso entre los párrafos de los guiones para introducir todas esas cosas bonitas de la inclusión, la diversidad, el ecologismo, etcétera, etcétera, etcétera..., convirtiendo el puro espectáculo en folletos adoctrinadores bastante plomizos. Creo que la última película yanki que vi en la línea de la que comento en esta ocasión fue INVASIÓN A LA TIERRA. Un pelotón de marines pegándose de tiros con unos alienígenas cabrones que habían llegado con la aviesa intención de invadir la Tierra.

Punto.

Sin las tontunas que acabaron destrozando la tercera trilogía de Star Wars.

Pero hete aquí que han llegado los rusos en nuestra salvación. Historias simples, personajes de una pieza, espectacularidad a raudales para un par de horas entretenidas sin más complicaciones. Tendrán su agenda oculta, que la tendrán, hoy día todo el mundo la tiene, pero de momento no se les nota demasiado. Sus películas son patrioteras, pero no de forma tan desaforada como las yankis, sus personajes son bastante más planos, los guiones necesitan algún que otro pulido, pero en el aspecto técnico son excelentes y dan lo que se espera de ellos. En este caso, una de invasiones alienígenas... con tiros, explosiones, carreras y tías buenas.

En ésta hay un masivo apagón a nivel mundial (el blackout del que habla el título en inglés, en ruso ni me atrevo) y solo una amplia zona entre los alrededores de Moscú y los países bálticos, el llamado Círculo de vida, parecen haberse librado del mismo. No hay noticias del resto de Rusia, ni del mundo. Todo parece en silencio. Y a oscuras. El gobierno, o lo que queda de él, se organiza y empieza a enviar comandos para investigar que sucede en la Zona de cuarentena, pero muy pocos vuelven. Nuestros protagonistas son Oleg (Aleksey Chadov) y Yuriy (Pyotr Fyodorov), dos militares asignados a un puesto de avanzada desde el que se lanzan diversas expediciones de exploración. Finalmente se revela el misterio, Id (Artyom Tkachenko) un alienígena renegado, o algo así, chiva a la teniente coronel Osmolovskaya (Kseniya Kutepova) el plan de sus congéneres para invadir la Tierra y a partir de ahí, si ya habíamos visto no pocas escenas espectaculares, la acción se dispara.

Para darle emoción al asunto (y lo que decía antes de las tías buenas) se introduce en plena ensalada de tiros a Olga (Svetlana Ivanova) médico militar, a la que ya hemos visto en pelotas en el breve prólogo, y a Alyona (Lukerya Ilyashenko) reportera dicharachera que darán las réplicas a sus contrapartes masculinas y tendrán casi todo el protagonismo en el desenlace de la película, que no deja de ser escalofriante.

THE BLACKOUT se puede clasificar como serie B lujosa. El argumento podría ser perfectamente el de cualquier novelita de la edad de oro de Luchadores del Espacio, en la que la desvergüenza argumental se hace dueña de casi todos los tópicos clásicos del género y los reproducen sin problema, en un guión consistente, sin grandes agujeros ni grandes saltos de continuidad, aunque algunas cuestiones las resuelve de forma precipitada. En los diálogos falla más, algunos parecen sacados directamente de esas mismas novelas de a duro, y los personajes resultan intercambiables, Oleg y Yuriy parecen el mismo militarote desdoblado, al igual que Olga y Alyona, que excepto por sus profesiones tampoco resultan muy distintas.

Pese a que los actores son perfectos desconocidos por estas latitudes, demuestran competencia en su trabajo, y aunque con el doblaje no es posible saber hasta que punto son naturales, me da que la artifiosidad de los diálogos debió poner a más de uno en dificultades.

Si es lo que buscas, una película como las de antes con los medios técnicos de ahora, sin complicaciones, el grado justo de emoción y el valor añadido del exotismo que por el momento conservan las pelis rusas.

© Francisco José Súñer Iglesias, (796 palabras) Créditos