Pienso que al regreso no voy a utilizar las máquinas integradoras. Más bien tomaré una de las naves. Aunque la travesía es lenta tendré la oportunidad de pasar por la tierra y recoger unos cuantos hombres. Los niños sienten verdadero deleite cuando juegan con ellos. A Eliso no le gustan. Le parecen demasiado agresivos y escandalosos.
A. C. DOBLEU, de SIMÓN EL MAGO

Durante gran parte del siglo XX la literatura de ciencia-ficción ecuatoriana podía referirse, a primera vista, como escasa y olvidada por los círculos académicos. Gran parte de esta situación se debió a que el realismo social, como en toda Latinoamérica, había imperado apropiándose el título de literatura seria frente a los otros géneros como la fantasía, el terror o la ciencia-ficción, caracterizadas como poco serias, evasivas o directamente sin nivel.
Sin embargo, a poco que se escarbe, Ecuador gozaba de un interesante recorrido por el género especulativo. Desde la conquista europea, pasando por los apologéticos católicos, utópicos, literatura fantástica decimonónica, etc., mucha agua corrió bajo el puente, solo que olvidada por el canon.
Un gran referente de la literatura de ciencia-ficción, que en sus tiempos se denominaba como fantástica, de la primera mitad del siglo XX, fue Pablo Palacio y el cuento LA DOBLE Y ÚNICA MUJER, que formó parte del libro UN HOMBRE MUERTO A PUNTAPIÉS (1927), del cual ya hemos tratado. Con ello queremos decir que existió una tradición fantástica y cercana a la ciencia-ficción, que en años recientes ha sido revisitada y rescatada del olvido para colocarla en el lugar que corresponde.
Pero si nos remontamos, dentro de Ecuador, al siglo XIX podemos rastrear la novela utópica LA RECETA, de Francisco Campos Coello, publicada por entregas en una revista hacia 1893. En ella un hombre bebe una pócima y despierta un siglo después para conocer los cambios de Guayaquil. Esta era la forma corriente de viajar en el tiempo en general de la literatura fantástica del siglo XIX, como es la obra de Mark Twain, UN YANQUI EN LA CORTE DEL REY ARTURO, de 1889.
Posteriormente el mismo autor, hacia el cambio de siglo, más precisamente en 1900, publica VIAJE A SATURNO . En esta obra un científico visita el planeta Saturno, algo no extraño para la época, pues, por ejemplo, en 1877 el escritor chileno Francisco Millares publica DESDE JÚPITE R, con temática cercana.
Así, con estas obras, vemos un Campos Coello claramente influenciado por el escritor francés Julio Verne, algo tampoco ajeno a la época, sino recordemos al escritor cubano Juan Manuel Planas, el Verne cubano
, solo por citar a uno de estos precursores.
Posteriormente, ya a mediados del siglo XX encontramos la novela LOS MONOS ENLOQUECIDOS, de 1951, escrita por José de la Cuadra, y considerada más una novela fantástica o de aventuras en donde una persona se lanza a la búsqueda de un tesoro en la selva y para recuperarlo debe recurrir a monos amaestrados.
En 1952 Juan Viteri Durand publica en Chile, ZARKISTÁN. Una novela que mezcla contactos extraterrestres y telepatía junto con planteos metafísicos.
Por tanto podemos arriesgar que la ciencia-ficción moderna en Ecuador comienza con estos autores, a comienzos de la década de los 1950, pero que va a encontrar en Carlos Béjar Portilla (Guayaquil, 1938) como el mejor exponente de la ciencia-ficción durante esos años, los 1970 y 1980

Lo cierto es que recién en la década de los 1970 del siglo pasado, con la obra del mencionado Carlos Béjar Portilla, vamos a ver una ciencia-ficción en estado de madurez con sus libros de cuentos: SIMÓN EL MAGO, 1970; OSA MAYOR, 1970 y SAMBALLAH, 1971; que conforman un conjunto de textos que combinan fantasía, literatura especulativa y ciencia-ficción. En esa época el libro de cuentos SIMÓN EL MAGO le valió el Premio Nacional de Relato José de la Cuadra.
Luego llegarán, en 1986, PUERTO DE LUNA y ya entrado el siglo XXI, más precisamente en 2003, PABELLÓN DE MUJERES.
Sin embargo Béjar Portilla no incursionó en la ciencia-ficción por puro placer literario ya que, habiéndose graduado de abogado y ejercido muy pocos años la profesión, se abocó de lleno a la literatura para realizar crítica social, reflexionar sobre la sociedad, la tecnología, el poder y las tensiones culturales propias del convulsionado contexto regional.
También ha incursionado en novela y poesía. Esta extensa actividad literaria la ha desarrollado dialogando con el campo cultural ecuatoriano contemporáneo. También ha participado en antologías y publicaciones de revistas relacionados con la ficción especulativa.
Ampliamente formado en cuestiones relacionadas con la filosofía humanista, conocedor de la ciencia-ficción clásica y de las corrientes modernas en materia de ciencias sociales, su literatura va a estar teñida de esas ideas o más bien de esas preguntas que lo llevan al compromiso moral de exponer los males de la humanidad y la condición humana propiamente dicha. No por otra cosa reconoce como influencias a Ray Bradbury, pero también a Jorge Luis Borges, un referente obligado en Latinoamérica, por lo que sus temáticas derivan hacia la convivencia con extraterrestres, la manipulación genética, minería interplanetaria y relaciones con seres en los que anticipa, con una mirada local, la inteligencia artificial.
En estos textos se van a advertir una preocupación constante por los futuros posibles, bastantes cercanos, las distopías sociales, el impacto de la tecnología en la subjetividad humana y los conflictos éticos derivados del progreso científico.

En SIMÓN EL MAGO vamos a encontrarnos con uno de los volúmenes más representativos de la ciencia-ficción ecuatoriana contemporánea, donde como ya adelantamos, Béjar Portilla mezcla especulación tecnológica, ironía filosófica y una fuerte carga simbólica. Alejada de lo que podría denominarse ciencia-ficción dura
en el sentido clásico, sus relatos gozan de un nervio más metafísico que se revela como una exploración temprana y lúcida de la disolución del sujeto moderno. Dado que se encuentra lejos de la literatura hard anglosajona, el libro propone una indagación sobre esa condición humana trasvasada por lo tecnológico.
Dice Raúl Vallejo:
El juego de las anticipaciones con Simón el Mago, nos entrega un cuento compacto, en el que impera la situación, casi sin diálogos, brotando siempre en conciencias individuales, comprometidas con los hechos, en una extraordinaria lucidez de expresión.
A. C. DOBLEU, es el relato con el que se abre el libro. En una narración netamente anticipativa tenemos dos tipos de sociedades, las computarizadas
(el mundo occidental y súper capitalista) y las atrasadas
(léase pueblos originarios). Estas últimas no comprenden los problemas de las primeras, en particular por su supuesto atraso. La moraleja: enemigo de la humanidad es aquel que privilegia las necesidades del Estado por sobre las realidades de los individuos.
En SIMÓN EL MAGO, Carlos Béjar Portilla construye un libro de cuentos que, leído desde el prisma posthumanista, se revela como una exploración temprana y lúcida de la disolución del sujeto moderno. Lejos de la espectacularidad tecnológica de cierta ciencia-ficción anglosajona, el volumen propone una indagación sobria, casi clínica, en los modos en que el individuo se convierte en función, protocolo o simulacro.
También, como relatos de ciencia-ficción en SIMÓN EL MAGO, podemos mencionar a EL SEÑOR YAWATTA y a ÍCARO.
En el libro de cuentos OSA MAYOR, de 1970, podemos hallar los siguientes cuentos-de ciencia-ficción: HISTORIA PARA UN ESPEJO, TIGELINO, DEMASIADO TARDE PARA MIRAR LAS ESTRELLAS, EL HOMBRE QUE SE OLVIDÓ DE COLGAR y, por supuesto, el que da nombre al libro.
En SAMBALLAH, de 1971, podemos reconocer como de ciencia-ficción a DIPLOCUS, PAJARALIA, FINAL DE VIAJE o LA INVESTIGACIÓN DEBE CESAR.
Algunas conclusiones
La narrativa de Béjar Portilla, en particular la cuentística, combina un tono reflexivo con elementos propios del género: mundos futuros, situaciones límite y escenarios de extrañamiento. Predomina en el autor una prosa clara, orientada a la construcción de ideas, donde el énfasis está puesto más en el concepto que en la espectacularidad. Así, sus relatos suelen funcionar como alegorías sociales dialogando con las problemáticas locales, pero sin perder de vista las preocupaciones universales del género.
Dentro del panorama de la ciencia-ficción ecuatoriana, Carlos Béjar Portilla formó parte de una generación de autores que contribuyeron a consolidar el género como una herramienta válida de análisis cultural y social, de hecho durante años posteriores a los tratados, siguió publicando: en 1986 un libro de cuentos: PUERTO DE LUNA. Luego novelas como LA ROSA DE SINGAPUR, en 1990 y MAR ABIERTO, en 1997, entre muchas otras.
https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op03098.htm.
https://www.literaturaecuat[...]a/carlos-bejar-portilla.htm.
https://acoso-textual.blogs[...]b.edu.ec/handle/10644/10411.
PUERTO DE LUNA. LA ROSA DE SINGAPUR, citando a Cecilia Ansaldo. EL CUENTO ECUATORIANO DE LOS ÚLTIMOS TREINTA AÑOS, en LA LITERATURA ECUATORIANA EN LOS ÚLTIMOS 30 AÑOS (1950-1980), Quito, El Conejo, 1980.
https://ivanrodrigo.wordpre[...]la-ivan-rodrigo-mendizabal/.