La novela EL HOMBRE INVISIBLE (1897), escrita por H. G. Wells, ha contado con algunas interesantes e importantes adaptaciones al cine. La historia del hombre que logra hacerse tanto invisible como mentalmente inestable tiene interesantes aproximaciones y enfoques que le han dado un toque propio en función de la época. EL HOMBRE INVISIBLE (dir. James Whale, 1933) se considera un clásico del cine por sus efectos especiales y el tono cómico con el que se decidió adaptar la novela de Wells. Mientras tanto, EL HOMBRE SIN SOMBRA (dir. Paul Verhoeven, 2000), destaca por la visión violenta en la que su director aborda la búsqueda de la invisibilidad por parte de un científico bastante cínico. En esta ocasión para la película que tratamos hoy, el enfoque del director australiano Leigh Whannell se centra mucho más en el suspenso, el terror y una narrativa que reta constantemente al espectador.
Whannell, de la mano del director James Wan, cuenta con una amplia experiencia como guionista de la saga de películas de terror SAW, así como de la saga de INSIDOUS, en donde se estrenó como director en INSIDIOUS:CAPÍTULO 3. No obstante, su inicio con narrativas que desafían verdaderamente la atención del lector inició con UPGRADE:MÁQUINA ASESINA (2018), cinta que conjuga el thriller y la ciencia-ficción. Con estos recientes antecedentes por delante, el director ha obtenido una película que busca sorprender de nueva cuenta a los espectadores.
Cecilia Cee
Kass (interpretada por Elisabeth Moss) es una mujer atrapada en una relación tóxica con Adrian Griffin, un genio mundial en los estudios de la óptica. Al inicio de la trama, Cee logra escapar de un infierno disfrazado de lujo y comodidades gracias a su hermana Emily. Poco tiempo después, le llega la noticia de que su pareja ha muerto y le ha heredado varios millones de dólares, mismos que busca invertir en su hermana y la familia que la ha recibido con los brazos abiertos. Tom Griffin, hermano de Adrian y el abogado que le notifica la herencia, coincide con ella en que Adrian era un sujeto brillante pero sumamente violento y manipulador.
Pero las secuelas de una relación de pesadilla aparecen por todos lados. Cee sufre de paranoia y la vemos medicarse todo el tiempo. En breve, comenzará a escuchar ruidos extraños en su habitación y en el resto de la casa. La primera pregunta para el espectador se plantea inmediatamente en pantalla: ¿la paranoia de Cee es tan fuerte que le hace creer que Adrian aún la sigue acosando? ¿O realmente Adrian encontró la forma perfecta para atormentarla y alejarla de sus seres queridos? Dado que estamos ante una adaptación de la obra de Wells, rápidamente aparecerán las pistas que demuestren que Adrian realmente perfeccionó el camuflaje óptico con el único objetivo de destruir la vida de Cee.
El espectador es el único que conoce la verdad y es testigo de cómo Cee va cayendo poco a poco. Los ruidos en la casa se materializarán en golpes certeros a los miembros de la familia que la ha recibido, por lo que estos se alejarán inmediatamente de ella. A su vez, alguien ha enviado un correo electrónico a su hermana insinuando que es alguien odiosa para Cee, aspecto que hará que la primera también aleje. Considerada como una enferma mental y después como una asesina, la protagonista descubrirá el meticuloso plan de su antigua pareja para tenerla a su lado una vez más, y de paso observará la avanzada tecnología de Griffin para permitir que una persona pueda hacerse invisible.
Whannell teje una trama en varios niveles que mantiene al espectador al filo de su sillón. En primera instancia, crea una trama ambigua en donde no es claro si el hombre invisible merodea a Cee o sólo se trata de un caso de paranoia. En seguida, el alejamiento de sus seres queridos forma parte del plan para que ella regrese a lado de Griffin en una aparente nueva vida en pareja. Finalmente, las circunstancias sufren un giro de tuerca que el lector deberá descubrir, pero que apelan a la ambigüedad moral, a la inversión de la estrategia de Adrian e incluso al uso de la tecnología más avanzada con propósitos exclusivamente personales.
Benjamin Wallfisch, compositor de la banda sonora, es cómplice directo de Whannell en la creación de un ambiente musical de pesadilla. Wallfisch aprovecha su experiencia en la composición de la banda sonora de las nuevas películas de IT (ESO) para dotar a la historia de un toque de terror psicológico. Así, el espectador se acercará a esta cinta pensando que verá una nueva película sobre un hombre invisible con mentalidad inestable, pero a cambio obtendrá una historia en la que la inestabilidad ya está dada y la invisibilidad de un hombre no es evidente a primera vista.
Estados Unidos, Australia, 2020