EL EMISARIO
EL EMISARIO EE. UU., 1989
Título original: Star Trek TNG: The Emissary
Dirección: Cliff Bole
Guión: Richard Manning y Hans Beimler, sobre un argumento de Thomas H. Calder
Producción: Robert L. McCullough
Música: Jerry Goldsmith y Dennis McCarthy
Fotografía: Edward R. Brown
Duración: 51 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Levar Burton (LaForge); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Wesley Crusher); Diana Muldaur (Dra. Pulaski); Colm Meaney (O´Brien); Suzie Plakson (K´Ehleyr); Lance Legault (K´Temoc); Georgannn Johnson (Almirante Gromek); Anne Elizabeth Ramsey (Alférez Clancy); Dietrich Bader (Tripulante táctico)
Temporada: 2, Episodio: 20

Sinopsis

Fecha estelar 42901.3. Un emisario especial de la UFP llega a la Enterprise. Se trata de K´Ehlyr, una mujer mitad klingon mitad humana, cuya misión es interceptar una nave klingon del siglo XXIII, cuya tripulación permanece hibernada, creyéndose todavía en guerra con la Federación. K´Ehlyr y Worf mantuvieron una relación en el pasado que no acabó muy bien, por lo que el klingon se muestra reacio a trabajar con ella.

Worf haciéndose el duro... más de lo habitual
Worf haciéndose el duro... más de lo habitual

Suzie Plakson nos sorprendió agradablemente con su anterior aparición en TNG, en concreto en EL HOMBRE ESQUIZOIDE, de esta misma temporada, donde encarnaba a la doctora Selar. Al guionista Tracy Tormé, que había escrito el episodio antes citado, le fascinaban las posibilidades que encerraba un personaje así, una vulcaniana toda razón y lógica, así que escribió una historia donde emparejaba a Selar con Worf. Una relación tan atípica, entre dos seres de características tan opuestas, podría haber dado mucho de sí, y sin duda se hubiera resuelto en un capítulo memorable. Pero los productores, que ya tenían el concepto básico del personaje de K´Ehlyr, desestimaron la idea, para desencanto de Tormé, que tachó este episodio de obvio y predecible e insistió en que su idea era mucho mejor. Es posible que estuviera en lo cierto, pero EL EMISARIO fue uno de los mejores capítulos de la en general floja segunda temporada.

Las interpretaciones son estupendas, sobresaliendo Plakson, que encarna a una mujer dotada de gran iniciativa y sentido del humor. Como ella misma admite ante Troi, quizás heredó la peor parte de su padre klingon y su madre humana, pero la verdad es que se revela como una persona decidida e independiente. Los caracteres klingon y humano se combinan a la perfección en esta mujer, que no duda en espetarle a Picard que, en el caso de que los klingon del siglo XXIII ya estén despiertos, tendrá que destruirlos, porque no atenderán a razones. El capitán, como resulta obvio, sólo está dispuesto a llegar a ese extremo como último recurso, e insta a Worf y K´Ehleyr a encontrar una solución alternativa. Cuando contactan con la nave klingon del pasado, y todo parece indicar que no les quedará más remedio que combatir contra ella, será Worf quien encuentre una salida pacífica a situación tan delicada.

Entre Worf y K´Ehleyr saltan chispas. Ambos mantuvieron un romance seis años atrás, que no acabó de cuajar porque, en opinión de él, eran jóvenes e inmaduros. Ella no está de acuerdo y deja claro que, en todo caso, el inmaduro era él. Luego, tras los sucesos de la holodeck, en la que acaban haciendo el amor, Worf intentará que ella observe las costumbres y tradiciones klingon, según las cuales un macho y una hembra que se han unido sexualmente deben contraer matrimonio. Sin embargo, Worf ha pasado por alto el pequeño detalle de que ella sólo es medio klingon. K´Ehleyr se niega a plegarse a unas costumbres que considera tan absurdas como arcaicas, revelándose como una mujer liberada, para la que su carrera en la Federación tiene prioridad ante otras cosas. Pero ama a Worf tanto como él a ella, como se nos revela en la escena final en la sala de transportación. En [V:REUNIÓN, de la cuarta temporada, descubriremos que, como resultado de su encuentro amoroso con Worf, K´Ehleyr quedará encinta y tendrá un hijo, Alexander.

En el aspecto técnico, sólo cabe reseñar que la nave klingon del siglo XXIII es un crucero clase K´T´Inga como los vistos al principio de STAR TREK: LA PELÍCULA. Otro detalle interesante para los trekkies furibundos es que la carcasa de torpedo fotónico, en la que K´Ehleyr llega a la Enterprise, es la misma que se utilizó en STAR TREK II: LA IRA DE KHAN, y STAR TREK III: EN BUSCA DE SPOCK, para alojar los restos cuasimortales del vulcaniano más célebre de la galaxia.

© Antonio Quintana Carrandi, (649 palabras) Créditos