TERRA WILLY: PLANETA DESCONOCIDO
TERRA WILLY: PLANETA DESCONOCIDO Francia, 2019
Título original: Terra Willy: Planète inconnue
Dirección: Eric Tosti
Guión: David Alaux, Eric Tosti
Producción: Frédéric Fiore, Jean-François Tosti
Música: Olivier Cussac
Fotografía: Jean-Christian Tassy
Duración: 89 min.
IMDb:
Reparto: Timothé Vom Dorp/Nerea Rodríguez (Willy); Edouard Baer/Raoul Vázquez (Buck); Marie-Eugénie Maréchal/Macarena Robledo (Mama); Guillaume Lebon (Papa); Barbara Tissier/Eva Coronado (Sonda);
Comentarios de: Luis del Barrio

Las películas de animación suelen dar agradables sorpresas por cuanto en un principio se las ve como películas para niños para a continuación comprobar como van más allá que el simple entretenimiento lleno de colorines. Un inteligente movimiento de los productores que saben de sobra que, en las más de las ocasiones, los peques ven las películas acompañados de sus padres (o al menos eso debería hacer un padre medianamente responsable) y saben que no hay que aburrir al adulto. Además, los niños no son tontos, y saben cuando les pretenden tomar por tales. En un mundo con tantos estímulos como el actual, los niños ven muchas más cosas de las que sus padres veíamos a su edad, y dejan de lado las ñoñerías a bastante velocidad.

Los autores de TERRA WILLY: PLANETA DESCONOCIDO comprenden eso, y el preámbulo es bastante más largo de lo que se podría esperar de una película con mucho movimiento, mucho colorido, un chaval simpático y un montón de animalitos al estilo Disney para acompañarlo en sus aventuras.

Pero se trata de una producción francesa, y si bien tiene todos esos elementos, y además lo maneja con un lenguaje y un ritmo típicamente americanos, el director y guionista (junto a David Alaux) Eric Tosti introduce varias cuestiones que hace de la película un espectáculo que transciende a su colorido escenario.

La película empieza con Willy, el protagonista, viajando por el espacio en compañía de sus padres cuando un desafortunado incidente le separa de ellos y, en compañía de Buck, su robot protector, acaba cayendo en un planeta desconocido, aunque habitable y muy habitado. Su primer contacto es en mitad del desierto donde ha caído, con unos enormes seres pétreos que pretenden comérselo y de los que escapa gracias a las habilidades de Buck. Del árido paisaje desértico pasa a un colorido bosque en el que encontrará a seres todavía más extraños, adoptando a uno, al que llama Flash, que es una especie de perro-larva con ocho patas y carácter afable. A partir de ahí se sucederán las peripecias, con la ayuda de Buck y la alegre compañía de Flash.

Lo interesante de la película es que, más allá de que las lances de Willy y sus amigos sean más o menos divertidos o más o menos emotivos, se incide en la importancia del esfuerzo y la superación personal para afrontar las diversas dificultades que se le presentan. La vida en el planeta es peligrosa, entre animales feroces y fenómenos de naturaleza desconocida, Willy debe madurar apresuradamente y pasar de niño a adulto rápidamente.

La muerte, aunque de forma estilizada, también está presente. Las baterías de Buck se agotan y éste debe ponerse en modo de suspensión para no quedar definitivamente fuera de servicio. Eso deja a Willy desvalido, pero eso no lo anula, ni deprime definitivamente, sabe que en el módulo de aterrizaje hay baterías de repuesto y se apresta a atravesar de nuevo el desierto para recuperarlas.

Willy también debe afrontar la pérdida de seres queridos por tres veces, pierde a sus padres, pierde a Buck y pierde a Flash cuando una cápsula de rescate llega para socorrerle. Pero estamos ante una película para niños, y pese al dramatismo, las cosas se solucionan favorablemente.

Con todo, el guión tampoco es demasiado arriesgado, a poco que se escarbe se pueden encontrar referencias más o menos veladas a películas anteriores en las que robots más o menos rumbosos o mascotas igualmente exóticas acompañan al protagonista en sus viajes, eso tampoco es malo desde el momento en el que no se trata de copias exactas, sino de personajes arquetípicos que han ido evolucionando con el tiempo y hayan encaje en todas las épocas, a modo de Bucéfalos y Hefestiones, Rocinantes y Sanchos, Chewakas y Solos, que apoyan y dan cobertura al héroe.

Esta producción es otra demostración que el talento no se concentra exclusivamente en los estudios de DreamWorks o la Disney. En Europa hay suficiente como para hacer películas análogas a las americanas, aunque la menor promoción no las haga tan conocidas.

© Luis del Barrio, (677 palabras) Créditos