LAS DIEZ METIDAS DE PATA DE LA TRILOGÍA PRECUELA DE STAR WARS
por Guillermo Ríos Álvarez
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Acá en la Guillermocracia hemos dedicado varios posteos a Star Trek, incluyendo Los viajes de la nave espacial Enterprise en las Crónicas CienciaFiccionísticas, una Interminablelogía sobre Star Trek con parte 1 y parte 2, y Tributo al Doctor McCoy. Sin embargo, aparte del capítulo En una galaxia muy lejana... de las Crónicas CienciaFiccionísticas, no hemos hablado demasiado de Star Wars. Principalmente porque no es mucho lo que puedo añadir al respecto. Todos han visto las películas, y el Universo Expandido nunca me ha llamado la atención de manera significativa. Pero algo hay que decir de Star Wars, ¿no? Aunque sea para rellenar, acá en la Guillermocracia. En particular, ahora que los jedis están de moda otra vez, con el anunciado Episodio VII en camino.

De manera que nos hemos sacado de la manga un posteo acerca de las cosas que están mal, en la Trilogía Precuela de Star Wars. Ya saben, en LA AMENAZA FANTASMA, EL ATAQUE DE LOS CLONES y LA VENGANZA DE LOS SITH. Todo el mundo está de acuerdo en que la Trilogía Precuela tiene sus falencias, algunas bastante graves. La importancia de las mismas es asunto a debatir. A algunos les gustaron las tres películas, a otros sólo dos, y a algunos sólo el Episodio III. Y los hay que no les gustó ninguna en lo absoluto.

Valga una aclaración. En lo personal, considero que el Episodio III es, más allá de algunos ripios, una buena película a secas. El Episodio II consigue el aprobado raspando, pese a algunas graves inconsistencias lógicas, pero en general es una buena película de aventuras si no se le pide algo más allá de la lógica infantil. De las tres, la única que realmente barrería debajo de la alfombra es el Episodio I, que tiene sus puntos buenos, pero que pesa como un plomo al lado del resto.

Y para demostrar lo anterior, voy a describir los que considero los diez errores capitales cometidos en la Trilogía Precuela. Pero como criticar es fácil y cualquier idiota puede hacerlo, acá en la Guillermocracia vamos a ir más allá. Debajo de cada error que describamos, vamos a describir de qué manera el argumento podría haber sido modificado para haber obtenido películas mucho mejores a las que vimos estrenadas en el cine. Materia opinable, por supuesto, pero para eso están los comentarios, para que ustedes comenten las soluciones que ofrecemos acá, o para que se inventen directamente las suyas propias.

Y sin dar más la lata, acá vamos con lo que consideramos como las diez metidas de pata de la Trilogía Precuela de Star Wars, y la manera en que, según nosotros, debieron ser corregidas.

1.- Jar Jar Binks

El señor Binks en todo su esplendor
El señor Binks en todo su esplendor

Partamos por lo obvio. Porque no es un spoiler si menciono que Jar Jar Binks es de lejos el peor horror de la Trilogía Precuela. Partiendo por su aspecto físico, que lo asemeja a un ácaro especializado en chupar sangre a la raza de Cthulhu, y siguiendo por un comportamiento patoso que le acarrea el ignominioso récord de ser la única criatura viviente en cerca de las doce horas de metraje de los seis episodios galácticos clásicos que literalmente pisa mierda, así como lo escribo. Y por si han borrado al bicho de la memoria, pinchen este enlace para recordar el abominable horror que yace en una galaxia muy, muy lejana. El público lo odió hasta incluso llegar a crearse una página web llamada Ways Jar Jar Binks Should Die! George Lucas mismo tomó nota, y en el Episodio II, lo convirtió en el pobre diablo que sirve como tonto útil para Palpatine, pidiendo que el Senado Galáctico le otorgue poderes extraordinarios; dicho de otra manera, transformó al personaje más odiado de la saga en el responsable directo de haberse cargado a la República. En el Episodio III aparece en una escena de funeral y nada más, con una característica indeseable para los seguidores de la franquicia:seguía vivo. Después... el silencio. En el siglo XIII, al escribir LA DIVINA COMEDIA, Dante Alighieri puso en el más profundo de los círculos del Infierno, directamente al alcance de Satán, a los tres mayores traidores de todos los tiempos, que son Bruto y Casio los asesinos de César y Judas Iscariote el que vendió a Cristo; si hicieran un remake en el siglo XXI, dichos puestos deberían ser para Scrappy Doo y Poochie. Y Jar Jar Binks, por supuesto.

¿Cómo hubiera quedado mejor? Aunque no se crea, la idea de tener un Jar Jar Binks no era mala a priori. El problema es lo que podríamos llamar el Efecto Poochie. Se esforzaron demasiado en que fuera el nuevo mejor amigo de los niños, pero por el camino errado. A los niños no les gustan los perdedores, y Jar Jar Binks es, en esencia, un perdedor. A los niños no les gusta el Chavo todo lastimero, sino que prefieren al Quico alegre y rozagante; tómese nota que escribí este posteo antes de saberse la muerte de Roberto Gómez Bolaños, pero no encontré una mejor manera de expresarlo, de manera que así queda, con el debido respeto por el humorista recientemente fallecido. Pero volviendo a Star Wars. En la trilogía original, C3PO era algo patoso, pero tenía sus minutos como especialista en lenguaje (además de formar un dúo imbatible con el excelso R2-D2). A Jar Jar Binks deberían haberle dado una especialidad en donde no fuera un metepatas absoluto, y haber realzado ese lado suyo. Saber de mecánica, de naves espaciales, de Astronomía, cualquier cosa que le sacara del rol de ser el amigo al que todos invitan a la fiesta para ser el pararrayos de toda la mala onda del grupo, y asegurar así que el resto del grupo no se vayan a la mínima al cuello unos con otros. Es decir, darle a Jar Jar Binks algún talento de lo que pudiera sentirse orgulloso y le hubiera significado el respeto de los otros personajes. El respeto es contagioso:si el espectador ve que los personajes respetan a otro personaje, y lo hacen por una buena razón, entonces ellos también empiezan a respetarlo. Pero, ¡ay! ya sabemos que a Jar Jar Binks no se le daba nada. Su único talento en la vida era ser una sanguijuela pegada al pellejo de los otros personajes. Hay chicles en la suela de los zapatos que son más agradables que este pegote.

2.- Las tropas clones

Siguiendo instrucciones a paso legionario
Siguiendo instrucciones a paso legionario

Aunque no se crea, la inclusión de las tropas clones al servicio de los Jedi y la República es una metida de pata enorme. En primer lugar, porque era algo ya visto en la Trilogía Original, y por ende no es novedad. Y en segundo término, porque los buenos stormtroopers a estas alturas del partido son un chiste. No en balde, la puntería de los stormtroopers para disparar se ha hecho tan proverbial, que en inglés se ha acuñado el término Imperial Stormtrooper Marksmanship Academy (Academia de Puntería de los Stormtroopers Imperiales) para referirse a la legendaria mala puntería de los villanos para cargarse a los buenos, de un grado tan épico que no volvería a ser reeditada sino hasta los orcos de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS de Peter Jackson. Las tropas clones encajan bien en la Trilogía Original por toda la estética totalitaria entre nazi y estalinista de la misma, pero no acá. Además, acá los clones son mostrados como mucho más competentes, lo que hace más evidente su decadencia ya en tiempos de la Rebelión, y le quita mucha mística al Imperio como Imparable Fuerza del Mal.

¿Cómo hubiera quedado mejor? La respuesta va a sonar a herejía, pero es clara y simple. No tropas clones en la Trilogía Precuela. Punto. Los droides de batalla eran coloridos y tenían muchas más variantes. Si George Lucas estaba tan ansioso de vender muñequitos, pues hubiera reemplazado los de los stormtroopers por todavía más droides, que al final se hubieran vendido lo mismo. ¿Y cómo justificar la aparición posterior de los stormtroopers, dentro de la historia? Simple. Al final del Episodio III, para pacificar la galaxia, el Emperador suelta un virus cibernético o un pulso electromagnético a lo largo de toda la galaxia, o activa una Directiva 4 estilo ROBOCOP, e inactiva a los droides, creando una paz basada en... tropas clones, orgánicas, que él mismo tenía guardadas hasta ese instante. Todo habría sido mejor: habríamos tenido más droides, habríamos tenido un motivo lógico para su retirada de los manuales de estrategia, y el Emperador hubiera quedado todavía más magnífico en su maligna manipulación de los eventos alrededor suyo.

3.- Jango Fett

El padre de la criatura, en realidad
El padre de la criatura, en realidad

Bobba Fett es un caso curioso. Apareció un poquito en EL IMPERIO CONTRAATACA, y apareció otro poquito en EL RETORNO DEL JEDI, lo suficiente para ser liquidado de manera ignominiosa por Han Solo temporalmente ciego... y prendió. Se hizo insanamente popular entre los fanáticos. Quizás por la mística. Tenía casco, era cazarrecompensas, es el único villano con un mínimo de eficiencia en la franquicia al conseguir lo que todas las fuerzas imperiales no pudieron, que es rastrear y cazar a Han Solo y los suyos, y se atreve a hablarle de tú a tú a Darth Vader (muerto no me sirve) y salirse con la suya. O simplemente porque como es un personaje sin trasfondo, cualquier fanático con complejo de inferioridad puede venderse el cuento de que en realidad, él es un poquito como Bobba Fett. La autoestima y la mentira, esas dos grandes e inseparables amigas. George Lucas, con muy mal instinto, decidió meter al padre de Bobba Fett en la Trilogía Precuela. Lo que estuvo muy mal por varios motivos. En primer lugar, al presentar a su padre, le restó mística al personaje, humanizándolo y así de paso bajándolo de esa área nebulosa en donde todos podíamos imaginarnos lo que mejor quisiéramos sobre él. Y además porque crea un efecto reductor en donde la galaxia es muy grande, pero todos los personajes acaban entrelazados de maneras inverosímiles entre sí. Piénsenlo: el cazarrecompensas con un duelo personal con Han Solo es hijo del tipo al que clonaron para crear los stormtroopers. Demasiada coincidencia. Para colmo, Bobba Fett ve a su padre ser asesinado, y después esa línea argumental, que podría haber derivado en una suculenta trama de venganza, se queda colgada en el aire y no lleva a ninguna parte. En las películas por lo menos, porque seguro que entre el Universo Expandido y los fanfics, se puede formar una enciclopedia completa en varios tomos sobre Bobba Fett...

¿Cómo hubiera quedado mejor? Lo mejor hubiera sido no incluir ni a Jango ni a Bobba en lo absoluto, y crear un personaje absolutamente nuevo para ser el padre de los clones. Pero supongamos que George Lucas quería incluir a Bobba Fett únicamente porque los fanáticos querían más Bobba Fett. Entonces, ¿cuál hubiera sido la opción? Si yo hubiera escrito el guión, hubiera sido... presentar a un Bobba Fett adulto. ¿Entonces el Bobba Fett de la Trilogía Original era un anciano? Tampoco. Yo hubiera hecho a Bobba Fett muy longevo, o derechamente inmortal. ¿Por qué no? Eso hubiera dado un poderoso motivo para clonarlo, porque si vas a clonar a alguien, que sea a un Wolverine casi inmortal y no a un insecto de esos que apenas viven 24 horas y luego adiós mundo cruel. Además, hubiera incrementado la mística del personaje a la enésima potencia, y lo más importante... hubieran podido reutilizar al personaje una y otra vez en historias ambientadas tanto en el origen de la galaxia como en su lejanísimo final, cual miembro del clan McLeod. Además, en retrospectiva, hubiera hecho su caída en el pozo Sarlacc mucho más cruel, algo que siempre es deseable tratándose de la muerte de un villano: si un ser humano corriente tarda mil años en ser digerido por el Sarlacc, ¿cuánto tiempo más de inenarrable dolor y sufrimiento le hubiera tomado a un inmortal en esas mismas circunstancias?

4.- El General Grievous cayéndose a pedazos

Uno de los principales villanos del Episodio III es el General Grievous, un alienígena cyborg enfundado en un traje de combate. Con dos características definitorias: una, que tiene un grave caso de tosferina, y dos, que se la pasa toda la película huyendo. Difícilmente un villano que inspire respeto, menos aún miedo. El asunto venía de la serie de dibujos animados sobre las Guerras Clones, en donde el General Grievous sí que aparecía como competente, pero al final de la misma quedó malherido. El problema es que el grueso del público ni vio ni le importó un pucho tal serie, de manera que el General Grievous aparece como un pobre y patético renacuajo. En ningún minuto del Episodio III llega a hacerse tan odioso o detestable que nos alegre verlo morir, y de hecho cuando Obi Wan finalmente lo ejecuta, el pobre desgraciado inspira más lástima que otra cosa. Porque una regla de oro a la hora de escribir una historia de buenos y malos, es que el malo inspire respeto y odio, para que así al final, al recibir su merecido, sintamos en nuestro interior la satisfacción sádica de verlo morir.

¿Cómo hubiera quedado mejor? El General Grievous se cura rápidamente mediante un incremento de sus habilidades cibernéticas, con una armadura todavía más potente, y se lanza a una imparable e incontenible oleada de venganza, estilo ¡Nadie se mete con el General Grievous! ¡Mueran, patéticos Jedis!. En esencia hubiera sido tan respetable y temible como Darth Vader en LA GUERRA DE LAS GALAXIAS original, antes de que se revelara que era el padre de Luke.

5.- Mace Windu desaprovechado

En las tres películas aparece de manera prominente un Jedi negro, Mace Windu, quizás para evitar acusaciones de que Lando Calrissian era el único negro en toda la galaxia. Ahora sabemos que hay dos. No lo suficiente para el casting completo de una película de Spike Lee, pero es una mejora. Y además contrataron para el rol a Samuel L. Jackson, lo que prometía secuencias de acción más allá de todo asombro posible. ¿Y qué hicieron con él? Tenerlo sentado y hablando en LA AMENAZA FANTASMA, darle escenas de acción sólo dentro de un coliseo con muchos duelos simultáneos al mismo tiempo en EL ATAQUE DE LOS CLONES, y darle una cortísima pelea en LA VENGANZA DE LOS SITH que más encima pierde de una manera ignominiosa, cayendo al vacío. Nadie comete la estupidez de contratar a Russell Crowe para matarlo en la primera escena, salvo Zack Snyder, o de contratar a Rachel McAdams para cargársela en la primera escena, salvo Guy Ritchie... malos ejemplos, probemos otra cosa. Nadie contrata a Neymar para tenerlo sentado en la banca durante toda una Copa Mundial. Y eso es exactamente lo que hizo George Lucas. ¡Si hasta en el Universo Cinemático Marvel, a Samuel L. Jackson le han ido importancia cada vez mayor, y lo han paseado por Agentes de SHIELD también!

¿Cómo hubiera quedado mejor? Mace Windu hubiera tenido que estar más implicado en la acción. En LA AMENAZA FANTASMA era difícil, pero en EL ATAQUE DE LOS CLONES, ¿por qué no crear una situación estilo buddie movie con Obi Wan? Cuando Obi Wan se larga a investigar el ejército de los clones, Mace Windu podía seguirlo en la sombra porque sabía que Obi Wan se traía algo. Primero lo espía, luego lo sigue, luego en un momento de batalla lo ayuda y tienen un espectacular duelo de dos contra el crimen, y luego de algunas fricciones, adquieren un nuevo y renovado respeto entre ellos. Mace Windu hubiera quedado como un campeón, y si en el Episodio III se lo cargaban rápido, al menos ya hubiera tenido su minuto de estrellato.

6.- El romance de Anakin y Padmé

Los amantes de Teruel, tonto ella, tonto él
Los amantes de Teruel, tonto ella, tonto él

En la Trilogía Original se nos reveló que Anakin Skywalker era el padre de Luke Skywalker, por lo que en la Trilogía Precuela íbamos a tener que ver cómo llegar hasta ahí. Bien por eso. Pero luego, el romance en sí fue manejado con la sutileza del vulcanizador que le repara las llantas al automóvil de Ricardo Arjona. De partida, Padmé ya es una adolescente en vías de convertirse en adulta durante LA AMENAZA FANTASMA, mientras que Anakin es un niño, haciendo que la fijación de éste por ella en EL ATAQUE DE LOS CLONES se sienta bastante edípica, y por qué no decirlo, algo enfermiza. En EL ATAQUE DE LOS CLONES mismo, Padmé es claramente una chica madura mientras que Anakin es el adolescente rebelde y malote. Se suponía que su historia romántica iba a ser diabética, pero en vez de eso aparece casi como el ataque de un predador sexual sobre una pobre e indefensa chica, que además es tonta porque los años de ventaja no le dan la madurez para escaparse de la trampa. De esta manera, la muerte de Padmé a manos de Anakin casi no tiene impacto emocional: no parece un momento trágico de debilidad por parte de Anakin, sino el triste final de una relación abusiva medio consentida por una chica demasiado tonta u obnubilada como para darse cuenta del pimpollo que tenía por delante. Esta era una historia menos propia de una tarde romántica de cine, que de un par de audiencias por violencia intrafamiliar en un Tribunal de Familia. De hecho, ya oigo a los medios de prensa de esa galaxia muy, muy lejana, reportando la noticia: Buenas noches. Hoy en la tarde hubo un nuevo femicidio, cuando el caballero jedi Anakin Skywalker fue acusado de matar a su esposa Padmé Amidala usando sus poderes jedi. La víctima era una connotada figura política en su planeta de origen. El SERNAM ha anunciado que emprenderá todas las acciones legales que correspondan para perseguir la responsabilidad del sospechoso...

¿Cómo hubiera quedado mejor? En realidad, LA AMENAZA FANTASMA nunca debería haberse rodado. Pero supongamos que George Lucas quiere meter su bendita carrera de automóviles estilo BEN HUR, de manera que rueda un plomo de dos horas para envolver una secuencia de quince a veinte minutos. En ese caso hay dos posibles soluciones. Una es que el rol de Padmé como reina de Naboo hubiera sido entregado en realidad a su madre (que no aparece en la película), equiparando así las edades de Padmé y Anakin; eso hubiera conseguido que las interacciones de ambos hubieran sido más fluidas y naturales, como dos niños compañeros de juegos que después se pierden y reencuentran para verse más sexies de adultos. La otra alternativa era que Padmé y Anakin no se hubieran conocido en lo absoluto durante LA AMENAZA FANTASMA, y se hubieran venido a encontrar recién en EL ATAQUE DE LOS CLONES, lo que hubiera hecho más natural su relación de conocerse y encontrarse. Y sobre todo... no arrojar tan rápido a Padmé en brazos de Anakin. Porque hay que tener un poco de orgullo y amor propio, chica.

7.- Reemplazar a Darth Maul por el Conde Dooku

Se quedó en sus mejores tiempos de la Hammer
Se quedó en sus mejores tiempos de la Hammer

En LA AMENAZA FANTASMA, el discípulo del Sith en las sombras es Darth Maul, un formidable guerrero que consigue plantarse a dos experimentados Jedi cara a cara y conseguir cargarse a uno antes de sucumbir ante el otro. Luego nos informan algo que ya se sabía del Universo Expandido:que siempre hay dos, un maestro y un discípulo, y que por lo tanto el Maestro anda por libre. En EL ATAQUE DE LOS CLONES vemos a su reemplazo:El Conde Dooku. Interpretado por Christopher Lee, el Conde Dooku es sin lugar a dudas un personaje imponente, pero aún así no puede compararse a un vejete octogenario con un humanoide macizo y con pintura de guerra y muy mala actitud. Es casi el equivalente de anunciar un concierto de Black Metal, y cuando por un motivo u otro la banda Black North Misery Forests decide bajarse, lo reemplazan por Tom Jones. En EL ATAQUE DE LOS CLONES, el conde Dooku tiene su momento de gloria luchando contra Yoda, en una escena que sería épica de no ser por los saltos de Superratón que se pega el mosco verde. Y luego, en LA VENGANZA DEL SITH, el Conde Dooku es eliminado sin ninguna ceremonia, al comienzo de la película. Lo único que salva al Conde Dooku de la ignominia, es lo que ya dijimos, que es interpretado por Christopher Lee.

¿Cómo hubiera quedado mejor? En realidad, la regla de que sólo puede haber un maestro y un discípulo Sith es una estupidez. ¿Cómo se supone que la secta Sith va a crecer y prosperar, si sólo pueden haber dos de ellos y nada más que dos de ellos a la vez? ¿Y si el maestro se muere por cualquier causa, antes de transmitir todos sus conocimientos? A fuerza de pura lógica, la secta Sith no debería haber existido, barrida como una curiosidad a nota a pie de página dentro de las enciclopedias de historia galáctica. Pero digamos que queremos mantener la regla bajo cualquier (estúpida) justificación, y la secta increíblemente sobrevive. En ese caso, si George Lucas decidió que Darth Vader iba a sobrevivir al ataque contra la Estrella de la Muerte en LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, podría haber hecho lo mismo por Darth Maul, transformándolo en el discípulo Sith hasta su muerte y reemplazo por Anakin Skywalker. ¿Y el Conde Dooku? Hubiera quedado mucho mejor como un agente externo de Palpatine, operando en las sombras y en paralelo a Darth Maul, pero no un Sith por derecho propio. De esta manera hubiera traído a colación un poco una dinámica similar a la existente entre Darth Vader y Moff Tarkin, en LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, lo que por supuesto hubiera hecho saltar el corazoncito de todos los fanáticos.

8.- Esconder al Emperador

Al final de LA AMENAZA FANTASMA, aparece el Emperador. A lo largo de las tres películas vemos como el Emperador maneja todos los hilos desde las sombras, y bajo las narices de todo el mundo. Sólo al último, en LA VENGANZA DEL SITH, las películas revelan la verdad: el Emperador ha sido todo el tiempo nada más y nada menos que... ¡Palpatine! El problema es que se trata del secreto peor guardado de la Historia. Los fanáticos sabían desde hacía mucho que el Emperador y Palpatine eran la misma persona, no en balde el tema fue introducido en el Universo Expandido justamente. Y para el espectador casual, en realidad tampoco costaba demasiado figurárselo, sea descartando a todos los otros personajes hasta quedarse con el único candidato posible, sea adivinándolo a través de sus constantes maquinaciones para arribar al poder supremo. Al momento de la gran revelación, sólo los más palurdos o los niños que nunca han visto esta clase de cine antes, podían haberse sentido sorprendidos de que el Emperador, todo el tiempo, ¡era él!

¿Cómo hubiera quedado mejor? No jugar la carta del misterio en lo absoluto. La identidad del hombre bajo la capucha es un misterio para los personajes, pero el espectador sabe desde el minuto uno de quién se trata. Reemplazar el suspenso de quién es el hombre bajo la capucha, por el suspenso de cuándo los Jedi van a darse cuenta de que Palpatine es más de lo que piensan. De hecho, en las películas mandan a Anakin a espiar a Palpatine, pero lo hacen demasiado tarde, cuando ya tiene poderes extraordinarios. Anakin es el candidato obvio por el interés de Palpatine en Anakin, pero ese mismo interés debería haber puesto a los Jedi a sospechar, y mantener bajo vigilancia más estrecha también a Anakin, y no solamente por parte de Obi Wan, quien ha probado en el pasado ser una bala perdida más o menos igual que Anakin.

9.- Haber rodado LA AMENAZA FANTASMA

Un refrito de Ben Hur. Es lo que hay
Un refrito de Ben Hur. Es lo que hay

La Trilogía Precuela se hizo con un esquema creado de manera más o menos involuntaria con EL IMPERIO CONTRAATACA, explorado por la trilogía de Volver al futuro, y codificado finalmente por las dos secuelas de THE MATRIX. Esto es, se rueda una película que, si funciona, tendrá secuelas. Luego se planifican y ruedan dos secuelas a veces una en conjunto con la otra, y se deja en la segunda parte un enorme continuará que enlace a ambas. Esto es llevado a casi un extremo con la Trilogía Precuela, ya que LA AMENAZA FANTASMA transcurre varios años antes de las otras dos, lo suficiente como para que Anakin en una sea niño y en las otras sea ya un hombre capaz de preñar a Padmé con gemelos. Además, LA AMENAZA FANTASMA no añade nada que no haya sido explotado con mayor profundidad en las otras dos películas, incluyendo el importante tema del conflicto interior de Anakin Skywalker. LA AMENAZA FANTASMA está tan desconectada de las otras, que un espectador que jamás haya visto ninguna película de Star Wars podría partir por el Episodio II y seguir hasta el VI sin perderse nada substancialmente importante. Si a eso le sumamos un argumento infantiloide a decir basta, ya estamos liados.

¿Cómo hubiera quedado mejor? En realidad, las tres películas deberían haber presentado a un Anakin ya adolescente o adulto. Esto hubiera tenido muchas ventajas. Hubiera eliminado de cuajo el problema de presentar el inicio del romance de Anakin y Padmé como una ilusión infantil devenida en acoso sicopático. Nos hubiera ahorrado mucho de política que en realidad distrae más que ayuda, y que de todas maneras podría haber sido inyectado en episodios subsiguientes. Y nos habría ahorrado casi todo lo relativo a la política y guerra de Naboo, que no añade demasiado al resto, centrándose así en lo realmente bueno: las Guerras Clones. Una posible estructura alternativa hubiera sido la siguiente. Episodio I, EL ATAQUE DE LOS CLONES, con un título menos vergonzoso, pero aparte de eso más o menos igual a cómo la conocemos, parchando algunos obvios problemas argumentales, como por ejemplo el asesino tan idiota que en vez de utilizar polonio, utiliza el veneno más fácil de rastrear en toda la galaxia. Episodio II, con vaya uno a saber qué título, y con un argumento similar a LA VENGANZA DEL SITH, terminando con Anakin Skywalker convirtiéndose al Lado Oscuro de la Fuerza y dejando como gran continuará, el ascenso de Palpatine, el inicio del exterminio de los Jedi, y la cara de estupefacción de éstos al decir: ¡oh, demonios, ahora Anakin es uno de ellos!. Y finalmente un Episodio III que se hubiera extendido en el exterminio de los Jedi, y en un tema que quedó dolorosamente casi por completo fuera de la Trilogía Precuela: cómo fue que los Jedi y los restos de la República se organizaron para montar el núcleo de la Rebelión, con las Guerras Clones desatadas a tope. Y que hubiera terminado con Anakin Skywalker convertido en Darth Vader, por supuesto. Díganme si los decepcionados por el Episodio II, que no fueron pocos, no hubieran pagado oro en barras por ver el Episodio III, de haber seguido el esquema que proponemos aquí.

10.- La ética Jedi

Preparándose para caer de la sartén al fuego
Preparándose para caer de la sartén al fuego

Un tema doloroso de la Trilogía Precuela, es el poquísimo favor que le hace a los Jedi. Ya en la Trilogía Original, los Jedi aparecían como un poquito manipuladores, gentes que sueltan las verdades a medias a un pobre campesino de Tatooine para al final decirles que el entrenamiento Jedi no termina con un diploma, sino con el exterminio de un enemigo político. Pero esas características son llevadas al paroxismo en la Trilogía Precuela. Los Jedi son presentados como los buenos, pero en realidad aparecen como una casta de iluminados religiosos que abusan de su posición social, son miopes ante la putrefacción política de la República, y so pretexto de la defensa de la democracia llevan a cabo algunas acciones bastante discutibles, como lo prueba el más bien nulo respeto por las vidas y propiedades ajenas durante la persecución por los cielos de Coruscant en EL ATAQUE DE LOS CLONES. Por ejemplo, si Obi Wan es un Jedi que respeta la vida, ¿por qué no intentó redimir a Anakin Skywalker llevándoselo del planeta volcánico Mustafar y salvándole la vida? ¿O al menos dándole una muerte misericordiosa en vez de dejarlo botado a su suerte, entero quemado después de haber sido asado en lava? Es doloroso que Obi Wan es un héroe y Palpatine un villano, y aún así es Palpatine quien acude al rescate de Anakin. Es doloroso también que Obi Wan no note que su frase: Sólo los Sith piensan en términos absolutos es en sí misma un pensamiento formulado en términos absolutos, lo que lo hace aparecer como un fascista quejándose de que los otros fascistas de signo contario no lo dejan ser fascista a gusto.

¿Cómo hubiera quedado mejor? Siendo una Trilogía Precuela, era obvio que los Jedi no iban a ganar: el gran final no podía ser otro sino el hundimiento de la República, el surgimiento del Imperio, y el exterminio de los Jedi. Hubiera quedado todo mucho más redondo si es que el guión hubiera explorado un poco más la dinámica entre los Jedi y los Sith. La película hubiera debido explorar el hecho de que la República estaba viniéndose abajo y los Jedi eran el espinazo de la misma, por lo que alguna responsabilidad debía caberles. La película hubiera debido mostrar a uno o varios Jedi haciendo sus respectivos mea culpa respecto de esto. Reconocer un error es de hombres, o de mujeres según sea el caso, pero los Jedi, a pesar de ser los buenos, no son mostrados de esta manera. Hacerlos más humildes les hubiera permitido salvar la cara mucho mejor. Se dice que George Lucas se inspiró en la caída de la República romana, y los Jedi hubieran quedado mejor si hubieran sido más autocríticos, en vez de comportarse como republicanos estilo Cicerón para quienes la República no tenía ningún problema. Este tópico, Isaac Asimov lo trató mucho mejor a través de su personaje Hari Seldon, pero en La Saga de las Fundaciones no existía una Orden Jedi que fueran los buenos del cuento. Se ha acusado muchas veces que George Lucas copió varias ideas de Isaac Asimov; por una vez que hubiera sido beneficioso que Lucas se hubiera nutrido del Buen Doctor, y prefirió no hacerlo en un punto ideológico crucial.

La Trilogía Precuela según la Guillermocracia

Todo lo anterior es muy bonito, pero todavía podemos preguntarnos cómo hubiera podido funcionar todo esto en su conjunto. Después de todo, hemos introducido tantos cambios, que bien podría argumentarse que no queda nada de la Trilogía Precuela, ¿verdad? De manera sorprendente, no es para tanto. Los guiones tendrían que ser reescritos por entero, pero la historia de fondo hubiera podido salvarse, con modificaciones. Entonces, podemos preguntarnos cómo hubiera quedado la Trilogía Precuela, si se hubiera escrito siguiendo las diez modificaciones que comentamos. Entonces, he aquí, la Trilogía Precuela, edición de Guillermo Ríos:

Droides dando guerra a un sufrido Jedi
Droides dando guerra a un sufrido Jedi

Episodio I: LA BATALLA DE LOS DROIDES. En principio, una revisión de EL ATAQUE DE LOS CLONES. Anakin Skywalker es un joven Jedi (joven, no niño) del planeta Tatooine, entrenándose bajo un Jedi llamado Obi Wan Kenobi. Su misión asignada es proteger a Padmé, la princesa de un planeta ubicado en quítame allá esas pajas. Padmé sufre un atentado, y en medio de la confusión, sospechando traición de por medio, Anakin Skywalker corta con los Jedi y decide proteger a la chica de la única manera que se le ocurre: llevándosela al planeta que conoce mejor, su propio mundo hogar. Los Jedi discuten la posibilidad de que haya traidores dentro de sus filas colaborando con la Federación de Comercio, los separatistas, etcétera. Sin noticias de Anakin, Obi Wan es enviado a investigar un nuevo ejército de droides (no clones) que podría estar relacionado con el asunto. A su vez, Obi Wan es seguido por Mace Windu, que sospecha de él porque es el mentor del Jedi que ha desaparecido con Padmé, después de todo. Obi Wan y Mace Windu al final forjan una alianza cuando luchan contra un misterioso sujeto llamado Bobba Fett, al que consiguen despachar, o ésa es la apariencia del desenlace. Al final, todas las pistas llevan a un planeta en donde estaría la base de operaciones de la Federación. Gran batalla final, lucha contra Darth Maul, Padmé y Anakin viven su romance, etcétera. Gran continuará: La conspiración sigue adelante, y Palpatine es quien ha orquestado todo en las sombras con la ayuda del Conde Dooku.

Episodio II: LA VENGANZA DEL SITH. En esencia, una versión de la primera mitad de LA VENGANZA DEL SITH. Los Jedi sospechan ahora crudamente de Palpatine, y se movilizan para investigarlo, soltándole como carnada a Anakin, ya que Palpatine tiene interés en él por alguna razón. Por su parte, la galaxia arde en guerras por todas partes, con un alienígena cyborg llamado el General Grievous sembrando el caos a nivel masivo. Palpatine convence a Anakin de que ellos son los buenos que le darán orden a la República, mientras que Padmé por su parte sigue fiel al ideal democrático. Separación entre los amantes, muchas lágrimas, etcétera. Frustrado porque ha perdido al amor de su vida, Anakin se resuelve a demostrarle a ella que una nueva galaxia es posible, y colabora activamente con el golpe de estado de Palpatine. Ahora, Anakin se ha pasado al lado oscuro y se ha transformado en la mano derecha de Palpatine, aunque todavía no es Darth Vader.

Y así comienza...
Y así comienza...

Episodio III: LA CAÍDA DE LA REPÚBLICA. En lo principal, una versión extendida de la segunda mitad de LA VENGANZA DEL SITH. Las tropas de Palpatine, que ahora se ha coronado Emperador, libran una dura batalla contra la República. Y entonces Palpatine saca su carta final: ha descubierto que los genes de Bobba Fett, que ha sobrevivido, aunque no pueden ser clonados al ciento por ciento por alguna razón, sí que pueden ser utilizados para fabricar clones de combate. Entonces suelta un pulso electromagnético sobre la mayoría de los planetas de la galaxia y desactiva a los droides. Sin sus tropas droides, la República está condenada, aunque algunos políticos deciden prepararse para la resistencia, pasan a la clandestinidad, y crean la Rebelión. En medio del caos generalizado, los Jedis consiguen liquidar a Grievous y a Darth Maul, y también a Bobba Fett, en apariencia otra vez, aunque todo lo anterior, al precio de la muerte de Mace Windu. Mientras tanto, Anakin libra una última batalla para capturar a Padmé y obligarla a que lo ame, momento en el cual se libra el duelo en el planeta volcánico Mustafar en donde Anakin quedará convertido en asado a la parrilla. El gran final es, por un lado, la fundación oficial de la Rebelión, y por el otro, Darth Vader se viste su armadura.

Como pueden apreciar, es esencialmente la misma historia, aunque los detalles cambian. Y díganme ustedes si la Trilogía Precuela no hubiera quedado mejor con el argumento que acabo de resumir.

© Guillermo Ríos Álvarez, (5.732 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Guillermocracia el 17 de diciembre de 2014