LA BRUMA
LA BRUMA Francia, 2018
Título original: Dans la brume
Dirección: Daniel Roby
Guión: Guillaume Lemans, Jimmy Bemon, Mathieu Delozier
Producción: Nicolas Duval Adassovsky, Guillaume Colboc
Música: Michel Corriveau
Fotografía: Pierre-Yves Bastard
Duración: 89 min.
IMDb:
Reparto: Romain Duris (Mathieu); Olga Kurylenko (Anna); Fantine Harduin (Sarah); Michel Robin (Lucien); Anna Gaylor (Colette); Réphaël Ghrenassia (Noé);

Es pura especulación, pero es más que probable que Guillaume Lemans, y Dominique Rocher, acreditados como ideólogos de ésta película, encontraran inspiración en el relato EL AMOR ES CIEGO de Boris Vian, en él, una espesa niebla cubría la ciudad (aunque no se especifica que fuera propiamente París), y sus habitantes se encuentran repentinamente sumidos en un mundo lechoso entre aerosoles cafronisíacos. El relato de Vian, jocundo pese a todo, acaba de una forma un tanto agridulce, LA BRUMA, dramática en todo momento, termina mirando al futuro de una forma no tan peculiar que EL AMOR ES CIEGO.

La película arranca como el relato, pero con algo más de emoción: un temblor, terremoto, algo que se ha roto en las tripas de la tierra, hace que empiece a fluir por las bocas del metro de París una niebla blanquecina que, y aquí se acaban los paralelismos, prontamente se revela como venenosa obligando a los parisinos a refugiarse en los pisos altos de la ciudad. La niebla, oportunamente, apenas sube más allá de quince metros, más o menos la altura de la mayoría de los edificios, lo que permite a Roby ofrecernos un mar de niebla en el que las mansardas aparecen como escolleras perfectamente alineadas. Solo la isla del Montmartre se destaca en el horizonte.

Mathieu (Romain Duris), Anna (Olga Kurylenko) y su hija Sarah (Fantine Harduin) son de los pocos supervivientes. Mientras que Mathieu y Anna deben refugiarse en el último piso, en casa de sus ancianos vecinos Lucien (Michel Robin) y Colette (Anna Gaylor), Sarah, que debido a una rara enfermedad vive recluida en una cápsula-burbuja, se queda sola entre la niebla.

La película toma entonces un camino relativamente tópico, con los supervivientes intentando salir del paso, sorteando peligros, buscando soluciones y enfrentándose a algo que no comprenden en absoluto.

Excepto la cápsula de Sarah, los únicos efectos especiales son una explosión, no muy grande, y la máquina con la que generan la niebla entre la que se mueven nuestros héroes mientras buscan equipos y repuestos por la ciudad, además de el mucho CGI utilizado para recrear ese París hundido en la niebla. En ese sentido se trata de una producción de presupuesto contenido que, no obstante, tiene aspiraciones de producción consistente, no se trata de una típica serie B, en la que las idas y venidas de los protagonistas da un poco igual mientras haya algo de acción, plagadas de sobre e infra actuaciones y con guiones deslavazados cuando no directamente chapuceros.

LA NIEBLA cuenta con un argumento coherente (excepto el pequeño detalle de la procedencia de la propia niebla) situaciones no excesivamente desaforadas y un trabajo actoral pulcro y contenido. Por supuesto, está muy alejada del cine de catástrofes norteamericano, donde todo es excesivo.

En resumen, una película interesante que con los elementos justos consigue mantener la atención en todo momento y que no creo que vaya a defraudar a nadie, excepto a los muy adictos a Michael Bay o Roland Emmerich.


Notas

Incluido en el volumen de relatos EL LOBO-HOMBRE.

© Francisco José Súñer Iglesias, (506 palabras) Créditos