Sinopsis
Fecha estelar 5928.5. La Enterprise acude a una llamada de socorro de la doctora Janice Lester desde Camus II. La doctora, que está en posesión de los conocimientos científicos de una antiquísima civilización, logra intercambiar su cuerpo con el de Kirk y hacerse con el control de la nave. Sin embargo, su comportamiento levanta las sospechas de los oficiales de mando.

Roddenberry concibió a James Kirk como una especie de Horatio Hornblower del espacio, con una novia en cada puerto. Los antiguos amores de Jim aparecieron en la serie como amigas, con las que recordaba los buenos viejos tiempos que compartieron en el pasado. Pero Janice Lester es una mujer mentalmente enferma, resentida con Jim porque prefirió su carrera a ella, además de sentirse tremendamente celosa por la posición de mando que ostenta Kirk, y que ella jamás alcanzará. Por otra parte, reniega de su condición femenina y su máxima aspiración es ser un hombre.
Cuando descubre una máquina alienígena capaz de intercambiar las mentes, urde un plan para vengarse de Jim. Con una estratagema atrae a la Enterprise hasta el planeta Camus II, donde aprovecha un momento en que se queda sola con Kirk para echarle en cara todo su odio y realizar la transferencia mental.
Una vez en el cuerpo de Kirk, la exultante Janice trata de adaptarse a la situación, pero su paranoia la traiciona en demasiadas ocasiones, provocando la perplejidad de sus subalternos, que no entienden ese cambio de comportamiento. Mientras tanto, Kirk, en el cuerpo de Janice, intenta convencer a sus oficiales de lo que ha ocurrido, pero al principio sólo consigue que le tomen por loco, o mejor dicho por loca. Temerosa de que McCoy acabe descubriendo la verdad, la Janice que ocupa el cuerpo del capitán releva a Bones de sus funciones al cuidado de la enferma, sustituyéndolo por su cómplice Coleman. Es entonces cuando Spock y los demás empiezan a sospechar que allí ocurre algo raro. McCoy consigue que Kirk se someta a una serie de pruebas médicas, para determinar si hay algún problema. Las supera con creces y Janice se muestra exultante, pues cree haber convencido a Bones. Pero el galeno insiste en someterle también a pruebas psicológicas, lo que irrita al falso Kirk, aunque acaba sometiéndose a las mismas y superándolas.
Spock, a requerimiento de Janice, se fusiona mentalmente con ella y descubre que la mente de la mujer es en realidad la de su capitán. Ahora bien, eso sólo no sirve como prueba irrefutable de la suplantación de identidades. La irracional Janice, que ocupa el cuerpo de Kirk, sabe que tanto Spock como McCoy sospechan de él/ella, así que convoca una vista para poner en evidencia a Janice / Jim y que todos la tomen por loca. Está en un brete de conseguirlo, pero Spock sabe perfectamente que ése no es su capitán y se le enfrenta con decisión. Scott, que ha comprendido que semejante comportamiento no es propio del auténtico Kirk, aprovecha un receso para hacer partícipe a Bones de sus temores, sugiriendo que la única manera de detener a ese falso Kirk es tomando la nave. La conversación de ambos en el pasillo ha sido grabada, de modo que la histérica Jim / Janice, fuera de sí, los acusa de amotinamiento y, erigiéndose en juez y jurado, los declara culpables, condenándoles a muerte. Spock y Janice / Jim correrán la misma suerte.
Este es el error definitivo de la doctora Lester. Está dispuesta a llevar a cabo sus intenciones contra viento y marea, a pesar de que Sulu y Chekov, presentes en la vista, protestan enérgicamente, pues la Federación no aplica la pena capital. Pero el falso Kirk, es decir la auténtica Janice, sigue en sus trece. Sin embargo, los oficiales del puente ven claro, por fin, que ése no es su capitán y se niegan a obedecer sus órdenes. El falso Kirk sufre un ataque de histeria, y en ese momento, durante un breve instante, la mente de Jim Kirk regresa a su cuerpo.
La desquiciada Jim / Janice va a ver a Coleman, contándole que empieza a tener problemas para mantener su identidad en el cuerpo del capitán. Coleman responde que, si quiere evitar la posibilidad de que la mente de Jim Kirk regrese a su cuerpo, debe matarlo. Arthur, que siempre ha amado a Janice, le echa en cara a ésta que no matara al capitán cuando tuvo ocasión, y señala que si no lo hizo fue, posiblemente, porque todavía lo ama. Tratando de contener su histeria, Jim / Janice le pide a Coleman que lo mate por ella, y para convencerlo recurre a sus encantos, es decir a los de Kirk. Arthur está tan enamorado de ella, que apenas puede negarle nada, así que ambos se dirigen hacia la cubierta de celdas para dar muerte a Janice / Jim y los demás. Pero aprovechando una distracción del falso Kirk y de Coleman, Janice / Jim ataca a éste último, forcejeando con él por la posesión de un phaser. Y es entonces cuando, de alguna manera, la mente del capitán vuelve a su propio cuerpo. La mujer acaba en los brazos de Coleman y Jim Kirk, el auténtico Jim Kirk, visiblemente afectado, le ruega que cuide de ella. Porque, a pesar de que la mujer ha intentado acabar con su vida y suplantarle al mando de la Enterprise, nuestro admirado capitán sabe que, en el fondo, la doctora Lester no es más que una pobre enferma, como el Garth de A QUIENES LOS DIOSES DESTRUYEN.
LA INTRUSA TRAIDORA no es un episodio muy destacado, de esos que los trekkies recordamos con cariño. Pero ver a Kirk separado en dos mitades opuestas, como en EL PROPIO ENEMIGO, tiene su encanto. Aquí se encontrará separado de sus amigos, del mando de su nave y hasta de su propio cuerpo, una experiencia aterradora. Jim podría convencer a sus amigos de quién es en realidad con miles de detalles, pero hemos de tener en cuenta que sufre un shock emocional, agravado por el tratamiento médico a que es sometido en el cuerpo de Janice Lester, así que es comprensible que tarde un poco en conseguirlo. Por otra parte, es hasta cierto punto lógico que al principio nadie le crea, pues como apunta Spock, ese tipo de transmutación que se supone ha sufrido nunca antes había sido realizada con éxito.
Durante la filmación se produjo una curiosa anécdota, narrada por Sondra Marshak, Joan Winston y Jacqueline Lichtenberg en su obra STAR TREK LIVES. Según parece, en la secuencia de la corte marcial el director le indicó a Shatner que se fuera en determinada dirección. Perplejo, el actor comentó que por allí no había ninguna puerta, pero Wallerstein insistió, así que Will no tuvo otra que obedecerle. Si nos fijamos un poco, veremos que el resultado en pantalla canta por peteneras.
El figurante más célebre de TOS fue el impagable Leslie, que aparecía y desaparecía constantemente, llegando a alcanzar el don de la ubicuidad. Pero en LA INTRUSA TRAIDORA aparece nada menos que el teniente de seguridad Galloway. La cosa no tendría mayor importancia, de no ser porque a Galloway lo desintegró el capitán Ronald Tracy en EL ESPLENDOR DE OMEGA, de la segunda temporada. Sabemos que Star Trek tuvo siempre problemas presupuestarios, pero podían haber escogido a otro extra, ¿no?
Por cierto, la actitud de Janice en el cuerpo de Kirk cuando habla con Coleman, en el último tramo del capítulo, no puede ser más evidente. Está insinuándose, casi haciéndole arrumacos para conseguir su propósito. Las connotaciones homosexuales de la escena son indudables, por lo que sorprende muchísimo que algo así no sólo se rodara en una serie televisiva de los años 60, sino que llegara a emitirse. Es obvio que el responsable de la censura en la NBC de la época estaba a otra cosa.
Con LA INTRUSA TRAIDORA se puso punto final a la producción. Algunos trekkies se habían movilizado para intentar que se rodara una cuarta temporada, pero la campaña de cartas no estuvo a la altura de la anterior, y además la decisión de los ejecutivos de Paramount y NBC era inamovible: Star Trek no volvería. Los decorados de los Estudios Desilu fueron desmontados y los actores se fueron cada uno por su lado. A todos los efectos, Star Trek había muerto. Dados sus bajos índices de audiencia durante su tercera temporada, se presumía que nadie querría saber nada de la serie. Sin embargo, fue adquirida por centenares de cadenas de televisión, muchas de ellas locales, que la programaron diariamente, en ocasiones en horario de máxima audiencia. El resultado fue que, apenas unos meses después de su cancelación, Star Trek resurgió de sus cenizas como un Ave Fénix, convirtiéndose en una producción de culto y sumando cada vez más adeptos, hasta erigirse, a la vuelta de un par de años, en una de las series de televisión con más seguidores. LA INTRUSA TRAIDORA se emitió por primera vez el seis de marzo de 1969. Cuatro meses después, el módulo Eagle de la nave Apolo XI depositaba a dos hombres en la superficie lunar. Todo un símbolo de la época en que se produjo TOS.
EE. UU., 1969