PECADOS DE PADRE
PECADOS DE PADRE EE. UU., 1990
Título original: Star Trek TNG: Sins Of The Father
Dirección: Les Landau
Guión: Ronald D. Moore y W. Reed Morgan, sobre un argumento de Drew Deighan
Producción: Ira Steven Behr
Música: Jerry Goldsmith y Dennis McCarthy
Fotografía: Marvin Rush
Duración: 46 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Gates McFadden (Dra. Crusher); Levar Burton (La Forge); Michael Dorn (Worf); Wil Weathon (Wesley Crusher); Tony Todd (Kurn); Charles Cooper (K´mpec); Patrick Massett (Duras); Thelma Lee (Kahtlest); Teddy Davis (Técnico del transportador); B. J. Davis y Chris Doyle (Asesinos klingon)
Temporada: 3, Episodio: 17

Sinopsis

Fecha estelar 43685.2. A la Enterprise llega el comandante Kurn, en un programa de intercambio de oficiales entre la Flota Estelar y la Armada Imperial klingon. Kurn asumirá brevemente el cargo de Primer Oficial. Su comportamiento duro y agresivo parece focalizado en Worf, lo que empuja a éste a preguntarle por qué actúa así. Kurn termina por confesar que, en realidad, es su hermano menor. Tras esta confesión, Kurn pone a Worf al tanto de lo que está ocurriendo en Qronos, el mundo natal de los klingon, donde el padre de ambos, Mog, muerto en el ataque romulano a Camp Kithomer, va a ser declarado traidor al imperio, lo que conllevará la deshonra de su familia. A Worf, como primogénito, le corresponde el derecho a limpiar el honor familiar. Ambos hermanos se trasladan a Qronos, acompañados por Picard.

Picard guiando turísticamente al visitante kinglon
Picard guiando turísticamente al visitante kinglon

El peculiar universo klingon ya había sido tratado anteriormente en TNG en CORAZÓN DE GLORIA y CUESTIÓN DE HONOR. Pero PECADOS DE PADRE significa el comienzo de una de las sagas más memorables de Star Trek, centrada en las vicisitudes del personaje de Worf al interactuar con sus hermanos de raza, y también con la compleja estructura sociopolítica del Imperio Klingon. La detallada exploración de esta cultura alienígena, la más exhaustiva desarrollada hasta entonces en Star Trek, tendría su continuación en DS9, donde además también se dedicaría especial atención a las sociedades bajorana y cardasiana.

La klingon es, de todas las razas alienígenas vistas en Star Trek, la que suscitó más interés y atención entre los creadores de la serie. Desde STAR TREK: LA PELÍCULA, Roddenberry y sus sucesores se empeñaron en dotar a los klingon de un idioma real, para lo que fueron requeridos los servicios del lingüista Marc Okrand. Éste desarrollaría una lengua propia para estos seres, con su gramática, sintaxis, ortografía y vocabulario. El impacto entre los trekkies fue tal, que, con el tiempo, el klingon se ha convertido en un idioma por derecho propio, que según estimaciones imparciales hablan y escriben varios millones de personas en todo el mundo. De hecho, es más que probable que los hablantes de klingon —o klingonés como prefieren llamarlo algunos—, superen con mucho a los de catalán, euskera, bable, galego o cualquier otro dialecto regional español. Una verdadera cura de humildad.

Digresiones lingüísticas aparte, el episodio presenta una historia de política ficción, caracterizada por su interés por el detalle. Descubrimos así que los klingon, a pesar de su culto al honor, también se ven empujados a actuar deshonestamente en ocasiones, empujados por las circunstancias y los intereses políticos. Esto llevará a Worf a sacrificarse y ser repudiado por los suyos, para así intentar evitar una guerra civil en el seno del imperio. Guerra que, como veremos más adelante, acabará por estallar de todas formas, en parte por culpa de las intrigas de la familia Duras.

A partir de PECADOS DE PADRE, Worf, que hasta entonces no había tenido excesivo protagonismo, se convertiría en uno de los personajes más importantes y mejor tratados de TNG, lo que determinaría que años después, ya finalizada la andadura televisiva de Picard y su gente, se incorporara al elenco de DS9. Pero ésa es otra historia.

© Antonio Quintana Carrandi, (531 palabras) Créditos