MUTANTE
MUTANTE Henry Kuttner
Título original: Mutant
Año de publicación: 1953
Editorial: Ediciones B
Colección: Libro Amigo Ciencia-Ficción, nº 70
Traducción: Horacio Vázquez-Rial, José María Pomares
Edición: 1988
Páginas: 280
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Luis del Barrio

Los telépatas han estado siempre muy presentes en la ciencia-ficción, quizá el más famoso sea el patético David Selig de MUERO POR DENTRO, de Robert Silverberg. Otros telépatas notables son los de la serie Babylon 5, o los betazoides de Star Trek, por no hablar de que son un recurso de lo más socorrido usado por autores de todas las épocas, desde Philip K. Dick en TIEMPO DE MARTE, a Frank Herbert en DUNE, además de ser recurrentes en el pulp.

Henry Kuttner, con la segura colaboración de su mujer, Catherine L. Moore, aunque no aparezca acreditada oficialmente, los convierte en protagonistas absolutos de éste fix-up que recopila cinco relatos publicados en la revista Astouding entre 1945 y 1953. Para dar algo de cohesión a los relatos entre cada uno se intercala un breve testimonio de alguno de los protagonistas.

En esencia, la Tierra ha sufrido una catástrofe atómica y los pocos supervivientes medran malamente entre los restos de la civilización. La radiación, además, ha inducido la aparición de mutantes telépatas que son, en principio, perseguidos y maltratados por los, digamos, normales hasta que finalmente los telépatas acaban siendo la raza dominante apartando a la vieja humanidad.

No soy muy entendido en cómics, pero resulta bastante curioso el paralelismo entre las penurias de los telépatas en sus primeras etapas y los mutantes de los X-Men, despreciados y apartados por una sociedad que les teme y no les entiende, y como a la larga acaban convirtiéndose en la nueva humanidad. Más curioso aún resulta que entre los telépatas haya elementos subversivos que quieran acabar con los normales por la vía rápida. De cómics entiendo poco, pero de fechas si, y rebuscando encuentro que los X-Men de Stan Lee y Jack Kirby aparecieron en 1963, así que no hay que ser muy avispado, ni muy malicioso, para suponer que Stan Lee conocía los relatos de Kuttner y no dudó en ampliar y adaptar el universo mutante con múltiples habilidades y parecidos problemas, sin que tuvieran mayores problemas respecto la reclamación de derechos. Kuttner ya había muerto en 1958, y Catherine L. Moore dejó la escritura en aquel momento, con esporádicas apariciones como guionista televisiva, hasta cesar por completo su actividad justo en 1963, cuando volvió a casarse.

Cada relato de MUTANTE cuenta como los telépatas adquieren progresivamente más y más relevancia sobre la Tierra, desde la persecución y el desprecio hasta la supremacía final.

Los relatos se corresponden a la época y al medio en que fueron publicados. No hay que buscar en ellos una depurada técnica literaria, además los Kuttner se empeñaron en ser excesivamente discursivos en muchas ocasiones, pausando la narración. Si bien eso ayuda a comprender ampliamente la problemática de los telépatas, no siempre está bien resuelto y se puede llegar a hacer pesado, incluso para un libro de una longitud media como es éste. No se si al editar la novela y añadir los interludios entre relatos los Kuttner se molestaron en revisarlos. Me da la impresión que no, puesto que quizá ese tono discursivo fuera necesario para poner en situación al lector mientras los leía en Astouding, pero resulta pesado dentro de la novela.

Si se pueden rastrear otro tipo de cuestiones que quizá por la época no se podían describir con tanta naturalidad fuera de la ciencia-ficción, como la segregación racial o la persecución de las minorías. En ese sentido los relatos de MUTANTE plantean muchas cuestiones que la sociedad Norteamericana no tenía resueltas por entonces, y que aún hoy siguen dando quebraderos de cabeza, aunque más como excusa que como problema real.

Por no alargarme más, uno de esos clásicos que no está de más leer, si bien hay que tener en cuenta la época y el medio para el que fue escrito, y la forma en la que fue editado.

© Luis del Barrio, (641 palabras) Créditos