¿QUÉ Q?
¿QUÉ Q? EE. UU.,
Título original: Star Trek TNG: Q WHO?
Dirección: Rob Bowman
Guión: Maurice Hurley
Producción: Robert L. Mcullough
Música: Jerry Goldsmith y Ron Jones
Fotografía: Edward R. Brown
Duración: 51 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Levar Burton (LaForge); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Wesley Crusher); Colm Meaney (O´Brien); John De Lancie (Q); Whoopi Goldberg (Guinan); Lycia Naff (Alférez Sonya Gómez).
Temporada: 2, Episodio: 16

Sinopsis

Fecha estelar 42761.3. Q, apartado del Continuo Q por sus compañeros, pretende que Picard le admita como miembro de su tripulación. Ante la negativa del capitán, el semi-dios decide dar un escarmiento a Jean-Luc, transportando a la Enterprise a una región remota e inexplorada de la galaxia, donde acecha una espantosa amenaza.

Q mostrando a Picard su incierto futuro
Q mostrando a Picard su incierto futuro

Este es el episodio de presentación de los temibles borg, raza de seres tecno-orgánicos que se convertirá en una auténtica pesadilla no sólo para la Federación, sino para todas las razas inteligentes de la galaxia. La irrupción de estos cyborgs desmorona la imagen paradisiaca que teníamos del universo futurista Trek, al tiempo que nos prepara para terribles experiencias futuras, que culminarán con los acontecimientos narrados en el episodio doble LO MEJOR DE DOS MUNDOS.

Los borg nacieron de la necesidad de proporcionarle a la serie un nuevo enemigo, más temible que los romulanos. Maurice Hurley, autor del guión, concibió una raza insectoide, similar a la de las hormigas o las abejas. Sin embargo, los costes de producción que conllevaría la puesta en imágenes de tal idea eran prohibitivos. Michael Westmore, responsable del maquillaje, dejó bien claro que necesitaría al menos el triple del presupuesto normal con el que contaba para realizar su labor, y eso determinó que se abandonase el proyecto de presentar una raza de insectos con inteligencia colectiva. Pero como la propuesta de Maurice era muy sugestiva, se le dio carta blanca para desarrollarla, aunque eso sí, variándola de forma que resultara económicamente viable de producir. Hurley mantuvo la idea básica de una especie que observara los comportamientos masificados de los insectos sociales, pero convirtió a esos seres en cyborgs, es decir, organismos cibernéticos.

Estas criaturas rompen los esquemas de la Flota Estelar y causan una honda impresión y desasosiego en Picard. Q deja de lado por una vez su vena histriónica y humorística, enfrentando a JeanLuc y su tripulación a unos seres con los que resulta imposible negociar, una raza cuyo único objetivo es la asimilación de las características biológicas y tecnológicas de otras especies, integrándolas en su colectivo. Con klingons, romulanos o cardasianos se puede llegar a alguna clase de entendimiento, pero los borg ni piden ni dan cuartel. Su presencia sirve para colocar al hombre, siempre tan arrogante, tan dispuesto a erigirse en dios de una creación cuya mayor parte desconoce, en un plano de modestia que le es muy necesario. Representan, sin ninguna duda, una amenaza definitiva y terrible, a la que muy pronto deberá hacer frente la Federación.

En cierto modo, y aunque actúa movido en principio por el resentimiento, Q le hace un favor a la Unión Federal de Planetas al revelarle a Picard la existencia de tales criaturas. Vapulea el ego de JeanLuc, demostrándole que la infalibilidad no es una característica de la humanidad, pero el capitán se rehace pronto, mostrándole al cargante semi-dios que los humanos, si bien cometen muchos fallos, poseen la habilidad de elevarse sobre ellos y rectificar su postura. La enigmática Guinan, por su lado, aparte de mostrarnos su aversión hacia Q, revela a Picard que los borg aniquilaron a casi toda su raza, de la que quedan pocos supervivientes esparcidos por la galaxia, y le advierte sobre el inminente peligro que representarán esas criaturas, una vez lleguen al espacio de la Federación.

La concepción estética de los borg requirió una estrecha colaboración entre los departamentos dirigidos por Westmore y Dorinda Wood, responsable del vestuario. Con el fin de potenciar el lado más siniestro de estos inquietantes entes, se recurrió al empleo de maquillajes cadavéricos, así como al uso de diversos implantes mecánicos que cubrieron los cuerpos y los cráneos de los actores caracterizados como borgs. El resultado es sencillamente estremecedor.

Otro acierto del episodio fue la creación de la nave borg. En Star Trek, desde los heroicos tiempos de TOS, habían predominado los diseños más o menos aerodinámicos, pero en esta ocasión los creadores de las maquetas de la serie se arriesgaron y dieron un auténtico salto en el vacío, diseñando una nave estelar completamente alejada de los patrones convencionales. El enorme navío de configuración cúbica se reveló como todo un acierto, el escenario ideal para ubicar a tan formidables oponentes. Una de las escenas más impresionantes es ésa en la que los borg proceden a reparar los daños infligidos al casco de su nave por los disparos de la Enterprise, dando la impresión de que el cubo se repara a sí mismo. Lo que se hizo fue construir una de las caras metálicas del cubo borg, procediendo luego a derretir parte de la misma con un soplete al tiempo que se filmaba. Después, los encargados de los efectos visuales no tuvieron más que reproducir hacia atrás esa filmación. El efecto en pantalla es sobrecogedor.

El rodaje no estuvo exento de problemas. De hecho, la mayor parte del equipo técnico pensaba que el episodio sería un fiasco, y hasta Patrick Stewart se rebeló contra la aparente falta de seriedad que observaba en el enfoque de la historia. Por suerte, la decidida intervención de Roddenberry devolvió las aguas a su cauce, y cuando ¿QUÉ Q? se emitió por primera vez, el sábado 6 de mayo de 1989, los fans lo acogieron con entusiasmo.

El guión de Hurley es magnífico, y logra transmitir al espectador una sensación de temor e incomodidad. El tono vanguardista del episodio crea un ambiente especial, haciendo de ¿QUÉ Q? uno de los mejores capítulos de la segunda temporada. Disfrutadlo.

© Antonio Quintana Carrandi, (915 palabras) Créditos