SEX MISSION
SEX MISSION Polonia, 1984
Título original: Seksmisja
Dirección: Juliusz Machulski
Guión: Juliusz Machulski, Pavel Hajny, Jolanta Hartwig
Producción: Andrzej Soltysik
Música: Henryk Kuzniak
Fotografía: Jerzy Lukaszewicz
Duración: 117 min.
IMDb:
Reparto: Jerzy Stuhr (Maks); Olgierd Lukaszewicz (Albert); Bozena Stryjkówna (Lamia); Boguslawa Pawelec (Emma); Wieslaw Michnikowski (Su Excelencia); Beata Tyszkiewicz (Berna); Hanna Stankówna (Tekla); Ryszarda Hanin (Doctora Yanda); Barbara Ludwizanka (Babcia); Elzbieta Zajacówna (Zajaconna); Hanna Mikuc (Linda);

Aparte de Stanislaw Lem y en mucha menor medida la serie Los Visitantes, lo cierto es que apenas hay conocimiento en España de la ciencia-ficción polaca En realidad apenas hay conocimiento de la ciencia-ficción europea, si exceptuamos la británica y eso gracias a que, lógicamente, tienen el inglés como lengua vehicular y eso es una gran ventaja, hasta el punto que se conoce mejor la ciencia-ficción australiana que la alemana.

Eso en el ámbito literario, respecto a la ciencia-ficción cinematográfica el tema es peor todavía, excepto los ingleses que si se tomaron en serio el género produciendo algunas películas ya míticas (la serie de Qatermass, por ejemplo) y series de televisión más que memorables, como el Doctor Who, en el resto de Europa el género está representado de forma bastante limitada y en ámbito muy local, solo gracias a Luc Besson hemos podido disfrutar de producciones equiparables a las yankis, pero son una excepción.

Esta película polaca entra dentro de ese ámbito limitado y localista, y pese a que la he podido ver doblada, no creo que en su momento tuviera la menor repercusión más allá de lo que su chusco título sugiere.

En 1991 el profesor Kuppelweiser (Janusz Michalowski) inicia un experimento de hibernación con dos voluntarios, Maks (Jerzy Stuhr) y Albert (Olgierd Lukaszewicz), que durará tres años y servirá para perfeccionar el procedimiento de preservar congelados a pacientes con enfermedades incurables hasta encontrar una posible remisión a su enfermedad.

Pero todo sale mal. No tanto el experimento que funciona a las mil maravillas manteniendo a Maks y Albert en perfecto estado... hasta 2044. El problema ha sido que tras su confinamiento se produjo una revolución mundial de las mujeres hartas de que el statu quo imperante las mantuviera en clara inferioridad con los hombres. Exterminados éstos debido a un error de cálculo, en la sociedad perfecta del 2044 solo hay mujeres que, lógicamente, desempeñan todos los cargos y oficios. Por desgracia la guerra dejó inhabitable la superficie del planeta y se ven obligadas a vivir en un gigantesco complejo bajo tierra.

Maks y Albert son despertados y vistos como unas rarezas antediluvianas, pero las dirigentes de esta sociedad no saben muy bien que hacer con ellos, quizá estudiarlos, exhibirlos como monstruos de feria y puede que eliminarlos una vez cumplida su función de rareza histórica. Naturalmente, Maks y Albert se rebelan ante esta perspectiva y hacen todo lo posible para escapar a su destino. Para ello cuentan con la ayuda de Lamia (Bozena Stryjkówna) a la que la aparición Maks y Albert han despertado serias dudas sobre el sistema que le ha tocado vivir.

La película se desarrolla en todo momento en clave de humor, Maks es un payaso irreflexivo, un augusto, en el más puro estilo landista y Albert, el carablanca que pide prudencia aunque secunda las locuras de su compañero. La mayor parte de los chistes son a cuenta de la guerra de sexos, obvio en el caso de la película, y dado que Maks persigue a toda mujer que se le pone a alcance sin importarle los mamporros que se lleve.

Con todo, Juliusz Machulski, guionista y director, se las apaña para introducir una buena cantidad de subtexto dentro de la película. Hay que recordar que en el momento de su producción, 1984, Polonia estaba plenamente inmersa, entre huelgas y protestas, en el proceso que llevó a la caída en 1988 del gobierno comunista. De este modo, tenemos que Su Excelencia, la dirigente máxima, es una hipócrita farsante que tiene engañado al pueblo haciéndole creer que las condiciones externas siguen siendo letales, y hay una gran cantidad de disidentes que huyen de la ciudad, para refugiarse en túneles y cuevas, a las que hay que reprimir y capturar regularmente. En definitiva, que la sociedad perfecta y armoniosa a la que se pretendía llegar es un puro camelo.

La película también es ambiciosa en el plano técnico, no hay grandes efectos especiales, estoy por decir que prácticamente ninguno, pero si una buena cantidad de recursos, además de que tampoco se escatima en figurantes y secundarios, que la alejan de parecer una producción barata. La actuación va en la línea landista que he mencionado, al cabo no deja de ser una película ochentera, con los problemas de estética que eso conlleva, tratando casi los mismos temas y sospecho que ninguno de los actores hace el papel de su vida.

No deja de ser una rareza divertida, y en general el desfile de señoras estupendas (como la reproducción es en laboratorio, apenas hay feas, ni bajitas, ni gordas, y solo la edad muestra sus estragos) encantará al género masculino. Como curiosidad ganó el premio al mejor Guión en el Imagfic 1985, primera edición de éste festival que además tuvo una apertura de lujo con la proyección de BRAZIL.


Notas

Para los amigos hispanoamericanos: Alfredo Landa, actor español que durante la década de 1970 protagonizó una larga serie de comedias de enredo donde caracterizaba al macho ibérico obsesionado por señoras y señoritas ligeras de ropa. A finales de esa misma década evolucionó paulatinamente hacia papeles dramáticos hasta convertirse en uno de los actores más sólidos de las décadas de los años 1980 y 1990.

© Francisco José Súñer Iglesias, (868 palabras) Créditos