EL FACTOR ÍCARO
EL FACTOR ÍCARO EE. UU., 1989
Título original: Star Trek TNG: The Icarus Factor
Dirección: Robert Iscove
Guión: David Assael y Robert L. McCullough
Producción: Robert L. McCullough
Música: Jerry Goldsmith y Ron Jones
Fotografía: Edward R. Brown
Duración: 51 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Levar Burton (La Forge); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Wesley Crusher); Colm Meaney (O´Brien); Diana Muldaur (Dra. Pulaski); Mitchell Ryan (Kyle Riker); Lance Spelleberg (Alférez Herbert)
Temporada: 2, Episodio: 14

Sinopsis

Fecha estelar 42686.4. Al comandante Riker se le ofrece la oportunidad de ascender a capitán, mandar su propia nave y emprender una peligrosa misión exploratoria. Sin embargo, Will no acaba de decidirse a aceptar el cargo, debatiéndose en un mar de dudas. Mientras tanto llega a la Enterprise el padre del Primer Oficial, una figura legendaria de la Federación, con el que nunca se ha llevado bien y que le presiona para que asuma el mando de la Ares. Al mismo tiempo, Wesley, Data y La Forge se muestran preocupados por el extraño comportamiento de Worf.

Los Riker de charla familiar
Los Riker de charla familiar

Tras el muy decepcionante A CONTRARRELOJ, llegó EL FACTOR ÍCARO, que elevó un poco el nivel al tratar una historia de personajes, enfrentando a Riker con su progenitor. Sin embargo, los guionistas tampoco estuvieron muy acertados al hacer que Will se debatiera en un mar de dudas entre aceptar o no el mando de la Ares. Es evidente que Assael y McCullough no se molestaron en conocer bien al personaje, de ahí el tremendo fallo de continuidad narrativa en el que incurrieron. Porque, como ya había quedado claro en ENCUENTRO EN FARPOINT, la mayor ambición de Riker es prosperar en su carrera, llegando a comandar su propia nave. Precisamente por eso rompió con Deanna en el pasado. Por tanto, su indecisión resulta increíble, dado el carácter que se le atribuye a su personaje.

En realidad, el buen trekkie se enfurece ante una pifia tan fácil de arreglar. Lo que deberían haber hecho McCullough y Assael —lo que hubiera hecho yo de haber estado en su lugar— habría sido alterar el texto, haciendo que Riker fuese sólo uno de los posibles candidatos a la capitanía de la Ares que manejase el Estado Mayor de la Flota Estelar. Esto habría otorgado una ambigüedad a la situación que, al menos en parte, habría justificado la actitud dubitativa de Riker. Más adelante, en LO MEJOR DE DOS MUNDOS, Michael Piller cometería el mismo error, al hacer que Riker rechazara el ascenso a capitán, a pesar de que Picard le explica que en la guerra contra los Borg se necesitarán experimentados oficiales de mando. Quizás lo mejor hubiese sido que en ambos casos se hubiera evitado la situación, eliminando de los guiones toda referencia al tema. Con todo esto, lo único que se consiguió fue que el personaje de Riker perdiera gran parte de su credibilidad.

La trama principal del episodio se centra en las diferencias entre Will y su padre. Kyle Riker no es, ciertamente, un modelo de progenitor, y hasta él mismo lo admite en cierto momento. Pero, a fuer de ser sincero, y a pesar de lo desagradable que me resultó Kyle Riker, debo admitir que tiene gran parte de razón en lo que dice. Es absurdo, incluso estúpido, que Will le guarde rencor por estar vivo en vez de su madre. Por otra parte, esa apelación sensiblera a lo mucho que la echa de menos tampoco tiene sentido. Como dice Kyle, cuando su esposa murió Will todavía iba en pañales, así que nunca llegó a conocerla, y no se puede echar de menos a alguien a quien no se ha conocido. Como mucho, lo que se podría echar de menos es la idea de una madre. De todas formas, el guión da a entender que Kyle Riker era un padre nefasto, lo que contrasta notablemente con la alta estima en que se le tiene en la Federación.

En cuanto a Worf, sus cuitas por todo eso de la EDAD DE LA ASCENSIÓN sirven para complementar la trama principal y rellenar metraje, pero lo cierto es que apenas aportan nada interesante a la descripción de la cultura klingon. Eso sí, gracias a ello, se nos revela que Wesley puede ser un genio, pero es tan cotilla como la mayoría de los adolescentes, pues, intrigado por la extraña actitud del klingon, no para hasta enterarse de lo que le ocurre.

Este capítulo y el anterior provocaron que la audiencia de TNG bajara más aún, haciendo temer por su continuación. Por suerte, AMIGOS POR CORRESPONDENCIA y ¿QUÉ, Q? invirtieron dicha tendencia.

© Antonio Quintana Carrandi, (684 palabras) Créditos