BLUE CHAMPAGNE
BLUE CHAMPAGNE John Varley
Título original: Blue Champagne
Año de publicación: 1986
Editorial: Ultramar
Colección: Ciencia Ficción, nº 70
Traducción: Domingo Santos
Edición: 1988
Páginas: 317
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Daniel Salvo

EL PUSHER: El traductor de la edición de Ultramar ha optado por no traducir el término pusher, que según la respectiva nota al pie de página, significa a los que viajan por el espacio en el contexto de la obra de Varley. Se puede entonces ser un pusher o un puller, aunque en el presente relato, se utiliza acertadamente el equívoco pusher como el que presiona, pues el protagonista inicia sus actividades en parques públicos, presionando a niñas con el objeto de crear una reacción determinada. El lenguaje de Varley causa un efecto inicial de revulsión, pues parece ofrecernos el modus operandi sorprendido in fraganti... hasta que se revelan los motivos de este proceder, cuyos efectos no tienen nada que ver con la pedofilia. De la sospecha, Varley nos lleva a la comprensión y acaso la lástima, en el marco de un universo que, pese a sus adelantos y maravillas, no ha logrado solucionar un problema tan humano como la necesidad de compañía.

BLUE CHAMPAGNE: Imagínense una telenovela con el típico argumento de niña rica y pobre (bueno, no tan pobre) guapo que viven un amor imposible, pero escrito a la Varley. Y las cosas mejoran. Para comenzar, la acción transcurre en una especie de centro vacacional conocido como La Burbuja, situado en la órbita de la Luna. Es una inmensa estructura en forma de copa de martini, al parecer de cierta transparencia, que contiene un cascarón de agua de una masa de casi un millón de toneladas, con una burbuja de aire de quinientos mil metros cúbicos en el centro. Fabuloso. A esta maravilla del espacio llega Megan Galloway, trans-sister, suerte de estrella de la televisión, si podemos seguir llamando televisión a un medio que además transmite las sensaciones y sentimientos de los protagonistas. A Megan se le conoce por el sobrenombre de la Gitana de Oro, debido a los costosos implantes y mecanismos que le permiten moverse, pues a consecuencia de una accidente de su infancia, ha quedado paralizada de los hombros para abajo. Megan iniciará un romance con C. M. (Cuatrocientos Metros) Cooper, especie de salvavidas de la Burbuja. El romance empieza a generar un conflicto en ambos, pues Megan depende totalmente de los equipos de supervivencia, siendo estos propiedad de impersonales conglomerados comerciales. C. M. Cooper, a su vez, desea una privacidad mayor a la que puede proporcionar el ser la pareja de una estrella de televisión, además de vivir con la eterna sospecha respecto a la verdadera capacidad de respuesta sexual de Megan. La solución del conflicto es sorprendente, pues se basa enteramente en la finalidad oculta de las corporaciones que sustentan la vida de Megan. El cuento es, de paso, una reflexión algo cínica sobre el poder de los medios de comunicación.

TANGO CHARLIE Y FOXTROT ROMEO:Si el anterior cuento (del cual este es una suerte de continuación) podría considerarse un homenaje a las telenovelas, TANGO CHARLIE Y FOXTROT ROMEO lo es para aquellas película con niño/a, popularizadas en occidente por Shirley Temple y, en el mundo hispanohablante, por el inefable Joselito (para quienes no lo conocen, es mejor no conocerlo). La imagen con que inicia este cuento no puede ser más poética:un satelite —el Tango Charlie— lleno de perros que orbita la Luna. Pero, detrás de tan poética imagen, se esconde una tragedia. El satélite ha entrado en una órbita que lo llevará a chocar con la Luna, poniendo en riesgo a sus habitantes (recordemos que en el universo de Varley la humanidad se ha expandido por el espacio). Además de los perros, lleva en su interior a Charlie, una niña que es la última sobreviviente humana de la tripulación original del satélite, muerta a causa de una epidemia ocasionada por el Agente Neurotrópico X, o Neuro-X, contra el cual no existe curación posible. El satélite TC cuenta además con un sistema de defensa que impide a los habitantes de la Luna acudir en ayuda de la niña, una niña por cierto muy singular, pues a pesar de aparentar unos ocho o diez años, en realidad tiene cerca de sesenta. El secreto de la eterna juventud parece haberse descubierto en el satélite, y su única beneficiaria está —aparentemente— condenada a morir. El descubrimiento de su existencia desencadena una serie de esfuerzos por entrar en contacto con ella, bastante difíciles por cierto, pues el computador central ha venido actuando como su mentor y la ha convencido de que los humanos de afuera no son de fiar. Además, la niña tiene una peculiar manera de razonar que hace casi imposible llevar una conversación con un mínimo de sentido. Y el satélite se acerca cada vez más a la Luna... Lo del parecido con las películas con niño viene casi al final del relato, y creo que Varley bien pudo habérnoslo evitado.

OPCIONES: Incluso en nuestro siglo XXI, temas como el transexualismo o la homosexualidad no son tratados en forma abierta y uniforme. Más aún, en nuestro bastante pacato ambiente, son temas que sirven más para la broma o el dicterio. Es común oír la frase no tengo nada contra el homosexualismo (o lesbianismo), pero.... El pero indica pues que sigue habiendo algo contra el ejercicio de otras opciones sexuales. En OPCIONES, Varley introyecta ese algo que se siente ante la posibilidad del cambio de sexo, no de uno mismo, sino del otro. El relato está ubicado, temporalmente hablando, en los albores de una tecnología médica que permite al paciente cambiar de sexo como quien cambia de camisa. Uno va a una clínica especializada, ordena un clon (idéntico al original, excepto que donde estaba un cromosoma X ahora hay un cromosoma Y, o viceversa), y cuando este clon está maduro, se le transfiere la consciencia del original. Listo. Usted entra como Glenda y sale de la clínica como Glen. Es lo que le ocurre a la protagonista de esta historia, una mujer que, contrario sensu del estereotipo de los sexistas, tiene un feliz matrimonio y una vida profesionalmente satisfactoria. Pero ante la posibilidad de cambiar de sexo (no necesariamente en forma permanente), considera una especie de desafío y necesidad experimentar ese cambio. Lo sexual está presente, por supuesto, pero no se trata de un caso de inseguridad por su identidad sexual o lesbianismo encubierto: es simplemente una mujer que quiere experimentar que es ser hombre. Todas las posibles consecuencias de esta decisión le serán advertidas por su marido, quien sin embargo es lo suficientemente abierto de mente como para permanecer a su lado durante la transformación (incluso, salen juntos en plan de juerga). Varley es bastante convincente cuando se trata de reflejar los sentimientos de una mujer experimentando un cuerpo de hombre (es divertido el episodio en el cual se da cuenta que no puede durar tanto como una mujer a la hora del desempeño sexual), los del esposo que sostiene su postura de hombre nací, hombre moriré, aunque no rechaza ni deja de querer a su esposa, y los de los hijos, quienes intuyen que vivirán en una sociedad donde los cambiantes serán la norma, frente a unos cada vez más minoritarios humanos que decidan permanecer de un solo sexo.

XANTHIA Y EL AGUJERO NEGRO: Imagínense encontrarse con un agujero negro que habla. Total, se supone que un agujero negro atrae todo lo que está a su alrededor, ¿verdad? Entonces, es posible que en algún momento haya atraído algo que le permita desarrollar lo que llamamos conciencia. El agujero de este relato se comunica con Xanthia, la tripulante de una pequeña nave de exploración perteneciente a la Shirley Temple, nave empleada en la cacería y captura de agujeros negros (la tecnología del futuro de Varley permite su captura y utilización). El agujero negro, que se comunica por la radio de la nave, actuará como confidente de Xanthia, una muchacha que es a la vez hija y clon de Zoe, la dueña de la Shirley Temple. Xanthia no ha estado jamás en Plutón o ninguno de los mundos que habitan los seres humanos, pero espera posarse en uno de ellos una vez que regrese con Zoe. El agujero negro le informará a Xanthia acerca de la existencia de ciertas leyes que solo permiten la existencia de una configuración genética en ciertos mundos humanos. Es decir, no puede haber clones y sus originales al mismo tiempo, debiendo uno de ellos ser destruido. Xanthia, quien se halla en rumbo de regreso a la nave madre, se verá conflictuada entre creer al agujero negro o a Zoe, su clon, con la cual está unida por diversos lazos que van desde la maternidad hasta el sexo... Un relato de suspenso ambientado en el espacio, con una macabra sugerencia final. Agatha Christie y Alfred Hitchcock estarían complacidos.

LA GUÍA TELEFÓNICA DE MANHATTAN (ABREVIADA): El relato más flojo del volumen, parece una especie de broma que le hacen decir a uno humor gringo. Empieza por mostrar una rasgos biográficos de los ciudadanos cuyos nombres aparecen en los extremos de una guía telefónica, para luego decirnos que, de haber una explosión nuclear o alguna catástrofe parecida, realmente no sobreviviría nadie.

LA PALABRA NO PROCESADA: Este relato, en cambio, si es desternillante. Pese a haber sido escrito cuando las computadoras compatibles, la internet, el CD y las impresoras de tinta no existían (para abreviar: antes incluso de las 286), refleja con bastante gracia nuestros temores (absurdos) hacia lo inauténtico de la informática, la digitalización y los bits. El escritor John Varley (me refiero al protagonista del relato), comunica a su editora sus temores respecto a las computadoras personales. Sobre todo, teme que estás acaben con el verdadero arte de escribir, el cual necesariamente pasa por el papel. Decide entonces que en sus obras se incluya un certificado de VarleyRelato, es decir, una nota donde se informe al lector que está leyendo un cuento o novela que no ha sido procesada por ninguna computadora. Un certificado de calidad, digamos. Ante la poca trascendencia de su propuesta, John Varley personaje insiste y modifica el mensaje, sazonándolo con cartas a su editora donde le relata (de manera algo truculenta, pero divertida) los perniciosos efectos que tiene la computadora en los escritores que la utilizan en lugar de la sana máquina de escribir. Solamente por estos elementos, este cuento merece ser lectura obligatoria en las facultades de literatura de cualquier universidad. El final es un giro de tuerca radical y tan divertido como el resto del relato. Uno se queda con la sospecha de que lo narrado por Varley no es ficción...

PULSE ENTER: Se nota el paso del tiempo en este cuento, tanto por la temática como por los elementos del decorado (modems gigantescos, computadoras que ya no existen, ausencia de internet). Un hacker ha logrado con éxito burlar los incipientes sistemas de seguridad de bancos y otras entidades, y se ha hecho con una fortuna inmensa. Pero un día, aparece muerto sobre el teclado de su computadora. En la pantalla de la misma hay un mensaje que parece ser la típica carta de despedida de los suicidas, excepto que además inicia una rutina interactiva con la invitación PULSE ENTER... el protagonista, vecino del hacker y uno de sus herederos, empezará a indagar acerca de los motivos del hacker para suicidarse, descubriendo que en la naciente red que conecta a las computadoras se oculta algo más que corporaciones financieras o servicios secretos, algo que prefiere que lo dejen en paz. Si bien el relato tiene una buena dosis de suspenso, también tiene un exceso de diálogos y situaciones que se apartan del asunto central. Y para estos tiempos, es difícil creer que la interconexión informática pueda dar origen a una inteligencia artificial enemiga. A menos que lo que se oculte en la red de este relato sea realmente otra cosa.

© Daniel Salvo, (1.958 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Velero 25 el 13 de noviembre de 2005