EL DOCTOR JEKYLL Y SU HERMANA HYDE
EL DOCTOR JEKYLL Y SU HERMANA HYDE Gran Bretaña, 1971
Título original: Dr. Jekyll And Sister Hyde
Dirección: Roy Ward Baker
Guión: Brian Clemens, basado en la novela de Robert Louis Stevenson
Producción: Albert Fennell y Brian Clemens para Hammer Films/EMI Films Productions
Música: David Whitaker
Fotografía: Norman Warwick
Duración: 97 min.
IMDb:
Reparto: Ralph Bates (Dr. Henry Jekyll); Martine Beswick (Hermana Hyde); Gerald Sim (Profesor Robertson); Lewis Fiander (Howard); Dorothy Alison (Sra. Spencer); Susan Brodrick (Susan); Ivor Dean (Burke); Tony Calvin (Hare); Paul Whitsun-Jones (Sargento Danvers); Philip Madoc (Byker).

Sinopsis

El doctor Henry Jekyll, obsesionado con encontrar el elixir de la eterna juventud, realiza una serie de experimentos basados en el empleo de hormonas femeninas, que obtiene de cadáveres que le proporciona el encargado de la Morgue. Uno de esos experimentos da un resultado sorprendente: transforma a un mosquito en una mosca. Fascinado por el inesperado resultado, Jekyll decide probar la fórmula en sí mismo, convirtiéndose en una hermosa mujer, a quien llama Hyde. Pero para mantener esa forma necesita más hormonas femeninas, y como en la Morgue ya no hay cadáveres de mujeres que pueda utilizar, opta por asesinar rameras para obtener esa sustancia. Su otro yo femenino, atractiva, sensual y carente de escrúpulos, desea imponerse a Jekyll y alargar su existencia, por lo que le incita a seguir asesinando.

EL EXTRAÑO CASO DEL DOCTOR JEKYLL Y MISTER HYDE es una de las obras más conocidas de Robert Louis Stevenson, autor también de la inmortal LA ISLA DEL TESORO. El relato ha sido llevado al cine en numerosas ocasiones. La mejor versión muda tiene un siglo de antigüedad, EL HOMBRE Y LA BESTIA (DR. JEKYLL AND MR. HYDE, John S. Robertson, 1920), protagonizada por el legendario John Barrymore. Con la llegada del cine sonoro se realizó EL HOMBRE Y EL MONSTRUO (DR. JEKYLL AND MR. HYDE, Rouben Mamoulian, 1932), a la que siguió EL EXTRAÑO CASO DEL DOCTOR JEKYLL (DR. JEKYLL AND MR. HYDE, Victor Fleming, 1941), con Spencer Tracy en el papel estelar. Hasta el incombustible cómico Jerry Lewis se atrevió con el mito, adaptándolo a su peculiar idiosincrasia en EL PROFESOR CHIFLADO (THE NUTTY PROFESSOR, 1963), uno de los mejores títulos de su filmografía.

A partir de los años 50 del siglo pasado, Hammer Films remozó y puso al día los mitos cinematográficos del terror gótico. Con LAS DOS CARAS DEL DR. JEKYLL (THE TWO FACES OF DR. JEKYLL, 1960), Terence Fisher recuperó el personaje de Stevenson para el cine, en una obra más que notable e incluso superior, en algunos aspectos, al tratamiento que había dado a la historia el cine hollywoodense.

Parecía que el relato de Stevenson ya no podía dar más de sí. Pero en 1971, cuando ya la Hammer se encaminaba al declive, Roy Ward Baker, responsable de algunas de las cintas más memorables del Estudio, dirigió EL DR. JEKYLL Y SU HERMANA HYDE, que acabaría convirtiéndose, gracias a su originalidad, en uno de los títulos fetiche de la legendaria productora británica.

Brian Clemens, creador de la exitosa serie sesentera Los vengadores, respetó el espíritu de la novela original, pero alterando una parte esencial del relato: Hyde, el otro yo de Jekyll, no es ya un ser de apariencia monstruosa, sino una hermosísima mujer. Sin embargo, observa un comportamiento tan depravado como el del Hyde masculino, porque en esencia es la parte malvada de Jekyll, el lado oscuro que todos tenemos y tratamos de dominar y mantener oculto. Siguiendo las pautas de la historia clásica, la bellísima pero pérfida Hyde tratará por todos los medios de imponerse a Jekyll, al que empujará al asesinato de mujeres para obtener más hormonas femeninas, que le permitan elaborar el compuesto que da vida a su alter ego mujeril. Jekyll luchará para preservar su identidad frente a la pujanza de su malvada contraparte femenina, pero, poco a poco, sucumbirá ante esa metamorfosis sobre la que ya no ejerce ningún control.

El film es pródigo en escenas memorables. Destaca la de la primera transformación de Jekyll en la atractiva Hyde, con ese sugestivo plano ante el espejo, cuando va descubriendo su perfecta anatomía femenina y se acaricia voluptuosamente los senos. O esa otra, en que Hyde se dispone a apuñalar por la espalda a la dulce Susan, y de pronto Jekyll logra imponerse momentáneamente a su pérfida mitad femenina, impidiendo en el último instante el asesinato de la joven que ama. Y sobre todo, esa impactante toma final del rostro dividido en dos mitades, una de hombre y otra de mujer, mientras Jekyll muere al caer de la cornisa de un edificio, al que se ha encaramado huyendo de la policía.

EL DR. JEKYLL Y SU HERMANA HYDE es un film fascinante, construido sobre una doble transgresión: la científica en Jekyll, y la sexual en Hyde. Debido a ello, algunos críticos políticamente correctos han acusado a la película de machista, pues, siempre según sus discutibles criterios, la cinta de Baker parece sugerir que la materialización del mal se simboliza a través de la mujer, que actúa como semilla y catalizador de la maldad absoluta. Para enfatizar semejante majadería, los críticos progres contraponen a Hyde los personajes de Susan y su madre, prototipos de damiselas mojigatas y recatadas. Pero, en realidad, la creación de Martine Beswick es una mujer librepensadora, emprendedora, promiscua y magníficamente dotada sexualmente, que posee una mente masculina y que ni odia su cuerpo ni vacila en usarlo para su propio beneficio. En este aspecto, el personaje de la hermana Hyde puede asimilarse como una crítica de la represión de todo tipo que sufría la mujer durante la época victoriana. Así que, en cierto sentido, comparte muchos puntos en común con las feministas actuales.

El reparto del film, encabezado por un estupendo Ralph Bates, es tan eficaz como el de cualquier producción Hammer. Quien más destaca es, como resulta obvio, Martine Beswick, una actriz que poseía unos rasgos muy atractivos, vagamente masculinos, así como un cuerpo felino y una pose ligeramente altiva. Había participado en DESDE RUSIA CON AMOR (FROM RUSSIAN WHITH LOVE, Terence Young, 1963) y OPERACIÓN TRUENO (THUNDERBALL, Terence Young, 1965), dos de las mejores entregas de la saga de James Bond 007. Su intervención en las cintas mencionadas llamó la atención del productor James Carreras, pasando de chica Bond a chica Hammer. En HACE UN MILLÓN DE AÑOS (ONE MILLION YEARS B. C., Don Chaffey, 1966) fue la némesis del personaje de Raquel Welch. Volvió a desenvolverse en escenarios cavernícolas en MUJERES PREHISTÓRICAS (SLAVE GIRLS, Michael Carreras, 1966). Pero el título que la consagró definitivamente como chica Hammer sería EL DR. JEKYLL Y SU HERMANA HYDE.

Excitante variación sobre una de las obras imperecederas de la literatura universal, que trata sobre la dualidad del carácter humano, la película que nos ocupa es una de las más interesantes de la última etapa de la mítica Hammer, productora sin cuyas obras no puede entenderse el cine de terror.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.063 palabras) Créditos