UNCANNY
UNCANNY EE. UU., 2015
Título original: Uncanny
Dirección: Matthew Leutwyler
Guión: Shahin Chandrasoma
Producción: Shahin Chandrasoma, Gabriel Geer, Nora Oliver
Música: Craig Richey
Fotografía: Ross Richardson
Duración: 91 min.
IMDb:
Reparto: Mark Webber (David Kressen); Lucy Griffiths (Joy Andrews); David Clayton Rogers (Adam Kressen); Rainn Wilson (Castle)

Curiosa película, de ambientación casi teatral, en la que se nos muestra un extravagante test de Turing prolongado en el tiempo.

La ingeniera y periodista Joy Andrews (Lucy Griffiths) es contratada por la Kresel Computing (cuyo Gran Jefe, Castle, interpreta Rainn Wilson) para que siga durante una semana los progresos de David Kressen (Mark Webber) en los terrenos de la robótica y la inteligencia artifical. David es ayudado por su primo Adam (David Clayton Rogers), de carácter huidizo y en principio asocial.

Joy repasa los avances de David entre el aburrimiento y la nostalgia (su tesis versó sobre robótica, aunque dejó la ingeniería por la más lucrativo periodismo de divulgación) hasta que éste le anima a conversar con Adam para que sea él quien le explique los trabajos del laboratorio. Finalmente, David le descubre triunfante que en realidad Adam es el resultado de sus investigaciones, se trata, pues, de un androide.

El resto de la película se desarrolla narrando las relaciones y conflictos que surgen entre los tres personajes. El escenario es mínimo, el apartamento que la Kresel Computing ha puesto a disposición de David con todos los recursos posibles, aunque en ocasiones, pocas, veremos a Joy en su propio apartamento.

La relación de Joy con David y Adam se mantiene siempre en un tono extraño. David ha sido fichado muy joven por Castle, y a su ya natural introversión se añade e aislamiento, en parte voluntario y en parte forzado, al que ha estado sometido desde hace años. Adam se comporta fría y mecánicamente, como era de esperar, aunque poco a poco va desarrollando una extraña afición hacia Joy, lo que le hace chocar con David, sin embargo, no termina de haber un conflicto real entre ambos, robótico el uno, asperger el otro, se dan réplicas y contrarréplicas fría y educadamente.

Aunque se la ha querido comparar con EX MACHINA, ambas películas apenas tienen en común el protagonismo de androides listos como los ratones coloraos y escenarios donde prima un relativo aislamiento. Ambas exploran cuestiones distintas y desde puntos de vista diferentes.

En UNCANNY no encontramos ante un experimento en toda regla. No se trata tanto de comprender la naturaleza del androide y como se relaciona con el resto del mundo, sino de hasta que punto es posible hacer pasar a un androide por una persona real, aunque un poco rarita, sin que despierte mayores sospechas. De hecho, la naturaleza del androide y su evolución personal es algo que fluye suavemente, no hace falta reforzarlo con espectaculares CGI ni dispositivos elaborados, el presupuesto es claramente reducido, lo que no permite los excesos de otras producciones, donde lo futurista de escenarios y laboratorios les hace más fantásticos que tecnológicos, siendo el cacharreo que se nos muestra, excepto una pantalla transparente muy chula, bastante apegado a la realidad, incluso se reconoce haber usado prótesis comerciales para acelerar el desarrollo del androide.

En lo que UNCANNY acaba derivando, como casi todas las producciones similares, es en una versión hipster de FRANKENSTEIN. El androide toma consciencia de si mismo, el androide descubre la belleza, el androide se rebela ante su destino.

Donde aciertan plenamente Shahin Chandrasoma y Matthew Leutwyler es en el progresivo enrarecimiento del ambiente. Joy es un elemento que se cruza entre David y Adam, y aunque en principio no parece tener el menor interés romántico para ninguno de ellos, es evidente que la soledad por un lado y los avanzados algoritmos empáticos por otro hacen que acabe despertando el interés de ambos, elevando la insana relación entre los tres protagonistas a unas cotas bastante inquietantes.

Con tan reducido espacio escénico y tan pocos personajes surge el temor de que la película podría acabar convirtiéndose en un formidable plomazo, afortunadamente los creadores no intentan inflarla más de la cuenta y en apenas hora y media plantean, desarrollan y resuelven todos los conflictos, el guión, por tanto, se desarrolla de forma inteligente, sin una palabra de más, aunque en ocasiones, y quizá por la necesidad de abreviar, a los personajes les salen frases al borde de la afectación.

Lo único que puede llegar a extrañar para los que nos hemos movido en ambientes similares, es que el ingeniero no se sienta molesto por tener a Joy revoloteando toda una semana en el laboratorio, interrumpiendo su trabajo, y que en vez de hablar obsesivamente de sus logros, además con alguien que le va a entender perfectamente sin tener que bajar a explicar que diferencia hay entre una tuerca y un tornillo, se relaje y se dedique a cosas más mundanas.

Por lo demás, una peli que se deja ver.

© Francisco José Súñer Iglesias, (766 palabras) Créditos