AMIGOS POR CORRESPONDENCIA
AMIGOS POR CORRESPONDENCIA EE. UU., 1989
Título original: Star Trek TNG: Pen Pals
Dirección: Winrich Kolbe
Guión: Melinda M. Snodgrass, sobre un argumento de Hanna Louise Shearer
Producción: Robert L. McCullough
Música: Jerry Goldsmith y Dennis McCarthy
Fotografía: Edward R. Brown
Duración: 51 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Levar Burton (LaForge); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Wesley Crusher); Colm Meaney (O´Brien); Diana Muldaur (Dra. Pulaski); Nicholas Cascone (Davies); Nikki Cox (Sarjenka); Anne H. Gillespie (Hildebrant); Whitney Rydbeck (Alans)
Temporada: 2, Episodio: 15

Sinopsis

Fecha estelar 42695.3. La Enterprise se dirige al sistema Selcundi Drema, con la misión de investigar unos extraños fenómenos geológicos que, al parecer, están relacionados con el exterminio de la población de varios mundos. Al mismo tiempo, Data recibe una transmisión procedente del planeta Drema IV, con una sencilla pregunta: ¿Hay alguien ahí.

Data enseñando a Sarjenka a conducir la Enterprise
Data enseñando a Sarjenka a conducir la Enterprise

En este episodio se prosigue con el desarrollo de los personajes de Data y Wesley. Además, se profundiza en las implicaciones éticas de la Primera Directriz, la norma más sagrada de la Flota Estelar.

Empecemos con Wes. El joven alférez honorario se enfrenta a su primera misión importante, pues Riker decide ponerle al frente de la investigación geológica del planeta. A pesar de las objeciones de algún oficial, Picard aprueba la decisión de Riker, pues tiene plena confianza en Wesley y quiere que esté preparado al máximo para cuando ingrese en la Academia de la Flota. El muchacho emprende su trabajo con ilusión, pero también con algunas dudas, pues, como le confiesa a Riker a mitad del episodio, no sabe cómo dar una orden a alguien de más edad y más experiencia que él. Los consejos del Primer Oficial despejan dichas dudas y le dan seguridad en sí mismo. Además, el muchacho demuestra un buen criterio profesional al elegir a Davies, Hildebrant y Alans para formar un equipo competente, que descubrirá la causa de la inestabilidad geológica de Drema IV y, lo que es todavía más importante, cómo invertirla.

Pasemos a Data. Es un androide, así que si se le formula una pregunta, responderá. Y eso es lo que hace con Sarjenka, una niña alienígena, habitante de Drema IV, con la que lleva varias semanas en contacto. En cierto modo, Data, a pesar de su complejidad, es un ser inocente que, llevado de su curiosidad y de su fascinación por los humanos y humanoides en general, infringe la Primera Directriz casi sin darse cuenta. Sin embargo, pronto repara en su error y hace partícipe del mismo al capitán.

Jean-Luc se encuentra ante un dilema ético. Data no ha revelado a Sarjenka su origen alienígena, así que lo más lógico sería observar los preceptos de la Primera Directriz y dejar que las cosas sigan su curso. Pero las convulsiones geológicas de Drema IV acabarán por destruir el planeta, lo que significará el exterminio de la raza de Sarjenka. Que la Primera Directriz no fue concebida como una norma rígida, que deba ser observada al pie de la letra, queda patente en la reunión de oficiales en el camarote de Picard. Worf, como era de esperar tratándose de quien es, lo tiene claro y no duda en afirmar que hay que aplicar la norma con todas sus consecuencias. Riker es de la misma opinión, alegando que el destino de Drema IV es desaparecer, y con él la especie que lo habita. LaForge, por el contrario, hace causa común con Data y es partidario de hacer lo posible por impedir la destrucción de ese mundo. Picard, por su parte, es quien debe tomar una decisión. Está en juego la supervivencia de todo un planeta. Puede que, en principio, el destino de Drema IV fuera ser destruido. Pero el destino también hizo que Data respondiera a la transmisión de Sarjenka, de forma que ahora la Enterprise forma parte de ese destino. Para Picard la Primera Directriz es muy importante, pero la preservación de la vida lo es más aún, de modo que opta por salvar Drema IV.

El personaje del androide se enriquece a través de su relación con la niña. Quizás Data no pueda experimentar compasión, porque ésta es un sentimiento humano. Pero sabe lo que es, y por eso, contraviniendo la Primera Directriz sin percatarse al principio de ello, responde a la petición de ayuda de Sarjenka. Una vez estabilizado el planeta, Sarjenka debe ser devuelta a su mundo, pero, para no interferir en el desarrollo de esa cultura, a la niña deben borrársele de la memoria todo lo relacionado con su amigo androide y la Enterprise. No recordará nada, pero Data sí, y ese recuerdo y esa experiencia le ayudarán a comprender mejor la naturaleza humana.

El maquillaje que Michael Westmore diseñó para Sarjenka no dio más que quebraderos de cabeza, porque se desprendía con facilidad. En la escena de su primer encuentro, Data y la niña extraterrestre tenían que abrazarse, pero no hubo otro remedio que limitar al mínimo imprescindible los contactos físicos entre ambos, a fin de no pringar el inmaculado uniforme del androide de pasta anaranjada. Por eso la niña se limita a coger a Data de las manos. Hay que decir que la pequeña Nikki Cox realizó una conmovedora interpretación y, según palabras del director, con ella casi no hubo que repetir tomas.

Lo más conmovedor del episodio es, sin duda, ese momento en que Sarjenka deposita en la mano de Data la curiosa piedra que canta una melodía distinta para cada persona. Como es obvio, la piedra se mantiene en silencio porque, como el androide le confiesa a Sarjenka, no canta para él porque no es un ser humano. No hay el más leve atisbo de emoción ni en su voz ni en su rostro, pero esta escena hace reflexionar a los espectadores sobre Data y su asombrosa forma de emocionarnos con su aparente falta de emociones.

Sin ser un capítulo genial, AMIGOS POR CORRESPONDENCIA elevó algo el tono de la tambaleante segunda temporada de TNG, deviniendo en una historia interesante, que se ve con agrado y no decepciona.

© Antonio Quintana Carrandi, (918 palabras) Créditos